Jiguaní: memorias de un congreso

Del 3 al 7 de agosto de 1956, Jiguani fue sede XII Congreso Nacional de Historiadores, el último realizado durante la etapa republicana
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Por Hugo Armas | 16 abril, 2019 |
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FOTO/ Luis Carlos Palacios

Para todos los jiguaniceros resultó harto halagüeño conocer la influencia que en la designación de su pueblo como sede del XII Congreso ejercieron prominentes personalidades del patio, entre ellos el general mambí Dr. Carlos García Vélez (hijo del mayor general Calixto García con la jiguanicera Isabel Vélez Cabrera), el capitán ayudante de Calixto García, Dr. Aníbal Escalante Beatón y el historiador y periodista Osmundo Barcaz Castillo, estos últimos miembros de la Sociedad Cubana de Estudios Históricos e Internacionales, quienes, después de coordinar con los historiadores e intelectuales miembros de la prestigiosa sociedad cosmopolita Jiguaní Club, argumentaron y presentaron la propuesta al Dr. Emilio Roig De Leuchsenring, quien planteó en misiva la aceptación de que fuera en Jiguaní el XII Congreso Nacional de Historiadores, estando de acuerdo con los aseguramientos planteados por los jiguaniceros a los que les señala:

“Más que sus ofrecimientos y facilidades para la estancia (…), por la gloriosa historia patriótica y revolucionaria durante las luchas por la independencia, que tiene ese termino municipal y la vigencia en la República, que mantienen ustedes de los ideales y principios de la Revolución Liberadora y los fundadores de la nacionalidad.”

En reuniones efectuadas en Jiguaní Club se conforma el Comité Municipal de Apoyo del XII Congreso, designando al dinámico y entusiasta profesor Celso Valdés Rondón como presidente del comité local, quien supo aglutinar para este propósito al alcalde del municipio y a otras instituciones, como el Liceo Jiguaní, el grupo cultural Avante, los centros de veteranos de Jiguaní y Baire y la Logia Masónica, así como a hacendados, comerciantes, maestros y pueblo en general.

Durante tal proceso se producen reuniones y misivas entre el Comité de Apoyo y el Dr. Emilio Roig De Leuchsenring, dándose a conocer que el evento se desarrollaría del 3 al 7 de agosto (el 7 de agosto de 1869 se produce el asesinato masivo de Los Marañones, en Jiguaní). Se señala, además, que el Congreso estará dedicado a “las luchas por la independencia”, acontecimientos y personajes, y se dan sugerencias para las sesiones de trabajo y para un cronograma de visitas a lugares históricos.

El Comité de Apoyo al Congreso de Jiguaní, en respuesta al Comité Organizador del XII Congreso de Historia, señala: “los hijos de este pueblo, los que nos sentimos honrados con tan señalada distinción, solo esperamos la oportunidad de ofrecerles nuestros respeto y demostrarle nuestra admiración”

Tales aspiraciones se harían realidad del 3 al 7 de agosto del 1956, Jiguani fue escenario de uno de los acontecimientos culturales más trascendentales e importantes de la etapa republicana: el desarrollo del XII Congreso Nacional de Historiadores, que tendría como tema central “La Lucha por la Independencia de Cuba “, y en el cual se realizaron, entre otras, las siguientes acciones: visita a la confluencia entre los ríos Contramaestre y Cauto, imponente paisaje que Martí denomina en su diario de campaña (13 de Mayo 1895), como El Bello Estribo. Ese mismo día, de regreso al pueblo, visitan en el parque de Jiguaní, la Tarja-acuerdo del primer Congreso de Historiadores en 1942, donde se reconoce a la Masonería Cubana su participación a favor de nuestra lucha por la independencia; se efectúa también un recordatorio de los asesinados en Los Marañones, en su mayoría masones santiagueros —entre los cuales se encontraban Asensio de Asensio, padrino de Maceo, Rafael Espín Almanza, José Antonio Pérez, Salvador Benítez Quintana, José Antonio Collazo, Joaquín Ros, Bruno Collazo y Manuel Benítez, entre otros, hasta la suma de 21 compatriotas inocentes que murieron en aquel baño de sangre.

Entre las actividades se realizaron, además, visitas y reuniones catalogadas como “Café de honor” en las sociedades de Jiguaní Club y el Centro de Veteranos. En el primero se hizo un recuento de su sostenida labor por la cultura, realidad cronicada por el Dr. Mario Guiral Moreno. En el segundo, su presidente de entonces, Juan Bautista Valdés, hizo la presentación de la investigación en el Archivo Nacional realizada por el general Carlos García Vélez, sobre la participación de la oficialidad mambisa jiguanicera en las luchas por la independencia, demostrando que había sido la mayor de Cuba.

Del resumen presentado en las memorias del XII Congreso de Historia, escogemos algunos de los temas tratados, relacionados con hechos y figuras del territorio. Entre los temas de autores, fueron expuestos Bernarda del Toro Pelegrín, de María Josefa Arrojo; General Saturnino Lora Torres, de Osmundo Barcaz Castillo; Jiguani en la Historia de Cuba, de Mario Guiral Moreno; Coronel Fernando Cutiño Zamora, de Juan Jerez Villareal; Jiguaní, Primer Pueblo Libre de Cuba, de Manuel Mesa Rodríguez y Los Orígenes de Jiguaní, de Hortensia Pichardo, entre otros.

El tratamiento de estos temas, que recogen nuestra historia local, representó un reconocimiento a la estirpe mambisa de este pueblo heroico. Se derivaron varios acuerdos, como el designar a Jiguaní “el primer pueblo libre de Cuba”. Además, se plantearon otros acuerdos, entre ellos colocar una tarja en el lugar del asesinato de Los Marañones. Asimismo, fueron abordados otros 20 trabajos con temas generales de la Historia de Cuba y de las ciencias.

Significativos fueron los presentados por Emilio Roig De Leuchsenring, en los que estuvo presente su antiimperialismo, su postura anticlerical y en contra de los gobiernos entreguistas y malversadores. Nada mejor que citar, para concluir, sus propias palabras sobre Jiguaní en Congreso:

“Estuvo presente la fe cubana en la evolución histórica de la nacionalidad y estimuló el más sano patriotismo (…) Dadas las características patrióticas y revolucionarias de [esta] región de la provincia de Oriente, resolvimos dedicar el congreso exclusivamente a la lucha por la independencia y a los personajes que en ella actuaron, con excepción de los próceres libertadores consagrados ya por los historiógrafos nacionales y extranjeros a fin de poner de relieve la actuación brillantísima de los que con aquellos colaboraron de modo tan señalado que hizo posible que en la última etapa de nuestra Guerra libertadora Cubana de los Treinta Años, el Ejército Libertador lograse abatir, ya en los finales de año 1897, el poderío militar y económico de la Monarquía Católica española, y conquistar la libertad y soberanía por el propio esfuerzo de nuestro pueblo, que cooperó con fidelidad y abnegación indecible, en los campos y en los poblados y en las inmigraciones, al triunfo de las huestes mantenedoras del ideal independentista, al que se habían consagrado varias generaciones de cubanos, convencidos de que, como proclamó en 1824 desde las páginas de su revista El Habanero, el preclaro filósofo y educador Félix Varela, sólo por la revolución podían los cubanos alcanzar libertad y justicia, cultural y civilizada (…) La región de Jiguani [ofreció] a los historiadores cubanos contemporáneos escenario magnífico para dar a conocer nuestras investigaciones y nuestro estudio sobre la lucha por la independencia, pues en [esta] zona se desarrollaron muchos de los más trascendentales acontecimientos de nuestras contiendas libertadoras y en ellas ascendieron a la inmortalidad de la gloria —en San Lorenzo, el Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes—, y en Dos Ríos, el máximo Apóstol de nuestras libertades, José Martí

Se enorgullece justamente además, Jiguani, de que ni en el 68 ni en el 95, ninguno de sus hijos pudo merecer el anatema de “guerrillero”, es decir, de traidor a Cuba; y de que en ella vieron la luz primera u ofrendaron sus vidas numerosos defensores de Cuba Libre”.

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