La batalla aún no termina

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Por Sara Sariol Sosa | 17 julio, 2020 |
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FOTO/ Luis Carlos Palacios

A juzgar por comentarios de nuestro entorno, los que encontramos en las redes sociales, y hasta los que compartimos no pocos profesionales de la prensa, ha crecido la preocupación de muchos cubanos, en relación con ciertas actitudes que pueden comprometer cuanto Cuba ha avanzado en su batalla contra la Covid 19.

Todo apunta a inadecuadas interpretaciones de la discreta apertura con la entrada de la etapa estival, para la cual se ha diseñado un grupo de actividades de recreación sana, dirigidas en lo fundamental a los segmentos más jóvenes.

Sin embargo, es necesario reiterar, y así lo convocaron al menos en la provincia de Granma sus principales autoridades, que por ningún concepto esa apertura implica desentendernos de las medidas establecidas para esta segunda fase de recuperación, y que como principios exige en primer orden, organización y responsabilidad.

Pero sucede que no todos están actuando en consecuencia, y llama la atención, la tendencia a la aglomeración en determinados lugares, por ejemplo, en las áreas para el expendio de cerveza dispensada o a granel, bebida que se dijo se ofertaría para llevar, y no pocos se quedan cerca, estacionados en grupos, y bebiendo del mismo recipiente.

Preocupación se muestra porque ante estos hechos y otros que se suceden en unidades comercializadoras en divisa, ya no hay como en fases anteriores, el mismo control policial, y lamentablemente, amén de las razones que se esgriman para justificar el desordenado tumulto, no somos lo suficientemente conscientes y responsables para asumir las conductas adecuadas para esta fase y en cualquier momento de la vida.

Cuba ni sus territorios están libres definitivamente de la pandemia, y nadie puede ni debe despreocuparse del distanciamiento prudencial que exige esta etapa, por el contrario, es imprescindible la observancia constante de esta medida para evitar contagios.

Por todos es bien conocido que varios puntos del planeta, incluidos algunos que enfrentaron con mayor éxito   la batalla contra la primera oleada del coronavirus a principios de año, se vieron obligados a desplegar de nuevo sus fuerzas para combatir un nuevo ataque del patógeno.

Solo nosotros con nuestra actitud podemos evitar que eso nos suceda, lo cual tendría consecuencias en lo económico que muy bien podemos imaginarnos.

Es imperdonable que arriesguemos cuanto hemos conseguido, y más que una borrachera en bulto, lo que verdaderamente debe preocuparnos es sostener la batalla contra el flagelo, para poder devolver a la normalidad nuestras actividades económico-productivas, y garantizar productos básicos, cuya limitación o escasez tanto nos preocupó en meses anteriores.

Hay más tiempo que vida, con certeza asegura un viejo refrán, y es precisamente a la vida a la que debemos seguir dándole valor.  Ya volvimos a abrazarnos con discreción, y habrá tiempo para otras satisfacciones.  Todo depende de nosotros mismos.

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