La 25 Convención del clima y sus grandes desafíos

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Por Prensa Latina (PL) | 2 diciembre, 2019 |
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FOTO/ Autor desconocido
Madrid, – A 25 años llegan las negociaciones globales para poner fin al deterioro ambiental, con resultados a medias para sostener la vida en el planeta, aunque con una visión clara de lo que está por llegar.

El 2015 fue un año de grandes avances, al poner sobre la mesa de negociaciones el Acuerdo de París, cuya finalidad es mantener el aumento de la temperatura media global muy por debajo de los dos grados centígrados, y lo más cerca posible de los 1,5.

De esta manera es inminente aumentar la capacidad de adaptación a los efectos adversos del cambio climático. Lo corrobora el artículo II del acuerdo, que incluye además promover la resiliencia al clima y un desarrollo con bajas emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), de un modo que no comprometa la producción de alimentos.

En la más reciente reunión global del clima, efectuada en septiembre último en Naciones Unidas, se dio a conocer que el período 2015-2019 será el quinquenio más caliente jamás registrado y que las tasas de crecimiento de dióxido de carbono (CO2) son casi 20 por ciento más elevadas que las correspondientes a los cinco años previos.

Los niveles de GEI presentan cifras récord, lo que afianzará la tendencia de calentamiento durante las próximas décadas. Esto no es un ejercicio teórico o un problema futuro. Las consecuencias del cambio climático ya están entre nosotros, explicaba Patricia Espinosa Seecretaria Ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC), en una reunión con los organizadores.

Para superar esta amenaza apremiante, necesitamos alcanzar tres grandes metas relacionadas con el clima: limitar el calentamiento global a no más de 1.5 grados Celsius a fines de este siglo; reducir las emisiones en 45 por ciento para 2030; y lograr que las emisiones netas de CO2 para 2050 equivalgan a cero, instaba.

De acuerdo con los especialistas, que el balance neto de emisiones de CO2 dañino se mantenga en cero no significa eliminar las emisiones, pues no es realista que puedan suprimirse por completo.

Consideran clave que se entienda cómo a pesar de que la mayor parte de las emisiones mundiales históricas y actuales de los GEI se han originado y son responsabilidad de los países desarrollados, son aquellos de menos ingresos los que enfrentan los efectos devastadores de eventos extremos como ciclones, tormentas, inundaciones, olas de calor, sequías y aumento del nivel del mar.

Según el Informe más reciente de la Comisión Global de Adaptación ‘las personas que hicieron menos para causar el problema, especialmente aquellos que viven en la pobreza y las zonas frágiles están en mayor riesgo’.

Con estas premisas el mundo llega desde esta jornada a la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, (COP 25), con inmensos retos para paliar este fenómeno, aunque con la perspectiva de que es un problema con responsabilidades compartidas pero diferenciadas, elemento clave en las negociaciones que cada vez cobra más fuerza.

En otras palabras, para que el lector entienda, todas las naciones tenemos responsabilidades con el cambio climático que compartimos, pero son diferenciadas en su manera de afrontarlas, pues es un tema común pero somos distintos en los recursos y tecnologías para resolverlo.

Los niveles estimados de emisiones de GEI en 2020, basados en los compromisos actuales no garantizan limitar el aumento de temperatura a dos grados Celcius, tal como sugiere el Acuerdo de París, coinciden expertos.

Ante las circunstancias, cada nación hace su contribución nacional, el compromiso para minimizar las emisiones y se plantean entre las soluciones la búsqueda de alianzas, con gobiernos locales y autoridades de otros niveles, las corporaciones y las organizaciones de la sociedad civil.

Aquellos países que transiten hacia una ruta de crecimiento sostenible y bajo en carbono podrían generar una ganancia económica hasta 2030 en comparación con continuar como si nada estuviera pasando.

Gobiernos locales y regionales también han reconocido que esta es una oportunidad para construir las ciudades del siglo XX1 ?ciudades que sirvan mejor a sus habitantes, que sean más seguras, más fáciles de recorrer, y más resilientes para el futuro.

Definitivamente de la COP25 se espera que los países traigan a España compromisos más ambiciosos de lo que nunca se ha visto hasta ahora.

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