Guerreros del deporte por encima de peñascos

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Por Osviel Castro Medel | 24 febrero, 2018 |
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El combinado de Siboney, en Bayamo, es referencia en los deportes de combate. FOTO/Luis Carlos Palacios

Poco tienen en lo material, muchísimo en el conocimiento. Gracias a eso han podido forjar campeones, enrumbar una historia y tocar cumbres.

Cuando uno los ve llegar a pie o en sus bicicletas, sudando hasta la médula, para ponerse frente a los alumnos en el tabloncillo o en un área  aledaña -que debió ser verde y hoy está “pelada”- reafirma la grandeza de muchos de nuestros técnicos deportivos, esos que este 23 febrero celebraron su día.

Ellos imparten clases en el combinado Siboney, un lugar al que se arriba después de serpentear calles sin asfalto, donde reinan las piedras y varios charcos (si vivimos época de lluvia). Es una instalación de puro barrio, poblada en su interior de diplomas y reconocimientos de diversos tamaños o categorías.

Son 166 profesores y otras 10 personas de apoyo que atienden tres Consejos Populares de la zona norte de Bayamo y cada uno tiene una historia llamativa, aunque entre todos resalta la de Gerardo Almeida Guerrero, un hombre con ¡40 años! como entrenador.

Él, quien en sus tiempos mozos era competidor en las pruebas de largo aliento del atletismo, sonríe, habla del cariño de sus compañeros –que lo llama Viejón- y enseguida hace saltar las anécdotas cuando fue compañero de cuarto del subcampeón olímpico Enrique Figuerola o las vivencias vinculadas con Alberto Juantorena, el Elegante de las Pistas.

Hay otros con hermosas hojas de servicios: Leonor, Daimí, Rosell, Eleidis, Marilín, Alina, tantos… La mayoría ha hecho que el combinado sea referencia nacional por su trabajo, que va más allá de las medallas en las competencias.

Ismael Yasel Rodríguez, el director, destaca los 54 atletas que después de haber pasado por allí ahora están en centros de alto rendimiento y la mirada se le llena de brillo cuando enumera cada resultado en los 21 deportes practicados con rigor en esas instalaciones.

Cita a la esgrimista Elizabeth Zorrilla, a la arquera Loringlenis Sánchez o al judoca con discapacidades Rafael Torres, todos en equipos nacionales y con numerosas preseas en eventos importantes.

“Somos potencia en las disciplinas de combate”, dice mientras se escuchan los sonidos de las proyecciones en el colchón de judo.

Esa fuerza se extiende al círculo de abuelos, que con sus tres frecuencias semanales, ha convertido a veteranos en “pollos nuevos”, como señalan algunos de ellos. Cuando empezaron los ejercicios unos cuantos tenían problemas con la presión arterial, dolores en los huesos y otros achaques,  pero en la actualidad varios ni se acuerdan de eso, según las propias palabras de Paula González Contreras, quien ya en la tercera edad es una activista ejemplar.

Pudiera escribirse de la recreación, la vinculación con las escuelas próximas o lejanas, las carencias materiales que tanto golpean. Pudiera escribirse, incluso, de las sombras que emergen por los apuros cotidianos y el reloj adelantado con el cual andan cinco o seis. Pero estas líneas nacen, esencialmente, para elogiar y aplaudir a los que, en el combinado Siboney o en cualquier otra parte de nuestra geografía, guerrean en el deporte y la cultura física por encima de piedras y peñascos.

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