Juan Gualberto Gómez: hombre de carácter y de trato refinado

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Por Gislania Tamayo Cedeño | 11 julio, 2020 |
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En Sabanilla del Encomendador, provincia occidental de Matanzas nace el 12 de julio de 1854, el insigne patriota y periodista Juan Gualberto Gómez, luchador incansable por la independencia de Cuba y contra la discriminación racial.

De procedencia humilde, su madre, Serafina Ferrer nace esclava. Su padre, Fermín Gómez compra el vientre de la madre, para que el hijo nazca libre.

Fue el primer gran ideólogo independentista y antimperialista de tez oscura que se propuso atacar la discriminación racial por vía del discurso y la educación persistente, para organizar a sus compatriotas negros y mulatos.

Con diez años de edad cumplidos ya sabía leer y escribir, eso le permitió que cuando se traslada a La Habana en unión de sus padres pueda matricular en el mejor colegio para negros que existía en la capital: “Nuestra señora de los Desamparados”, de Antonio Medina, notabilísimo maestro “de color”.

Sus padres lo envían a París para estudiar carruajero. En su estirpe lleva implícito el abolicionismo de la esclavitud, pero allí asimila otra posición ideológica: el independentismo, que lo encuentra con la presencia del vicepresidente de la República en Armas de Cuba, Francisco Vicente Aguilera quien anda en viaje de recaudación de fondos, para destinarlos al envío de una gran expedición a la Isla. Tal propósito fracasó.

A finales de 1874 retornó a La Habana donde conoció a José Martí. A partir de entonces surge una fuerte amistad fundada en ideales compartidos que estrecharía la simpatía y uniría la acción revolucionaria de ambos

Después de fundado el Partido Revolucionario Cubano, José Martí lo escogió para organizar los preparativos dentro de la Isla para la Guerra de Independencia en 1895

El 24 de febrero de 1895 participó en el frustrado intento del alzamiento de Ibarra, en Matanzas. Esto le valió ser condenado a 20 años de prisión en los calabozos de Ceuta y Valencia

Tres años después (1898) cuando se constituye el gobierno autónomo español en Cuba fue puesto en libertad y encaminó sus pasos a Nueva York

José Martí acostumbraba a decir que Juan Gualberto “quiere a Cuba con ese amor de vida y muerte, y aquella chispa heroica con que la ha de amar en estos días de prueba, quien la ame de veras. Él tiene el tesón del periodista, la energía del organizador y la visión distante del hombre de Estado”.

Se inició en el periodismo haciendo colaboraciones en diarios de Francia. Al volver a Cuba funda el periódico La Fraternidad (1879), para orientar ideológicamente a sus compatriotas de piel oscura cuya publicación se interrumpe al ser deportado. Escribió para los periódicos madrileños El Abolicionista, donde ocupó la jefatura de redacción, La Tribuna, donde llegó a ser director, El Pueblo y El Progreso. Fue al propio tiempo corresponsal en España del habanero La Lucha.

Regresó a Cuba en 1890 y ese mismo año reanuda la publicación La Fraternidad, pero sus ideas separatistas provocan la clausura del periódico y su encarcelamiento durante ocho meses.

Además de gran polemista y orador, fue el más importante líder defensor que ha tenido la raza negra en Cuba. Se destacó como un gran defensor de los obreros.

La salud de Juan Gualberto comienza a decaer a causa de un edema pulmonar, careciendo a veces de lo más necesario para vivir, pero aun así tuvo dignidad para rechazar los dos mil pesos que el Asno con Garras, Gerardo Machado, un gobernante entreguista y deshonesto que denigraba la dignidad de los cubanos.

Lo mismo sucedió cuando en 1929 Machado le impuso en el Teatro Nacional, la Orden Carlos Manuel de Céspedes, en el grado de la Gran Cruz, las más alta condecoración que otorgaba la República.

Lejos de renunciar a sus principios, el viejo patricio aprovechó la ocasión para decirle al dictador en su cara que aceptaba la Orden de sus manos porque los honores no se pedían ni se rechazaban, pero que nadie se llamara a engaño: “No tengo esta noche ideas distintas a las que tenía ayer […] porque el Juan Gualberto con Cruz es el mismo Juan Gualberto sin Cruz”

Su deceso fue el 5 de marzo de 1933 en La Habana en su fría y estrecha casa de madera ante un numeroso público que fue a rendirle honores al que nunca le faltó a los verdaderos valores de un hombre de carácter recio y de trato refinado.

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