Hoy como ayer (+video)

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Por Angélica Maria López Vega | 23 octubre, 2019 |
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Foto: Luis Carlos Palacios Leyva

Lo vi bajar las escaleras de forma pausada y por un instante tuve la ilusión de que hablaría con el mismísimo Benny Moré. ¿Cómo no hacerlo? La imagen que guardaba era la de verlo cantando y bailando como el Bárbaro del ritmo.

Cuando se acercó a mí, recordé que gracias a él pude conocer al músico sin haber tenido el privilegio de disfrutarlo en vida. Renny Arozarena se entregó por completo a una actuación que marcó su existencia y la de los cubanos. Encarnó a uno de los grandes, lo trajo de vuelta para que nunca pudiera irse del todo.

-¿Cómo llega el personaje de Benny Moré a su carrera?

-Fue uno de los castings más largos que ha tenido el Icaic, seis meses. Realmente me acerqué con el pensamiento de que iba a participar en una película en la cual se trataba la trayectoria del gran músico; pero para sorpresa mía, me dio la vida la suerte de interpretarlo.

-¿Cómo fue la transformación de Renny en Benny?

-Pasaron dos largos años en los que tuve que prepararme, pasé de la alegría a la sorpresa y, después, un poco al miedo, porque tenía una gran responsabilidad.Toda mi atención estuvo volcada en la preparación, en el entrenamiento para llegar a ser Benny Moré.

“Entonces vino el rodaje que conllevó a descargar toda esa experiencia, esa investigación y, luego, tuve el positivo resultado de que el pueblo de Cuba haya acogido la película con agrado, con satisfacción; como mi madre, por ejemplo, que la primera crítica fue la de ella, a los cinco minutos de ver el filme: ‘me olvidé de ti y vi a Benny Moré’.

“Obtuve tres premios como mejor actor, en Suiza, República Dominicana y España, pero el lauro mayor  es el de mi pueblo, el de caminar por las calles y que la gente me diga Benny, me salude. Para un artista lo más bello es que eso suceda, te reconozcan, te feliciten y más en tu país”.

-¿Qué fue lo más difícil de interpretar del personaje?

-Creerme que podía estar en la piel del Bárbaro; el reto de que él mismo me permitiera entrar en su columna, en sus venas; respetar, valorar lo que fue este hombre para Cuba y el mundo; una persona natural, un guajiro.

“Aprendí mucho de Benny, por eso es que hay un antes y un después como actor. Entonces lo más complejo fue eso, entenderlo, conocerlo, creerme yo mismo que podía interpretarlo, que estaba en mí como hombre, como cubano y luego a través de ahí es que los espectadores lo reciben, porque primero te lo tienes que creer tú y luego la gente dice: o se volvió loco o lo está haciendo bien (sonríe)”.

 

Publicado por Angélica María López Vega en Miércoles, 23 de octubre de 2019

 

-¿Qué disfrutó más?

-Los momentos del rodaje cuando no me sentía yo, hoy al ver la película me pregunto ¿y cuándo hice eso?, son los instantes más gratos, en los que ni tú mismo te sientes, ni te imaginas, en los que la responsabilidad de asumir el personaje te ciega, llega un punto en el que te transportas a otra dimensión y de pronto no eres tú. “Realmente a mí me escogió Benny Moré, para el casting el verdadero director fue él, Bartolo; vino a mí, entró en mi cuerpo y eso es lo que se ve en la película”.

-¿Alguna vez sintió el temor de que su actuación no fuera aceptada por el público?

-Claro, claro (me dice entre sonrisas). Imagínate que la película no hubiera sido aceptada, tendría que haberme ido, no sé, en un barco de papel para cualquier país del mundo donde no conozcan a Benny Moré, porque mi pueblo no me lo hubiera permitido, no me lo hubiera perdonado.

“Cuando primeramente me entregaron el personaje me sentí muy alegre y me fui al malecón habanero a celebrar con amigos y, al otro día, estaba muerto de miedo, por la responsabilidad. A partir de ahí me sentí así hasta el momento en que se estrenó”.

-¿Cómo ha sido su vida después del Benny?

-Ha sido mejor. Han venido propuestas mucho más atrayentes. Hoy encarno personajes muy interesantes. Obviamente, mi vida y mi carrera como actor han cambiado, han tenido un alza, y todo gracias a la película. Pienso que el personaje más importante es el que está por venir, eso me sirve de estímulo y esperar proyectos más ambiciosos.

-Este año en la Gala del Cubadisco 2019 retomó el personaje, ¿Cómo fue para usted luego de tanto tiempo volver a interpretar al Bárbaro del ritmo?

-Eso fue una trampa que me hizo Manolito Ortega (ríe), al que le agradezco. Me volví a vestir de Benny, dije el texto maravilloso de Nicolás Guillén sobre él, en el cual  cita: ‘Todos los dioses mueren jóvenes’. Me sentí muy honrado de volverme a cubrir con los atributos de Benny ,que son míos ahora, que los tengo en mi piel, en mi cuerpo, en mis sentimientos; hice una excepción, y el público, una vez más, en el teatro aplaudía.

“Él está vivo en cada cubano. Benny no es una historia, es una realidad, todos tienen una versión, una anécdota y entonces me sentí más orgulloso todavía.

“Estoy cumpliendo 100 años sin haberlos vivido. Me siento muy honrado al experimentar lo que a él le hubiera gustado vivir, así que yo te diría que me siento bonito y sabroso, hoy como ayer. Es un privilegio”.

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