Historias de energía y solidaridad infinita

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Por Leslie Anlly Estrada Guilarte | 3 noviembre, 2016 |
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FOTO/ Armando Contreras Tamayo
FOTO/ Armando Contreras Tamayo

Los cubanos saben sobreponerse a los malos momentos porque es la única manera de salir adelante. Y en tiempos difíciles afloran las demostraciones de solidaridad y compañerismo que nos define.

Así sucedió después del azote del huracán Matthew por municipios de Guantánamo y Holguín. Desde todas las regiones del país, partieron brigadas hacia las zonas afectadas para contribuir con la recuperación y compartir lo que tenemos.

Más de un centenar de trabajadores granmenses de la Empresa Eléctrica se unieron en la formación especial Desembarco del Granma para contribuir con la restauración del servicio eléctrico y, después de casi un mes de ausencia, ya están de regreso, con la satisfacción del deber cumplido.

Alrededor de 92 kilómetros de líneas de subtransmisión, distribución y primaria restableció el contingente, que también trabajó en 116 bancos de transformadores.

René Villariño Beltrán, director técnico de la Empresa, quien estuvo al frente de trabajadores en Guantánamo, dijo que estuvieron en Imías, Maisí, Baracoa, y está orgulloso por el desempeño de estos hombres.

“Desde el día de llegada comenzaron las duras tareas, a partir de la madrugada hasta que oscurecía, bajo lluvia, con fango y los carros se atascaban, las condiciones de trabajo fueron difíciles.

“El trabajo en conjunto fue esencial, y brigadas como la de Guisa y Buey Arriba estuvieron en zonas intrincadas, lejos de nosotros, solo bajaban a buscar alimentación y habilitar los carros. Lo importante y nos enorgullece, es el cumplimiento de la misión en tiempo récord”.

Sin importar desde que provincia llegaban, todo el personal de la Eléctrica trabajó unido. Cuenta Villariño, que nunca un contingente dudó ni se negó a desarrollar una tarea, tampoco hubo lentitud ni indisciplina, “era a trabajar sin que nadie tuviera que exigir”, aseguró.

Las historias son muchas. La solidaridad se multiplicó, y a pesar de las tristezas por las pérdidas materiales, la población los acogió como familia. Algunos iban por primera vez a devolver luz en un área arrasada por un ciclón, y la impresión aún les dura.

Javier Padrón Núñez, liniero eléctrico recién graduado FOTO/ Rafael Martínez Arias
Javier Padrón Núñez, liniero eléctrico recién graduado FOTO/ Rafael Martínez Arias

Para Javier Padrón Núñez, liniero eléctrico recién graduado, fue una experiencia difícil.

“Nunca había trabajado en un territorio tras el paso de un ciclón, fue duro ver el desastre, a las personas que perdieron sus bienes materiales. Trabajé en Imías, San Antonio del Sur, después en Baracoa y Maisí, zonas de acceso complicado y mi brigada acumula experiencia en esos trabajos porque nuestro municipio Buey Arriba es montañoso y también tiene lugares intrincados.

“Hicimos de todo, abrimos huecos, levantamos y enderezamos postes, contábamos con un camión grúa y podíamos hacer esa tarea con mejores condiciones que otros grupos. Además, subimos líneas, colocamos acometidas…”.

Este joven también recordó que la acogida de las personas fue excelente y el compañerismo entre los eléctricos se fortaleció.

“Compartimos trabajo con brigadas de Las Tunas, Cienfuegos y Sancti Spíritus y la relación fue muy buena, todo fluyó bien. Cumplimos con las medidas de seguridad porque todos dependemos del trabajo del otro, y nadie debe salir dañado”, añadió Padrón Núñez.

Mientras Javier tiene mucho camino para curtirse en estas labores, Pablo Ramírez Alcolea, Alfredo Santiesteban Labrada y Carlos Gustavo Fernández Romagosa suman numerosos años brindando su ayuda después del paso de huracanes por el archipiélago.

Ramírez Alcolea es el jefe de la brigada en caliente de Río Cauto y elogió el trabajo en conjunto con las máximas autoridades del Ministerio de Energía y Minas; también la agilidad de las acciones para restablecer el servicio eléctrico, sin descuidar en ningún momento la calidad.

“Como jefe de brigada la responsabilidad se multiplica, tengo que conocer el carácter de cada uno, cuando es momento de jaranear se hace, pero, el trabajo es la prioridad.

“Los padres de mis muchachos me dicen que los cuide y es un gran compromiso, por eso, tenemos mucha cautela. En Guantánamo teníamos que estar atentos con los postes antes de escalarlos, porque algunos quedaron en pie, pero en malas condiciones”.

Para Alfredo Santiestaban, jefe de la brigada dos de Manzanillo, en sus 40 años en la Eléctrica, este ha sido una de las labores más complicadas, que en ocasiones se extendían a 16 horas, siempre con cuidado para evitar accidentes y concentrados en la misión de restablecer el fluido eléctrico con rapidez.

Para Fernández Romagosa, jefe de la brigada en caliente de Bayamo, la Ciudad Primada no es desconocida. Desde agosto, trabajaba allí  en el mantenimiento de las redes y cuando Matthew azotó se encontraba de pase en casa, sin pensarlo regresó.

En momentos duros es que se prueba la valía de los hombres, y sin dudas, los trabajadores de la Empresa Eléctrica demostraron que la solidaridad en Cuba es infinita. Ellos son únicos para hacer que el tiempo valga la luz.

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