Nuestro Himno, alto y fuerte

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Por Luis Carlos Frómeta Agüero | 4 septiembre, 2021 |
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Foto Luis Carlos Palacios Leyva

Hace pocos días comentaba con  la profesora bayamesa de Historia y Marxismo Leninismo, Isabel Julia Labrada Villavicencio, sobre la forma incorrecta en que determinadas personas cantan nuestro Himno nacional.

-Pienso que no lo han aprendido bien-decía-y  lo peor es que muchos fingen, entonándolo entre dientes.

“Los labios y los rostros no engañan, comentaba un colega de Juventud Rebelde, una simulación de movimiento bucal es muchas veces la respuesta, como si cantar el Himno fuese para algunos obligación ciudadana y no, primero que todo, deber de cubania ”

“Igual pasa con quienes ni se inmutan cuando suenan las primeras notas y se justifican alegando a quemarropa que no saben cantar, como si el nuestro fuera un Himno privativo del bel canto y las escuelas de música”, precisaba el profesional de la información.

Por su parte, la conocida pedagoga del territorio argumentaba que  en su etapa escolar, de  primero al sexto grados, estudiaban a  figuras relevantes de la melodía cubana: Brindis de Salas, Ernesto Lecuona, José Casas Romero, Miguel Faílde… .

“El objetivo no era formar músicos, precisa la profe Isabel, sino dotarnos de conocimientos generales, mientras de séptimo a octavo nos enseñaban las notas musicales, escribir en papel pautado, solfear…”.

“Aprendíamos temas  nacionales: La comparsita, La bella cubana, El mambí…  y en especial el Himno Nacional que cantábamos los viernes”.

“Era tanto el amor por lo nuestro que la maestra de sexto grado Estela Marina Pérez Corría, escribió el himno a la ciudad, titulado Bayamo inmortal, musicalizado por René Capote, que entonábamos con  amor fomentando, a la vez, sentimientos de pasión y respeto”,

Otro estudioso del tema refiere que la letra de nuestro canto patrio es un testimonio de lucha, habla del orgullo y valor que sienten los habitantes de este país por su historia y al mismo tiempo muestra la identidad que nos define: valientes, luchadores y dispuestos a dar la vida por la nación.

Se trata entonces de un cántico de combate, símbolo de la nación cubana   compuesto por el poeta y revolucionario cubano Pedro Figueredo, en agosto de 1867, e instrumentado por Manuel Muñoz Cedeño, surgido en el estallido de la lucha subversiva contra el coloniaje español, exhortando al pueblo a tomar las armas para luchar por la independencia.

Durante la rememoración  del aniversario 152 de su primera interpretación, en Bayano, el destacado intelectual granmense Luis Carlos Suárez, dijo : “Cuando cantamos el himno,  entonamos la vida de nuestros próceres, ponemos melodía a nuestros sueños y esperanzas”.

No hay nada más cierto, vocalizarlo alto y fuerte, es motivo de orgullo, es nutrir de energía positiva  el alma de los cubanos, recordar nuestro pasado y afianzar el futuro.

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