Influencia femenina en el trayecto hacia Demajagua (+ videos)

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Por Elizabeth Reyes Tasé | 15 octubre, 2018 |
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Aunque muy poco se hable aún del tema, en la historia nacional también están inscritos, por méritos propios, nombres de mujeres con una gran influencia en la vida de Carlos Manuel de Céspedes y de todos los hombres de la gloriosa generación que, en 1868, inició las gestas independentistas en Cuba.

En el caso particular del Padre de la Patria, desde muy pequeño estuvo rodeado de un ambiente eminentemente femenino, cuya figura central fue su madre, Francisca de Borja del Castillo y Ramírez de Aguilar, dueña de un singular poder de convencimiento, basado en la razón y el amor por sus hijos.

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Continúamos acercándolo a la #HistoriadeCuba !!!!! #LaDemajagua150 #Cuba

Publicada por La Demajagua en Martes, 9 de octubre de 2018

 

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Capitulo 1 de la Serie El Despertar de la Patria dedicada a Carlos Manuel de Céspedes, el iniciador de la Guerra de Independencia en #Cuba

Publicada por La Demajagua en Jueves, 11 de octubre de 2018

 

Así la evoca Miguel Antonio Muñoz López, especialista del Museo Casa Natal de Céspedes, ubicado justamente en la casa donde ella diera a luz al patricio, el 18 de abril de 1819, en Bayamo.

Dos Candelarias, y la bandera de la libertad (+ videos)

 

Doña Francisca –refiere- fue una eficaz mediadora en las crecientes tensiones entre su esposo, Jesús María de Céspedes y Luque, fiel servidor de la monarquía española, y el primogénito de ambos, quien desde la adolescencia comenzó a despuntar como uno de los personajes más suspicaces, inteligentes y de mayor cultura e ímpetu respecto a
los cambios que ameritaban, no solo la villa natal, sino también el país.

 

Ese positivo influjo –dijo- se manifestó en momentos cruciales de la vida de su hijo, como en el año 1839, cuando recién graduado de Bachiller en Derecho Civil, Carlos Manuel se negó inicialmente a honrar un contrato matrimonial concertado desde que él tenía 12 años
de edad.

Finalmente, el esperado casamiento con su prima, María del Carmen de Céspedes y del Castillo, se consumó gracias a las artes persuasivas y la autoridad humana, emocional y moral que ejercía la madre sobre su vástago, destacó Muñoz López.

 

En sentido general –subrayó- los biógrafos de Céspedes, y con mayor fuerza sus coetáneos, coinciden al describirlo como un hombre con carisma, que sobresalía por el magnetismo de la mirada, y la pulcritud en la presencia física y expresión oral, fundamentada esta última en una amplísima cultura; atributos todos que le agenciaban éxito entre las damas.

 

Otra prominente fémina vinculada al héroe de  Demajagua fue su segunda esposa, Ana de Quesada y Loynaz, quien arrestada por los españoles en estado de gestación, no accedió a las propuestas del entonces Capitán General de la Isla, Blas Villate.

 

Utilizándola como peón en un rejuego político con los independentistas, el tristemente célebre Conde de Valmaseda pretendía que Ana intercediera ante su marido para lograr una reunión en la cual negociar un cese al fuego o la terminación de la guerra, sin concretar la independencia.

 

Lógicamente, la camagüeyana se negó de plano, y la firmeza  demostrada llevó la situación a un punto muerto, determinando así su salida de Cuba, resaltó Miguel Antonio, en cuya remembranza no faltó el tributo para las muchas mujeres cubanas ultrajadas, violadas y asesinadas por la soldadesca española a lo largo de las gestas
emancipadoras.

 

Más allá del intenso romance que la unió para siempre al Padre de la Patria, otro nombre con fuerza propia es el de Candelaria Acosta Fontaine (Cambula), hija de campesinos, admiradora y partícipe de las ideas independentistas, quien cosió la bandera enarbolada aquella memorable mañana del 10 octubre de 1868. (ACN)

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