Historiar con punto y coma

QUE LA HISTORIOGRAFÍA EMANE CON CALIDAD Y FORMAS FRESCAS DE NARRAR, SON LOS PRIMEROS PASOS PARA POTENCIAR EL CONOCIMIENTO DE LA HISTORIA LOCAL Y AFIANZAR LA IDENTIDAD.
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Por Anaisis Hidalgo Rodríguez | 8 diciembre, 2015 |
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FOTO Luis Carlos Palacios Leyva
A la espera, una edición especial de tres mil ejemplares del libro Bayamo, de José Maceo Verdecia, que tendrá un nuevo diseño de cubierta y una versión más completa al lector.FOTO Luis Carlos Palacios Leyva

Las publicaciones históricas, constituyen un grano más en el buche del Sistema de Ediciones Territoriales (SET) que deben engullir, también, géneros como testimonio, cuento, poesía, ensayo artístico-literario, novela y otros.
A 15 años de creado, es notable el boom de escritores con obras valiosas e inéditas. Hoy, satisfacer las expectativas de publicación, es difícil para estas editoriales nacidas para editar folletos y cuya meta han superado, al imprimir con pocos recursos, voluminosos ejemplares con lomo y cubierta.

Un estudio preliminar sobre la historiografía en Granma, desarrollado por algunos integrantes del Consejo de las ciencias sociales, arrojó que las publicaciones históricas (PH) no han tenido todo el respaldo e interés de las editoriales existentes. Las ediciones Riso (Bayamo) desde el 2000 al 2014, han priorizado textos esencialmente de literatura o de corte social.

Tal opinión, motivó a esta reportera a investigar sobre las PH en la editorial de marras, el funcionamiento del consejo editorial, balance genérico, la disponibilidad de insumos y deficiencias que invalidan textos de este tipo.

TRAS BLANCANIEVES Y SUS SIETE ENANITOS

Una consulta con Alejandro Ponce Ruiz, editor de Ediciones Bayamo y fundador del proyecto editorial Risos, y Yamila Cumbrado Tamayo, administradora por 15 años de la librería Ateneo, corroboró que en esta provincia, lo que más se vende es la literatura para niños; seguidamente, los textos sobre historia local, testimonios, ensayo artístico literario y poesía –esta última con menor salida- comentan ambos.

Aquí, como dijera el historiador de Bayamo, Ludín Fonseca, “los libros de historia no duermen el sueño eterno de las mesas, los estantes y los anaqueles. Se venden rápido. Tan es así que al presentarse la cuarta edición del libro Bayamo, el 20 de octubre de 2009, se vendieron en dos horas 400 ejemplares.

“El ejemplo clásico de democratización de la Risos fue la Casa de la Nacionalidad, que desde 1991, en que surge, a 2001 que se instrumenta la Risos, solo había publicado tres libros de historia; y del 2001 al 2011 publicó 37. Eso da una media del impacto que tuvo en propagar la historia regional”, argumentó Fonseca García.

DECANTANDO PUBLICACIONES

Los territorios deciden qué se publica. El proceso inicia con los consejos editoriales municipales, los cuales evalúan las primeras propuestas y emiten un dictamen al consejo provincial.

Luego, tres lectores especializados en temáticas como historia, literatura, científico-técnica…las leen y valoran su calidad para publicar. Esto dura dos y hasta tres meses.

“Lo colegiado por el consejo editorial constituye la propuesta del plan editorial. No tiene límites de títulos. Después, los funcionarios que atienden el SET, y política editorial, por el Instituto Cubano del Libro, juzgan el balance genérico de tu propuesta. Esa es la reunión que decide”, explica Alejandro Ponce.

Sobre el funcionamiento del consejo editorial provincial, tildado este año de “fantasma”, Ernesto Parra Núñez, director de Ediciones Bayamo, refirió: “El Instituto del Libro, debido a los títulos atrasados, orientó pasar al 2014 cuatro de los pendientes en 2013, y difundir solo para el 2015 cinco libros.

“La premura, obligó a consultar extraoficialmente a algunos miembros del consejo editorial provincial, no a todos, en aras de conciliar una propuesta certera lo más rápido posible. Evidentemente, no podíamos recorrer esa extensa ruta protocolar. Era presentarla, o no publicábamos”, sentenció Parra.

HISTORIADOR VS ESCRITOR

Sobre esta dicotomía, opina el editor Alejandro Ponce Ruiz: “Ser historiador no quiere decir que usted sea escritor. Conozco algunos eminentes que no tienen el don de la escritura. Escritor no es cualquiera, requiere de otras habilidades. Recibimos proyectos interesantes, pero pésimamente escritos, que por falta de calidad literaria, errores de contenido y ambigüedad en las ideas, no proceden.

“Tiempo atrás, en aras de difundir esa literatura histórica deficitaria, el editor reescribía muchos de esos libros, hoy eso no está dentro de nuestro contenido. Publicamos, ante todo, literatura. No importa el corte, sino la calidad.”

Sobre el tema, Ludín Fonseca, en su condición de miembro del consejo editorial provincial, amplía: “En mi opinión las PH en Granma han presentado tres deficiencias que invalidan más publicaciones. “Primeramente existe carencia de metodología. Hay mucho empirismo. (Hay quienes) presentan un libro que es un testimonio, una biografía, un ensayo, pero cuando usted los lee, no se ajustan a las características del género.

“Nos llegan trabajos con errores de redacción y de contenido, con frases altisonantes sin lógica. Hemos recibido excelentes investigaciones históricas, sociológicas, pero son tesis doctorales o de maestrías sin adaptación alguna.

“Usted no puede presentar a una editorial, esencialmente cultural, un macuto que contenga problema científico, objetivo… Ese no es su objetivo. A veces se toma un capítulo, y se quedan sesgados muchos aspectos. Aclaro, no cuestionamos el contenido de las tesis, sino la estructura en que nos llegan esos proyectos”.

Ante esta problemática, quizás el Centro provincial del Libro pueda articular talleres de redacción y estilo, que permitan capacitar y actualizarse en cuanto a las normas.

No es menos cierto que también, reducir la historia a fórmulas y fechas, sin contarla con sus matices y todos sus protagonistas, tiende al rechazo.

Sobre la necesidad de abordar los temas históricos de manera atractiva, Olga Portuondo, Doctora en Ciencias históricas, ha revelado su receta: “Trato de aplicar los métodos científicos más contemporáneos, sin olvidar, incluso, el marxismo, pero añadiendo todo a la metodología moderna, aquella que permite hacer estudios no solo de las grandes personalidades y de los temas políticos, sino de lo que está en el sentir de la colectividad, adentrándome en los problemas de la cotidianidad, el sentir religioso, las costumbres de la época…Eso permite dar una visión más novedosa al lector”.

Sirvan estos preceptos para que quienes hurgan e los procesos históricos con el ánimo de contarlos, no desistan en la búsqueda de herramientas que hagan perfectible su producto comunicativo. Cruzarse de brazos nunca será el mejor camino.

En este sentido, la provincia muestra una involución: “Este 2015, por ejemplo, es lamentable que al Centro provincial del libro no llegara ninguna propuesta de publicación histórica, así pasó el pasado año y para el 2016, sigue la tendencia. Así, es muy difícil cumplir con el balance genérico”, acotó Dalgis Castillo Martínez, directora del Centro provincial del libro.

Una de las publicaciones históricas más importantes de esta provincia y que dejó de emitirse años atrás, fue el libro Memorias del crisol, que testimoniaba el evento teórico más importante del sector de la cultura en Cuba en el contexto de la Fiesta de la Cubanía.

Sobre su posible rescate, comentó Manuel Álvarez Vázquez, Director de Cultura en Granma: “Está previsto retomar su impresión, pero no este año. En 2015 las condiciones se volvieron complicadas, aún no han entrado los recursos para imprimir lo previsto en el plan editorial.
“Buscamos caminos que no dependan de esos recursos, pero no lo hemos logrado aún. Somos conscientes de lo que significa esa publicación para el territorio.”

Sobre la entrada tardía de los recursos, amplía Dalgis Castillo Martínez, la directora del Centro provincial del Libro: “Es una situación preocupante, ya finalizó octubre y no han llegado los insumos, me quedan dos meses y días para que se termine el año, la Feria internacional del Libro está próxima, y no se ha recibido nada. Granma tiene pendiente de publicación diez ejemplares de este año, y 19 para el 2016. En similar situación está el resto del país.”

UNAS MÁS Y OTRAS MENOS
Al consultar la base de datos de Ediciones Bayamo corroboramos que desde el 2000 y hasta el 2015, ha gestado 219 libros, 61 de ellos sobre temas históricos; 3,5 libros por año.

Si bien es cierto que algunos años la balanza se ha inclinado por la poesía, por ejemplo en 2013 que se gestaron cuatro ejemplares y solo dos de historia; en 2015 se invierte, pues el plan editorial comprende un título de poesía, y una biografía y un ensayo, ambos de corte histórico.

Tocante a este tema siempre existirá insatisfacción. Sin embargo, una consulta telefónica a las editoriales de la región oriental, como Santiago, de Santiago de Cuba; El mar y la montaña, de Guantánamo; Holguín, de la provincia de igual nombre; San López, de Las Tunas; y Bayamo, una de las dos de Granma (la otra es Orto, de Manzanillo), permitió comprobar que el número de publicaciones históricas en los últimos tres años no ha excedido de cuatro. De manera que esos 3.5 libros de historia por año que publica Ediciones Bayamo, no dista de sus homólogas en el resto del oriente.

Este año, muchas de las publicaciones de Granma y otras provincias están pendientes, pues el Instituto Nacional del Libro, en octubre aún no había dispuesto los insumos a las editoriales. A la espera, pernoctan los libros en versión digital, sin embargo, es nuestra percepción que elevar la parada de las publicaciones históricas es un reto, antes que todo, de quienes historiografían.

De su incesante y minuciosa labor, dependerá divulgar la memoria histórica local, cuyos sucesos se incluyen hoy en el plan de estudios de todas las enseñanzas educacionales del país en aras de afirmar nuestra identidad.

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