Higo en adopción

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Por Geidis Arias Peña | 25 mayo, 2017 |
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Jovier Diéguez Zaldívar, investigador auxiliar inmerso en la nueva tarea de la Estación FOTO / Rafael Martínez Arias

Apenas tiene un año de vida y llama la atención la rigidez con que se empina del suelo, su tamaño de más de un metro de altura, y el desarrollo del resto del cuerpo para las condiciones anormales en las cuales crece.

Según los especialistas, todo marcha bien. Pese a las condiciones climatológicas, el higo, el nuevo “hijo” que ocupa a estudiosos del Instituto de Investigaciones Agropecuarias Jorge Dimitrov, –denominado botánicamente higuera-parece adaptarse a la tierra granmense, “culeca” de expectativas.

Justo, en la Estación experimental agrícola, en Jucaibama, a unos 13,5 Km de la ciudad de Bayamo,  crecen plantas de este tipo con el propósito de incluirlas dentro de la fruticultura en el país y aprovechar sus bondades farmacológicas, asegura Jovier Diéguez Zaldívar, investigador auxiliar.

El agrónomo afirma que la producción, proveniente de un clima templado –en países como Irán, Italia, Turquía- hasta ahora no se ha desarrollado como un cultivo más dentro de la composición frutal en el país, sino en jardines y patios.

GESTACIÓN

“Cuando estudiamos la estructura del arbusto la mayor parte de esa especie se desarrollaba en la capital provincial, Yara, Jiguaní y Manzanillo, donde quizás lo introdujeron durante el período de colonización (1492-1898) las familias asentadas en esas comunidades, lo cual significa que tiene posibilidades en el clima nuestro.

“En el 2001 empezamos un proyecto de extracción internacional con España, donde se produjeron tres variedades (Mulata, Bebra y De Alibra) y empezamos a conocerlo, cómo estructurar su implante y producirlo mediante la semilla agámica, la parte de nutrición y poda, agregó Diéguez Zaldívar.

Unas 882 matas de la especie De Alibra, la de mayores resultados, componen la plantación de Higo en la Estación  FOTO / Rafael Martínez Arias

Con la voluntad contra dificultades materiales -como la escasez de computadoras, luminarias, la falta de conexión a Internet y otros aspectos constructivos-, que abordan tanto la premura como la planificación de una “parto”, nació la primera plantación de higo, compuesta de  882 matas de la especie De Alibra, la de mayores resultados.

Una estructura carnosa, no muy grande, pero que tiene las condiciones del parque nutritivo comparado con la manzana, el mango, y otras frutas, incluyendo el complejo vitamínico: A,  C, hierro y fósforo, se le vio asomarse ante los primeros rayos del Sol.

Desde entonces cada mañana, trabajadores de la Estación lo “miman” en aras de formar un cultivo más favorable,  el cual “trabajamos en la parte de nutrición para conducirlo como siembra”, refirió este hombre que habla de él con el mismo orgullo de un padre sobre virtudes de su descendiente.

Explicó que hay países donde son parte de la economía y se hace vino, pastas de fruta deshidratada, se exporta como gelatina para Europa; “nosotros no aspiramos  a eso pero si al menos tener un alimento más para nuestra población”, señaló.

PRIMEROS PASOS

“A partir de ese momento analizamos cómo formar la estructura de la postura y logramos un manual para desarrollar el higo en nuestras condiciones mediante esquejes”, comenta con el entusiasmo de ver dar a su “niño” los primeros pasos.

Pastora Verdecia Pompa, especialista del Dimitrov, vinculada al proyecto de la siembra de Higo en Granma FOTO /  Rafael Martínez Arias

“También, se elaboró la proyección para el cultivo en el Oriente del país y ya está generalizado en siete empresas agropecuarias y agroforestal de Santiago de Cuba, donde establecimos un banco de germo-plasma para ampliarlo en la misma provincia.  Asimismo lo llevamos a la pre-montaña en el servicio de La Soledad, en Guisa, donde los resultados fueron igual de buenos”, dijo Pastora Verdecia Pompa, especialista del centro, igual de enamorada de la “criatura”.

“Destacar además que las densidades de mejor comportamiento es la de mil 600 plantas y siete toneladas por hectáreas. Tenemos el objetivo de llevarlo a otros municipios del territorio para materializar la extensión del cultivo, apuntó Verdecia Pompa, a quien se le pierde la mirada en el surco y le brota la alegría en sus ojos al mirar los frutos que ya dan colorido al campo.

No obstante, el “bebé” aún no “camina” tramos largos en la casa donde nació, donde más allá del suelo y el agua para lograrlo, necesita de una integración entre la ciencia, labradores y autoridades.

“Hoy algo para nosotros sentido es que en Santiago de Cuba haya avanzado con un nivel de generalización que todavía en la provincia no acabamos de resolver; hemos creado algunas capacidades tanto para la agricultura urbana y suburbana como para la introducción en patios y parcelas, una opción viable en pos de satisfacer demandas de familias y desde la dirección de la Agricultura, llevarlo a fincas de semillas”, comenta Eduardo Tamayo González, director del Dimitrov.

Eduardo Tamayo González, director del Dimitrov FOTO / Rafael Martínez Arias

Tamayo González expresó además la necesidad de destrabar la marcha entre la cadena productiva y la mini-industria, “a partir de negociaciones que hay que acometer para poder industrializarlo y conseguir de igual modo, que todo lo que siembre el productor tenga un destino y un uso”, acotó.

CAMINAR Y CORRER

El éxito estará en mantener el paso firme porque el camino siempre se empedrará como bien reza un viejo refrán, pero mientras no falte el deseo de hacer y el brío de salir adelante de seguro se hallará menos difícil.

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  1. Interesante la investigación agrícola, pero sería mejor dedicar mayor esfuerzo a producir, arroz, frijoles y viandas para la población, que lo necesita más que el higo…