Juan con todo

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Por Ángela Valdés García | 4 marzo, 2020 |
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FOTO/ Ismael Gonzalez Gonzalez

Justo cuando festejamos en el territorio la jornada por el Día de la prensa cubana la muerte arrancó al gremio uno de esos líderes naturales, colega, cómplice y amigo.

Juan Agustín Rodríguez Licea, nuestro JUAN CON TODO como se autodefiniera en su blog, tiene el privilegio de incluirse entre los profesionales de la prensa cubana que ostenta el premio Por la Obra de la Vida, muestra tangible de cuanto aportó, cuanto quiso y cómo, cuándo, dónde y porqué trabajó sencilla y naturalmente.

Hoy cuando la vida pretende, por esos avatares lógicos de la existencia humana, eliminar su imagen soñadora y feliz, homenajeamos a  El Pucho como creador constante.

Recuerdo con nitidez su risa e ingenio para hacer maldades, durante aquellas largas noches y madrugadas  en las que hacíamos el periódico  La Demajagua  cada día,  por centenares habrán de contarse las ocasiones en las que lo mandábamos a buscar, por problemas técnicos u otras emergencias informativas de última hora.

Corrían los tiempos en que el cierre editorial estaba previsto para las doce de la noche, muchos aún escribíamos en nuestras máquinas ROBOTRON, agotados, tensos, pidiendo a gritos una cama, él fresco, jaraneando, sonriendo, haciendo de las suyas por todo el edificio, escondiendo pertenencias, pintando a alguien, en fin…

Hay un trono de líneas, galeras, picas, pautas, fondos, encajes, blancos, grises, caricaturas, dibujos, cartulinas, centropen, pinceles,  lápices… que ocupa este ocurrente y simpático rey del periodismo gráfico, campeón del chiste y el buen hacer.

Puchichy, como también le llamamos casi todos, es de esos hombres que la historia de la prensa precisa para escribirse y ser contada, por su dedicación  y entereza, por su  incidencia en la  etapa fundacional del periódico, en el que trazó sus primeras líneas, concibió el  diseño y el formato, discutió con emplanadores, linotipistas, fundidores, fotograbadores, periodistas y ejecutivos por mantener una composición adecuada  y un estilo distintivo en el rotativo.

Había euforia, voluntad y talento en este humorista distinguido que atesora más de 50 premios por su obra artística  de todos los tiempos, decenas de montaje de exposiciones personales y colectivas, creación de de cientos de caricaturas  y participación  prolifera  en concursos provinciales, nacionales e internacionales, acciones que validan su integración a las filas de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba  y estar considerado como personalidad de la Cultura en Granma.

Su ingenio le  permitió también  incluirse entre los multipremiados   en el concurso anual  de periodismo de opinión Dania  Casalí, festivales de la prensa escrita, colaborar con los semanarios Palante , DDT  y la revista Bohemia entre otras muchas publicaciones, incursionar en diseños de portada de libros, carteles, etiquetas y exhibir con orgullo medallas, condecoraciones, diplomas, certificados… y la moneda  50 Aniversario de la Unión de Periodistas de  Cuba.

Este tipo jodedor  e inteligente matizó su vida con un humor natural que lo llevó a la fama, este hermano fue de esa gente que te absorbe  y gratifica, que te alienta y  estimula, se hizo periodista  porque  se enamoró de lo que hacía, cuando ya era diseñador del periódico provincial La Demajagua, después de haber alcanzado el bachillerato en la facultad obrero campesina, asistiendo a clases cada noche, siempre con metas, expectativas, proyectos…

Señoreó en la universidad por su agudeza y carisma de cubano aventajado, de gracioso y ocurrente a quien se le cree con facilidad y sin proponérselo se hace tuyo, hizo su historia con  amor  infinito a su trabajo, a los suyos y a la vida.

Juan Agustín Rodríguez Licea, fue amigo y compañero  en las buenas y las malas, de esos que escudriñan la vida y sin más ni más ya la tiene plasmada en un trozo de papel, uno  de esos que no la piensan dos veces para salir corriendo  y retornar victorioso, de esos que  sobrepasa los límites  de un tirón.

Cuando hace unos años pedí a Puchichy escribir lo más detalladamente posible su autobiografía, no pensé  jamás que sería yo precisamente quien tendría la responsabilidad de resumirla  para publicar y contarla entre  los  amigos que le queremos y respetamos como ser humano y profesional.

 

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