José Martí alumbra desde la Sierra Maestra

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Por Martín Corona Jerez | 17 marzo, 2017 |
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Estatua-José-Martí-obtenida-de-laregioninternacionalPrometedora, bien prometedora y necesaria, es la experiencia de educación martiana que comienza a extenderse por la Sierra Maestra, la más alta, famosa e histórica de las cadenas montañosas de Cuba.
Ahora, cuando los pueblos libres acuden con mayor fuerza a sus raíces culturales, y José Martí es más reconocido como sol entre los pobres de la tierra, el alma patriota canta con  alegría la noticia que llega, sin ruido, desde el municipio de Buey Arriba, en la oriental provincia de Granma.

La idea es de Félix Vega Alba, quien nació en esas montañas, acumula 36 años como maestro de nivel primario y en 15 ha experimentado su propuesta, la que le permitió alcanzar el título de Doctor en Ciencias Pedagógicas en 2015.

Según contó a la ACN, empezó por notar que las familias no cumplían sus deberes para complementar los programas de educación martiana fomentados en las escuelas, y en la teoría pedagógica había una brecha, porque no estaba expresado ese  encargo de la parentela.

En consecuencia, Vega Alba se propuso escribir una concepción para la instrucción a padres, hermanos, abuelos y demás personas cercanas a los alumnos, a partir de las ideas  del más grande pensador cubano de todos los tiempos.

De ahí, dijo, nacieron el proyecto comunitario, la tesis doctoral
(Una concepción de educación familiar para la formación martiana de los escolares de primaria), publicaciones y, lo más importante, cambios en actitudes y en la actuación de los escolares, familiares y maestros.

El proyecto enseña a leer a Martí, a reflexionar en línea con sus
concepciones, y a actuar como él deseaba que lo hicieran los hombres de bien, agregó.

Por su puesto es indispensable adaptarse a los tiempos
actuales, como también reclamaba el Maestro, cuyo pensamiento tiene validez en todas las épocas, precisó.

Añadió que el trabajo empieza con el conocimiento acerca de la
familia, desde el análisis del docente y el autodiagnóstico del
núcleo, además de hacerle ver que Martí no es inalcanzable.

Al mismo tiempo, Vega Alba creó un gabinete familiar martiano, que ya tiene más de 300 libros y también reúne materiales audiovisuales referidos al Héroe Nacional.

En el año 2012, comenzó la aplicación de resultados en la escuela primaria Delfín Moreno, de la comunidad de Maguaro, y desde el presente curso escolar la propuesta se extiende a los demás planteles del mismo nivel en el municipio.

Natural de Maguaro e hijo de padres separados, Félix Vega Alba estudió con esfuerzos extraordinarios.

Cuenta que pudo incorporarse a una beca porque le regalaron los zapatos y una muda de ropa, y dedicaba los días de pase a trabajar, a fin de ayudar a la familia y asumir los gastos personales.

En 1981 se graduó en la escuela formadora de maestros ubicada en la ciudad de Manzanillo, y entonces comenzó a trabajar en las montañas de Buey Arriba.

Desde el año 2000 se incorporó a la Universidad de Ciencias
Pedagógicas Blas Roca Calderío, unificada con la Universidad de Granma (UdG) a mediados del 2015.

Ya tiene concebido un proyecto nuevo, con el objetivo de crear un grupo municipal de estudios martianos, para reunir las investigaciones escritas hasta ahora y propiciar nuevas indagaciones.

Debe saberse, explicó, que José Martí dejó una teoría de educación familiar, se ha divulgado poco, pero los métodos propuestos por él son muy válidos para la educación de toda la sociedad.

A los 53 años de edad, este serrano convertido en científico por la “magia” de una revolución socialista, es jefe del Departamento de Desarrollo Local en el Centro Universitario de Buey Arriba, perteneciente a la UdG, y siente que cumple el deber de ofrecer todo cuanto puede a su patria.

Miembro de la Sociedad Cultural José Martí, Félix habla con alegría de sus tres hijos, un oficial del Ministerio del Interior, y dos educadoras, ambas con el título de máster en Ciencias Pedagógicas.

Dice que los tres vástagos son parte del proyecto inicial, porque él se hizo martiano a partir de la educación familiar, sobre todo forjando buenas relaciones con la esposa, los hijos, el resto de la parentela y la comunidad.

“Para ser martianos, lo primero que debemos hacer es establecer excelentes relaciones en el contexto de la familia,” afirma, tras recordar versos del Maestro: “Corazón que lleva rota/El ancla fiel del hogar/ Va como barca perdida/ Que no sabe a dónde va.”

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