Innovadores de Granma reducen afectaciones del bloqueo

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Por Anaisis Hidalgo Rodríguez | 1 noviembre, 2017 |
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FOTO/ Rafael Martínez Arias

Los innovadores del Centro provincial de Electromedicina, ubicado en Bayamo, Granma, contribuyen con sus inventivas a aliviar los nocivos efectos del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de Estados Unidos a Cuba en el sector de la salud.

“La imposibilidad de adquirir en los mercados estadounidenses medicamentos, reactivos, piezas de repuesto para equipos de diagnóstico y tratamiento; instrumental médico y otros insumos necesarios para el funcionamiento del sector de la salud obliga a los 104 aniristas de esta institución a efectuar innovaciones que permitan mantener a flote muchos de los implementos”, acota Daniel Aponte Tornés, innovador de dicho centro desde 1994.

 

“Este año, con la reparación de disímiles equipos médicos hemos generado un efecto económico al país de 262 mil pesos.

“Entre los dispositivos reparados tenemos alrededor de 30 autoclaves, que a causa de su continuo uso sufren daños en las cámaras metálicas, sustituidas por equipos ya dados de baja o por piezas que debemos mandar a hacer. Otro implemento que comúnmente se daña es la resistencia calefactora y la tarjeta electrónica.

“Debemos tener en cuenta que son equipos que tienen más de 10 años de funcionamiento en los consultorios médicos de la familia y cuya vigencia depende de las inventivas hechas por el anirista, porque no hay forma de conseguir una pieza para equipos de este tipo”, destaca Aponte Tornés.

El autoclave, recalca el también presidente del Comité de Innovadores y Reacionalizadores del Centro provincial de Electromedicina, es un implemento esencial en el sector de la salud, pues “permite esterilizar el material empleado en el sector, entre estos: gasas, jeringuillas, guantes, ropa, y todo el instrumental médico. De este equipo depende la vida de muchas personas.

“El área de esterilización constituyen el corazón de un hospital, aquí inician todos los procesos médicos. Hay equipos a los cuales debemos de adaptarles varias piezas, el sistema hidráulico, el vapor…y en ocasiones tenemos que fabricarlas porque su entrada al país es nula, o porque a veces nos resulta más factible comprar un equipo nuevo y no una pieza en sí, por su alto valor.

“Cualquier equipo de estos cuesta dos mil y tres mil dólares en el mercado internacional, costo que se encarece cuando usted los compra por terceros países, así que cualquier reparación es dinero que usted le ahorra al país”, manifestó Aponte Tornés.

 

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