Julio Antonio Mella: Tesón y voluntad

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Por Gislania Tamayo Cedeño | 10 enero, 2017 |
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Julio Antonio MellaEl 10 de enero de 1929, el heroico líder estudiantil y fundador del Partido Comunista de Cuba, Julio Antonio Mella, fue asesinado en Ciudad de México por orden del dictador Gerardo Machado, quien de  joven fue carnicero en Camajuaní, oficio en el que perdió dos dedos, y desde entonces el pueblo le daría el mote de El Mocho.

Mella nació el 25 de marzo de 1903, de la unión extra-matrimonial entre el sastre dominicano Nicanor Mella Brea, y Cecilia Magdalena Mc Partland y Diez, nacida en Hampshire, Inglaterra.

Estudia  en el  Instituto de Segunda Enseñanza de la provincia de Pinar del Río, donde se gradúa de bachiller, y matricula Derecho y Filosofía y Letras en la Universidad de La Habana. En este centro Mella se destacó como líder estudiantil y deportista.

En 1920 viaja a México. Allí visualizó y comprendió la doble moral imperialista y precisa cuál es el enemigo principal de los pueblos y  traza la vía de la unidad latinoamericana para derrotarlo.

En una de las crónicas de su viaje a México dice:

“Los pueblos hermanos que un loco tenaz descubriera, cachorros de un caduco león son hoy presas de un águila estrellada. ¿Por qué razón? ¿Por qué justicia? Por ninguna (…) Ver unidas a las repúblicas hispanoamericanas para verlas fuertes, dominadoras y servidoras de la libertad, diosa. He aquí mi ideal”.

Ingresó en septiembre de 1921 y ya en noviembre participó en la firma de un manifiesto mediante el cual los estudiantes de Derecho se oponían al nombramiento como Rector Honoris Causa de la Universidad al general norteamericano Enoch Herbert Crowder.

 

Fundó la revista Alma Mater, de la cual era administrador y uno de los principales redactores. En diciembre de 1922 se funda la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), y a mediados de 1923 Julio Antonio asume la presidencia.

A propuesta de Mella, el directorio de la FEU decide en marzo de 1923 celebrar el Primer Congreso Nacional de Estudiantes y entre los acuerdos de este congreso está la creación de la Universidad Popular José Martí, cuyo objetivo era extender los conocimientos universitarios a los trabajadores y al pueblo.

También se estableció la Declaración de Derechos y Deberes del Estudiante, donde se establecía el deber de los mismos de divulgar sus conocimientos en la sociedad y especialmente entre los obreros.

Además este evento se declaró contra la intromisión del gobierno de los Estados Unidos en los asuntos internos de Cuba y contra la Enmienda Platt.

La fundación de la revista Juventud,  la creación de la Liga Anticlerical y  la sección cubana de la Liga Antimperialista de Las Américas, entre otras, son muchas de las acciones que hicieron al gobierno de Gerardo Machado ordenar a la policía secreta vigilar las actividades de la Universidad José Martí, por considerarla “peligroso foco de propaganda comunista”.

La policía respondiendo a los intereses del estado imperante en la nación penetró en sus locales universitarios y los allanó, secuestró los libros y procesó a los profesores, en su gran mayoría estudiantes universitarios, además  expulsó a Julio Antonio Mella de la Universidad encarcelándolo sin pruebas, bajo la acusación de terrorista.

El periodista Muñiz Vergara y Rubén Martínez Villena ante esta injusticia interpelen ante Gerardo Machado para que autorizara la excarcelación de Mella bajo fianza.

La respuesta del dictador conocido también como el Asno con Garras fue tajante:

“Mella será un buen hijo, pero es un comunista… Es un comunista y me ha tirado un manifiesto, impreso en tinta roja, en donde lo menos que me dice es asesino… ¡Y eso no lo puedo permitir!”

Después de  derrotada la tiranía machadista, el 12 de agosto de 1933, los dirigentes del Partido Comunista, el Ala Izquierda Estudiantil, la Confederación Nacional Obrera de Cuba y otras agrupaciones revolucionarias acordaron trasladar los restos de Mella desde la Ciudad de México a La Habana  para rendirle  homenaje y colocarlos en un obelisco que se levantaría en el Parque de la Fraternidad como recuerdo a su memoria.

Había llegado el momento de rendir tributo a aquellas cenizas en el momento más adecuado de la historia del Partido Comunista Cubano y  fueron expuestas en el Aula Magna de la Universidad  de La Habana del 17 al 22 de agosto de 1975 donde Fidel y el pueblo rindieron respeto y admiración.

Después  fueron acogidas en el Museo de la Revolución hasta que el 10 de enero de 1976 hasta que se  depositaron  definitivamente en el Memorial que lleva su nombre frente a la Universidad.

 

 

 

 

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