José Antonio Echeverría: Pureza en sus acciones

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Por Gislania Tamayo Cedeño | 16 julio, 2019 |
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Es el año  1932 y en Cárdenas, Matanzas nace otro hijo para orgullo de este pueblo.  Del matrimonio formado por Antonio Jesús Echeverría González y Concepción Bianchi Tristán; germina el primogénito José Antonio Jesús del Carmen Echeverría Bianchi, el 16 de julio. Ochenta y siete años han transcurrido.

Tiene una infancia feliz a pesar del asma que lo agobia desde pequeño. Practica remo, natación y baloncesto. Culmina su enseñanza primaria con éxitos y comienza el Bachillerato en el Instituto de Segunda Enseñanza y se gradúa en  mil 950.

Amante de la pintura, música, teatro, danza y filatelia. Tiene afición por la matemática y el dibujo por lo que decidió estudiar arquitectura.

Su vivaz carisma y desenvolvimiento estudiantil lo conlleva a ser elegido Presidente nacional de la Federación Estudiantil Universitaria, esto le imprimió mayor impulso al movimiento juvenil para seguir el intenso batallar que se gestaba contra el régimen.

Por esa época ya ha recibido golpizas, persecución y encarcelamiento; la Colina universitaria con Mella al frente fue a partir de entonces baluarte de la resistencia popular y punto de partida de innumerables  manifestaciones.

Asiste en Chile al Segundo Congreso de Estudiantes Latinoamericanos y recorre varios países para dar a conocer la lucha que se libra contra el gobierno de Fulgencio Batista. A su regreso va a México a reunirse con Fidel Castro que prepara una expedición armada y allí firma la llamada Carta de México en la que se comprometen, su organización estudiantil y el Movimiento encabezado por Fidel, a luchar contra la tiranía de Batista y “hacer la Revolución”.

Ante la intensificación de la lucha era necesario crear un organismo rector de la actividad por la vía armada. Surge el Directorio  Revolucionario, compuesto por dirigentes de la FEU y otras agrupaciones; José Antonio Echeverría asumió la dirección de esta  organización y a fines de 1956, junto a Menelao  Mora, reavivan la idea de atacar al Palacio y  acabar con Batista.

A inicios de enero de 1957 se concertó la primera reunión formal entre el Directorio  Revolucionario y el grupo de Mora, en ella   abordaron los propósitos comunes y las formas de llevarlos a vías de hecho. Reunidos días después mostraron su total identificación y confianza en el éxito de la gesta basada  en la tesis de “golpear arriba”.

Su concepción acerca de la Revolución quedó expuesta en el Manifiesto al Pueblo de Cuba, publicado en la edición clandestina de la revista Alma Mater, en marzo de 1956: “La Revolución es el cambio integral del sistema político, económico, social y jurídico del país y la aparición de una nueva actitud psicológica colectiva que consolide y estimule la obra revolucionaria”.

José Antonio Echeverría Bianchi (Manzanita) por el color rojizo de su cara o (El Gordo) por su complexión física fue uno de los dirigentes revolucionarios más destacados que tuvo la juventud cubana y, muy especialmente, el movimiento estudiantil universitario de esos tiempos. Indiscutible líder revolucionario, patriota y antimperialista, formo parte de una generación de valientes cubanos dispuestos a cambiar su tiempo y con qué armas debían cambiarlo.

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