Irma, después José, y ¿luego?

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Por Osviel Castro Medel | 8 septiembre, 2017 |
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Mientras compra viandas en el mercado de Jesús Menéndez, en la ciudad de Bayamo, un hombre le grita a un conocido: “Y por ahí viene José”.

El comprador se refiere al huracán con ese nombre, que sigue los pasos del ciclón que ahora pasa cerca del archipiélago cubano, Irma, aunque los modelos de pronósticos no lo ubican en una ruta cercana a nuestro país.

Irma y José han coincidido en el tiempo con Katia, que ronda la costa mexicana. Y hace poco azotó Estados Unidos Harvey, que dejó imágenes espectaculares como aquellas que retrataron semáforos debajo del agua.

Después de Katia deben seguir Lee, María, Nate, Ophelia, Philippe, Rina, Seam, Tammy, Vince y Whitney.

Todos estos nombres responden a una norma establecida por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), la que decidió “establecer nombres para los fenómenos atmosféricos” porque “es más fácil para los medios de comunicación a la hora de publicar noticias acerca de ellos”.

Cada año la OMM y el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos disponen 21 nombres para los ciclones formados en el Atlántico en la temporada comprendida entre el 1ro de junio y el 30 de noviembre.  Si la cifra de organismos tropicales sobrepasara esa cifra estos comenzarían a llamarse con las letras del alfabeto griego: Alfa, Beta, Gamma…

Por cierto este año se produjo una curiosidad: antes del inicio de la etapa de ciclones, en abril, nació la tormenta tropical Arlene.

Volviendo a los nombres, Telesur, en su página en internet, explica que hace tiempo huracanes eran bautizados según el santo del día en el que afectaban tierra. Estos se  llamaban Santa María, San Juan, San Rafael…

El 26 de julio de 1825, por ejemplo, la isla de Puerto Rico fue castigada ferozmente por el huracán Santa Ana.

Después de esta práctica empezaron a designarse con nombres bíblicos, en orden alfabético. Así fue hasta a mediados del siglo XIX porque a partir de ahí estos fenómenos comenzaron a tener nombres de mujer.

En 1979 volvieron las designaciones masculinas solo para las tormentas del Pacífico Norte Oriental.

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