José Soler Puig, a la altura de la mejor literatura de América Latina

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Por Zeide Balada Camps | 9 abril, 2016 |
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Foto Luis Carlos Palacios Leyva
Foto Luis Carlos Palacios Leyva

La narradora Aida Bahr, estudiosa de la obra del escritor cubano José Soler Puig, profundizó, este sábado, en los aportes creativos del novelista  que lo ubican “a la altura de la mejor literatura de América Latina”.
Tal criterio trascendió en su conferencia José Soler Puig: poética de un narrador, ofrecida en el Museo provincial Manuel Muñoz Cedeño, como parte de la XXV edición de la Feria del Libro.

En su acercamiento a la creación de quien fuera su maestro, mostró al público la experimentación constante con la que Soler asumió su obra, pues le obsesionaba la búsqueda de nuevas formas de narrar.

Detalló que este autor, fiel a su terruño santiaguero, donde encontró el ambiente idóneo para escribir, fue etiquetado como un escritor político debido al éxito que tuvo su primera novela Bertillón 166 (Premio Casa de Las Américas 1960), en la que narra el ambiente de la tiranía de Fulgencio Batista vivida en su ciudad natal.

Por tal motivo su obra fue leída muchas veces como un manifiesto militante sobre la Revolución, mientras que se descuidaban de la elaboración literaria que era su principal motivación.

“Ese fantasma persiguió a Soler toda su vida, sus novelas se evaluaban desde el contenido, no indagan sobre su poética, la manera con la cual el construía sus obras,” subrayó.

Durante la amena charla la investigadora explicó que ante la salida de El pan dormido (1975), uno de los más completos, la crítica nacional no reparó en sus aciertos, solo el escritor uruguayo Mario Benedetti la elogió al punto de ubicarla al mismo nivel de obras prestigiosas del boon Latinoamericano.

Aida Bahr, explicó que en el resto de sus novelas En el año de enero, El derrumbe, Un mundo de cosas,  también son ejemplos del prodigio técnico de Soler, con las cuales se mantiene una deuda enorme, pues no han sido estudiadas a profundidad.

Al concluir, la ensayista lamentó que al ser este año el centenario del nacimiento del autor de Caserón, no se concretaran mayor número de investigaciones sobre sus aportes.

Por tal sentido convocó a los más jóvenes a que se acercaran a su literatura y aprovechen las enseñanzas de ese maestro de la novelística cubana.

En el mismo espacio, el escritor Luis Carlos Suárez presentó una nueva edición de El derrumbe, y abordó los méritos en la construcción del narrador, ambientes y elaboración de los personajes.

“Tenemos que salvarlo por la cultura cubana, acudir y aprender de sus formas narrativas”, aseveró.

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