Guiteras y Aponte: Héroes de pensamiento antimperialista

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Por Gislania Tamayo Cedeño | 6 mayo, 2020 |
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Los revolucionarios Antonio Guiteras y el coronel venezolano Carlos Aponte, quien a la muerte de Sandino viajó a Cuba y conoció a Guiteras el cual lo sumó de inmediato a sus planes insurreccionales fueron asesinados en el Morrillo, Matanzas, víctimas de una delación hace 85 años.

Guiteras y Aponte estaban en espera de que los recogiera el yate Amalia para salir rumbo a México, donde organizarían una expedición de revolucionarios que vendría a Cuba a luchar contra el régimen pro imperialista de Carlos Mendieta impuesto a los cubanos.

Al venezolano le había impresionado la proyección ideológica de Guiteras y su modestia. Ambos poseían un profundo sentimiento antiimperialista y estaban convencidos de la lucha contra el mismo enemigo común.

El enemigo los acecha. Una infame denuncia le echó por tierra sus propósitos. En esta ocasión Guiteras manifiesta…”yo no me dejo coger vivo. Los que quieran pelear que me sigan. A lo que su compañero de lucha Carlos Aponte le responde…”Compay, antes de rendirnos nos moriremos.

Avanzaron haciéndole frente al enemigo, tratando de encontrar una salida, sin embargo fueron asesinados.

Guiteras, nace en los Estados Unidos, el 22 de noviembre de 1906; desde pequeño aprendió los idiomas francés, inglés, italiano y español, y viene a vivir a Cuba con su familia en 1913. Era un joven serio  afable. Se radican en Matanzas y más tarde se trasladan para Pinar del Río, donde se gradúa de bachiller y comienzan sus preocupaciones por la situación política que presenta el país.

Por su parte Carlos Aponte nació en Caracas el 4 de febrero de 1900. En 1923 se incorporó a la lucha contra el tirano de Venezuela, Juan Vicente Gómez, y acompaña al general llanero Marcial Azuaje. Llega a Cuba como asilado político y se incorpora como activista a la Liga antiimperialista y entra en contacto con las ideas marxistas.

En aquellos momentos la Isla antillana atravesaba momentos difíciles; los patronos despedían a los trabajadores sin motivo alguno dejándolos sin empleo; los latifundistas arrojaban de sus tierras a los campesinos. El descontento crecía y Cuba estaba decidida a acabar con el régimen de oprobio de aquella nefasta tiranía.

Participa en manifestaciones a favor de la Reforma Universitaria, organizadas por Julio Antonio Mella desde La Habana, y más tarde ingresa en la Universidad en la capital del país, donde se gradúa en 1927 de doctor en Farmacia. Se incorpora a la lucha contra el dictador Gerardo Machado. En 1931, cerca de Santiago de Cuba se alza en armas contra la tiranía y es apresado y encarcelado.

Su pensamiento nacional, liberador y antiimperialista se encuentra bien expuesto en los documentos que escribió, y quedó evidenciado en su corta pero intensa vida de joven revolucionario. Porque Guiteras representaba la esperanza de un futuro mejor.

La intransigencia revolucionaria de Guiteras lo convierte en el enemigo principal del imperialismo; y el día 6 de mayo insistía en que no habría ningún acuerdo con el régimen cuyo nacimiento y sostén se le debe al imperialismo.
Crea la Unión Revolucionaria, y desde allí proclama su “Manifiesto al pueblo de Cuba”, en el cual señala: “Solo la fuerza incontrastable, producto de la unión de los hombres honrados (…) puede lograr que este movimiento sea una verdadera revolución”

Derrocada la tiranía machadista, a la cual se había enfrentado con las armas, Guiteras acepta ocupar la Secretaría de Gobernación bajo la presidencia de Ramón Grau San Martín. A partir de ahí, orienta su objetivo a poner en práctica sus ideas revolucionarias y emite los decretos que más sacudieron los intereses norteamericanos y otros de contenido social.

El 12 de agosto de 1933, cuando es destronada la dictadura Machadista, Guiteras asume la Secretaría de Gobernación en el llamado Gobierno de los 100 días. Se convertiría en el exponente más radical del complejo gabinete al proclamar un conjunto de leyes y disposiciones de gran impacto social.

La aplicación de la jornada de ocho horas en la industria azucarera, establecimiento de salarios fijos, la rebaja del precio de artículos de primera necesidad y la legalización de los sindicatos, fueron algunas de estas disposiciones. A ellas se les sumó la  intervención de la mal llamada Compañía Cubana de Electricidad y la reducción del 45 por ciento en el precio de sus tarifas.

Los cadáveres de ambos revolucionarios fueron sepultados el mismo día de su asesinato en el cementerio de San Carlos y San Severino, en la ciudad de Matanzas, durante dos años, hasta que fueron sustraídos por un admirador de Guiteras nombrado José María García.

Raúl Roa ante la pérdida irreparable del joven Guiteras expresó (…) así se perdió la figura más empinada, el ánimo mejor templado, la voluntad más indomeñable, el brazo más enérgico y el espíritu más puro del movimiento nacional revolucionario.

Los restos de ambos revolucionarios estuvieron depositados en el Palacio de la Revolución en La Habana desde 1970 hasta 1975, en que fueron trasladados al Museo Memorial El Morrillo, Monumento Nacional. Allí descansan y cientos de personas día tras día visitan el sitio en recordación a quienes demostraron con su actitud y constancia que Cuba debía ser libre e independiente.

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