Un joven apegado a la tierra

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Por Yelandi Milanés Guardia | 21 julio, 2017 |
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Olger Sariol Domínguez / FOTO Luis Carlos Palacios

La conclusión del Servicio Militar Activo (SMA) resultó  para el yarense Olger Sariol Domínguez un motivo de alegría, pues las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) le ofreció opciones de trabajo a él y a otros jóvenes, para que ocuparan el tiempo en algo útil y provechoso.

Fue entonces cuando vio la oportunidad de convertirse en usufructuario y continuar la tradición familiar de cultivar el arroz: “Desde la asignación de las tierras, hace tres años, he realizado cuatro cosechas y, en la última, obtuve un sobrecumplimiento de 110 por ciento. En mis 3,35 hectáreas he cosechado hasta 250 quintales de arroz húmedo.

“Los resultados son alentadores en lo económico, porque gano el dinero para sustentar a mi familia, y en lo productivo,porque aporto a la economía del país, por eso procuro tener siempre un rendimiento mayor, para dar más y de esa forma se realicen menos importaciones.

“Me alegra saber que con mi esfuerzo parte del arroz va a la canasta básica, de la cual se benefician varios ciudadanos”.

Como miembro de la cooperativa de crédito y servicio Francisco Pi Figueredo, este joven disfruta de todos lo privilegios. Recibe los insumos para las cosechas como el petróleo, el abono, las semillas, los fertilizantes y otros líquidos indispensables para el cultivo.

Sariol Domínguez da gracias a las FAR y al Servicio Militar de Yara por  lograr materializar un sueño, por ello, aconseja  a quienes cumplen el SMA que acepten las opciones  que ofrece el Ministerio de Trabajo antes de licenciarse y que, en el caso del campo, aunque es difícil, económicamente  trae grandes beneficios.

“El trabajo es fuerte, pero si tienen la vocación y les gusta, dedíquense a sacarle provecho al terreno”.

“Aunque para recolectar debo esperar varios meses, con gran frecuencia  doy vueltas a las tierras, distantes a 10 kilómetros de mi casa, porque yo vivo en el pueblo de Yara y debo trasladarme para ello al consejo popular José Martí.

Sin dudas, para Sariol Domínguez su condición de campesino le genera gran felicidad, porque ha aprendido-según confiesa- que lo hecho con amor es algo maravilloso, sobretodo si ayuda a los demás.

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