Herederas de una estirpe

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Por Yelandi Milanés Guardia | 4 septiembre, 2018 |
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Fidel acompañado de algunas Marianas

Tras siete largas horas de reunión, en La Plata, logró concretarse el 4 de septiembre de 1958 el anhelo de Fidel de sumar mujeres a la lucha. Las oposiciones y reservas de muchos hombres constituían un fuerte escollo para materializar ese sueño.

Mas, el Líder de la Revolución, contra machismos y prejuicios, convirtió a las 13 integrantes del pelotón Mariana Grajales en su escolta personal. El coraje de aquella mambisa constituiría un símbolo para ellas, y la cercanía a Fidel -su instructor de tiro- uno de sus más grandes privilegios.

Después de varios días de preparación, las convocó para elegir la jefa, y al término de una prueba de tiro, Isabel Rielo resultó la mejor y, por tal motivo, designada al frente del pelotón.

El bautismo de fuego fue en el Combate de Cerro Pelado, acaecido el 27 de septiembre de 1958, en el actual municipio de Bartolomé Masó, en Granma.

Por primera vez el pelotón Mariana Grajales se estrenaba en un combate en la Sierra Maestra. Sin moverse de sus posiciones, soportaron estoicamente los disparos del armamento enemigo. De esa manera resistieron su primera experiencia, cumpliendo con la promesa de no rendirse nunca.

Transcurridas algunas semanas, comenzaron a participar en combates dirigidos por el Comandante Eddy Suñol, a pesar de que, inicialmente,  él fue el principal oponente de la creación del pelotón y se negó a aceptarlas en su tropa. ​

Por sus cualidades como tiradoras, varias de ellas fueron enviadas a fundar en Holguín el IV Frente Simón Bolívar. ​

Entre los enfrentamientos en los que participaron estuvieron el de La Presa, en Holguín.

Según cuenta Teté Puebla, una de las Marianas: “Quedamos aisladas del resto de la tropa, y aun así decidimos pelear hasta morir; pero los soldados enemigos, al notar que combatían contra mujeres, terminaron desmoralizados.

“También en Los Güiros, contra dos camiones de guardias, Suñol resultó herido al momento, y nosotras asumimos el mando de la acción, que terminó en victoria”. ​

Otros enfrentamientos fueron haciéndoles ganar experiencia hasta que llegaron​ a la Batalla de Guisa, el más violento de los que libraron. Al demostrarse su capacidad de resistencia, el propio Eddy Suñol, en una carta que envió al Comandante en Jefe Fidel Castro, reconoció el acierto en la decisión de la creación del pelotón.

Este grupo de 13 mujeres hizo historia en la guerra de liberación y están reconocidas como pioneras en la formación de un pelotón de combate femenino en Cuba. Ellas mostraron, además, que como decía Fidel podían ser tan buenos soldados al igual que los hombres.

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