Inventivas a punto de caramelo (+fotos y video)

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Por Anaisis Hidalgo Rodríguez | 4 marzo, 2020 |
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FOTO Rafael Martínez Arias

En la vida es inevitable ser desafiados, mas ser derrotados es algo opcional. De desafíos, mas no de derrotas, bien puede dar cuentas la Empresa Integral de la Industria Alimenticia (EPIIA) que vio afectado el 90 por ciento de sus producciones, a causa del déficit de harina, su principal materia prima.

Crecerse ante esta limitación y posteriormente ante el déficit de combustible requirió sobre todo de la voluntad e iniciativa de sus 14 unidades de base y 258 establecimientos para la producción de variadas ofertas.

SOLUCIONES A LA MANO

Articular una empresa de esta magnitud en circunstancias tan difíciles no es sencillo, manifiesta Yoinel Ramos La O, director de la EPIIA.

“Fue estratégico durante la etapa aunar acciones entre la Agricultura y la Industria, mediante el encadenamiento productivo en aras de generar casabe, siropes, pasta cubana, barras de boniato, calabaza, pinol, conservas de frutas, vegetales y refrescos instantáneos, muchos de ellos sin producirse.

FOTO Rafael Martínez Arias

“Se empleó la harina de arroz para elaborar pan y dulces, sin diferencias apreciables al incorporárseles solo un 20 por ciento del cereal. Se ahorraron unas 35 toneladas de harina de trigo al mes, 1.5 diarias”, describe Ramos La O.

Hoy se fabrican galletas de sal y dulce, gaceñiga, paniqueque, ponqué, panecillo y masa real. Esas reformulaciones se extendieron al palitroque y a la galleta brilla, concepto por el cual se consumen más de 600 kilos de harina de trigo diariamente, y que permite ahorrar 30 toneladas.

FOTO Rafael Martínez Arias

CERRAR PASO AL DESPILFARRO

La coyuntura energética nacional obligó a reubicar las producciones de las unidades con significativo consumo, hacia otras que laboran con leña o equipos eléctricos menos consumidores.

Las producciones de las cinco fábricas de galletas se reagruparon en Manzanillo, entidad que solo requiere 215 litros de combustible por tonelada de producción; mientras las demás consumen 225, y comenzamos a trabajar en la sustitución de diesel por leña en la galletera de Bartolomé Masó, a la cual se incorporó Media Luna, y en perspectiva está La Panificadora.

FOTO Rafael Martínez Arias

“Con la disminución en la cobertura de harina, la transportación de la materia prima ha sido diaria, para ello hemos recurrido a carretones y a carros  poco consumidores en los cuales se acopian materias primas, dígase levadura, sabor y color, siempre y cuando no contaminen la mercancía”, describió Davisnel Peña Peña, subdirector comercial.

RESULTADOS.

En 2019 la EPIIA logró ventas netas de 17 millones de pesos, cumplió sus utilidades y devengó un salario medio de 550 pesos a pesar de las limitaciones en el suministro de harina, con un déficit de más de 700 toneladas.

FOTO Rafael Martínez Arias

“Ello obligó a reforzar las producciones en conservas (siropes, frutas en almíbar y vegetales; en menor medida sofritos, vinagre y puré), hacia donde dirigimos las principales inversiones, encaminadas a asegurar el envases y el etiquetado de los productos”, manifiesta Davisbel Peña Peña.

FOTO Rafael Martínez Arias

“Las inversiones estuvieron concentradas en mejorar la imagen de las sedes municipales de la EPIIA  y a la creación de cinco polígonos productivos dirigidos a descongestionar de las panaderías el pan destinado liberado, destinado a organismos y a los mercados.

“Finalizando el pasado año, se puso en marcha el Polígono La Panificadora, especializado en una línea de galleta dulce, sal y barquillo. A este se sumará uno en la Fábrica de conservas, el Dulpan y el reparto Rosa La Bayamesa.

FOTO Rafael Martínez Arias

“Posteriormente se creerán dos en Manzanillo y uno en municipio. Todos dispondrán de un área para elaborar surtidos con harina de arroz”, esclarece el sub director comercial.

Próximo a su terminación, el polígono productivo Taco, en Bayamo, dispondrá de  nueve áreas de producción destinadas a los mercados paralelos: polvos (para empanizar y pinol)), vinos, pastas, panes, dulces, conservas y prú, este último, ya en elaboración.

Nuevas unidades fueron edificados en la Ciudad del Golfo a la luz del 2019, todas con estética conceptual y calidad en sus elaboraciones, son estas los Palacios del pan, del dulce, el Pancon y La chocolatera;  así como la sede de Manzanillo.

Chocolatera de Manzanillo/FOTO Rafael Martínez Arias

Uno de los desafíos más aplaudidos por la EPIIA fue la fabricación durante el pasado año de alimentos para celíacos (personas con padecimientos digestivos que no toleran el gluten).

FOTO Anaisis Hidalgo Rodríguez

Galleta, cake, pan, fideos, pellis y palitroques fueron generados con un 65 por ciento de maicena y un 35 de harina de arroz. Hoy mantienen más sistematicidad la galleta brilla y el palitroque, producciones que se llevarán a cabo en los polígonos productivos Taco y La Panificadora.

SIN MIEDO AL RETO

“Cuando los tiempos son duros, las tuercas se aprietan y los hombres se ajustan el cinturón”, así lo cree Manuel Blanco Toledano, mecánico de la EPIIA desde hace tres quinquenios.

FOTO Rafael Martínez Arias

Su más reciente inventiva consiste en adaptar un reductor y una polea a un motor de lavadora para habilitar una tostadora de maní, con la idea de crear nuevos surtidos.

“Al adaptarles el reductor y la polea el tanque se mueve más lento y se logra un mejor tostado del grano, algo que no se alcanzaba antes con las resoluciones que tenía el motor”, describe Blanco Toledano.

Igualmente han creado mezcladoras y bombos con pedazos de hierro que se van adaptando según aparece el material.

“El bombo estaba echado a perder, tuvimos que hacer las estructuras completamente nuevas. Siempre hay algo que remendar. Lo mío es que las cosas salgan, que se produzca y que la empresa avance”, refiere este virtuoso obrero.

EXPLORANDO SENDEROS

En aras de insertarse en el nuevo ambiente económico que vive el país, la EPIIA tiene entre sus desafíos perfeccionar el sistema de gestión de  la calidad, a fin de concretar la sustitución de importaciones y  en el mercado en fronteras; certificar la calidad del año 2021 y comenzar el estudio de factibilidad del empleo de la energía renovable para mantener la vitalidad de sus servicios.

FOTO Rafael Martínez Arias

Hoy la empresa tiene cinco producciones certificadas por los laboratorios  acreditados que pueden sustituir importaciones: el sorbeto, la galleta de sal y dulce, el puré y los fideos.

FOTO Rafael Martínez Arias

En Granma, es notorio en este sector  la presencia de producciones líderes y autóctonas de cada territorio, por ejemplo, Pilón destaca por la barra de leche de chiva;  Niquero, por la cocada en jícara de coco;  Jiguaní, por la raspadura; Media Luna, por el casabe; Bayamo, por la Fontana; Yara, por el panecillo y Campechuela, por el paniqueque.

 

 

 

 

 

Innovadores, abnegados y creativos, despiertan con el alba los trabajadores de la industria alimenticia de Granma. Sin importar cuál sea el clima externo, al interior de las unidades solo adviertes entrega y esfuerzo por poner color y sabor a nuestros días.

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