La carga honrosa y fatal de Guáimaro (+ video)

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Por Yelandi Milanés Guardia | 10 abril, 2019 |
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Asamblea de Guáimaro

Cuentan que Guáimaro era toda fiesta y colorido aquella gloriosa mañana del 10 de abril de 1869. El hecho que concitaba tal animación y entusiasmo lo narra Wilkie Delgado Correa en su libro Carlos Manuel de Céspedes en las horas de gloria, dolor y enfermedad.

Los delegados de los cubanos alzados en armas se reunían para dejar establecida la Asamblea Constituyente de una nueva República.


Las familias inundaban las calles para verlos pasar. Las mujeres cargaban a sus criaturas y les enseñaban con un brazo extendido a los jinetes conocidos.

Todos observaban a aquel hombre erguido y grave, llevaba paso lento, alta la rienda, a su caballo poderoso. Más que por su estatura, impresionaba por su figura serena y firme. Llevaba al sol la cabeza de largos cabellos. Se notaban sus ojos claros y visionarios.

Iba vestido con chamarreta blanca, colgado del cinto, se destacaba el sable de puño de oro y afincadas en el estribo las polainas negras relucían como un espejo.

¡Ese es Carlos Manuel! -coreaba la multitud. Él y su séquito avanzaban hacia la plaza rodeados de la admiración del pueblo.

Todos le reconocían la autoridad y audacia de decidir con un gesto la creación de un pueblo libre. Las personas intuían la grandeza del hombre que fue capaz de echarse un pueblo a los hombros y le reconocían su fortaleza de espíritu.

“Uno de los hechos más extraordinarios de la guerra, sin dudas, lo constituye el magno congreso constitucional reunido en Guáimaro del 10 al 12 de abril de 1869”, refiere el historiador Aldo Daniel Naranjo Tamayo.

“Aunque se llegaron a acuerdos no se puede pensar que todo fue un lecho de rosas, pues antes de llegar a esta asamblea hubo enfrentamientos entre los diferentes grupos regionales del Ejército Libertador. “Carlos Manuel de Céspedes, principal figura del gobierno provisional revolucionario y jefe del Ejército Libertador desde la histórica arrancada del 10 de octubre de 1868, lideraba el proceso emancipador en Oriente.

Según expresa, el también presidente de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba en Granma, a Guáimaro se llega por la necesidad de un Congreso, para establecer las leyes principales del país y la institucionalización de la sociedad, la cual en los postulados de los iniciadores, debían responder a los principios de igualdad y justicia social, además de sentar las bases para una república democrática, popular, equitativa e inclusiva.

“Céspedes en conversaciones con Agramonte quería que en la Asamblea estuvieran delegados elegidos por cada región teniendo en cuenta el número y la composición poblacional de los territorios. También propuso representantes del exilio, pero desafortunadamente sus deseos no se cumplieron a cabalidad, y los villareños y camagüeyanos tuvieron mayoría en Guáimaro.

PENSAMIENTOS ENCONTRADOS

“Cuando se plantea reunirse para dar mejor curso a la conflagración, llegar a consensos y adoptar medidas colegiadas, Céspedes sigue planteando la idea del mando único centralizado”, resalta Naranjo Tamayo.

“Ello genera un conflicto con otras visiones, porque el Padre de la Patria persigue como fin primero, ganar la contienda y luego llevar las transformaciones más profundas a la sociedad o futura república.

“Desde el 10 de octubre de 1868 él viene estableciendo embriones del Estado en ciernes, creando instituciones y tomando decisiones a favor del pueblo. Pero una cosa es la guerra y otra la república, y eso Carlos Manuel lo tenía bien claro, por eso consideraba ser consecuentes con la situación bélica.

“A pesar de las divergencias a Guáimaro lo preside el principio de la unidad, porque los patriotas decidieron conversar, llegar a acuerdos y sentar una Constitución.

“Es interesante analizar cómo el monarca de la libertad, en favor de la unidad, es capaz de ceder en su carácter. Él se amoldó a las circunstancias, reflexionó profundamente y se convenció de que el imperativo era alcanzar los acuerdos favorecedores de la cohesión”.

VISIÓN CESPEDIANA

Como aclara el historiador su propuesta de gobierno era la de un sistema gubernamental colegiado, de las amplias mayorías, pero sin perder de vista la lucha y la importancia de un mando rector centralizado.

El ilustre bayamés cede en su posición por buscar la unión, el consenso y subordinarse a la decisión de la mayoría. Sin embargo, nadie desconoce su protagonismo y lo eligen presidente por ser uno de los hombres más preparados, más cultos y que en la conducción de la guerra ha demostrado ser capaz de llevar a la nación a su destino de libertad y justicia.

Como reafirma el investigador, para Céspedes la contienda era el elemento principal a ganar, por lo tanto se va a encontrar en el ámbito civil muchos personajes de pensamiento retrógrado, quienes van a hacerle frente porque están discutiendo lo que será la república cuando aún no se ha liberado a la Patria.

“Generalmente eran oportunistas que no destacaban en el campo de batalla y buscan refugio en la Cámara de Representantes, la cual fue creando una psicología de grupo para lacerar la labor del primer ciudadano”.

Lamentablemente en Guáimaro eligieron una Cámara como única y suprema autoridad para todos los cubanos, con la facultad de nombrar y remover libremente al Presidente de la República y el resto de los cargos.

Para desgracia del héroe de La Demajagua sus relaciones con la Cámara de Representantes y su jefe Salvador Cisneros Betancourt, siempre fueron tirantes y punzantes.

Sin dudas, fue incomprendido porque veía como prioridad la importancia de la victoria, para luego hacer una república. Sin embargo, eso no melló su espíritu batallador, su capacidad para lograr la unidad y el respeto a las leyes revolucionarias aprobadas en aquel poblado camagüeyano.

El iniciador de nuestras luchas igualmente demuestra en la Asamblea que ningún delirio de grandeza lo perturbaba, porque allí depone su gobierno constituido en Bayamo y entrega sus insignias de Capitán General.

Ante el temor de ver su bandera relegada, calla con dolor, pero Antonio Zambrana en un acto de genuina justicia manifiesta y propone que esa insignia tenga un destino honroso, porque presidirá las sesiones de la Cámara. Así se salva uno de los símbolos de nuestra libertad.

MENSAJE A LOS NATIVOS

El patriarca bayamés, emocionado, el día 11 de abril dirige una alocución en la cual expresa a esos pobladores: “Compatriotas, la institución de un gobierno libre en Cuba, sobre la base de los principios democráticos, era el voto más ferviente de mi razón. Bastaba, pues la efectuada realización de este voto para que mis aspiraciones quedasen satisfechas y juzgara sobradamente retribuidos los servicios que, con vosotros, haya podido prestar a la causa de la independencia cubana.

“Pero la voluntad de mis compatriotas ha ido mucho más allá, echando sobre mis hombros la más honrosa de las cargas con la suprema magistratura de la República”.

Luego de analizar los compromisos contraídos les expresó: “Cubano, con vuestro heroísmo cuento para consumar la independencia. Con vuestra virtud para consolidar la República. Contad vosotros con mi abnegación”.

TRISTE FINAL

No imaginaron aquellos que tuvieron la cobardía de deponer al presidente, el acto monstruoso y perjudicial infringido a la historia y a la contienda de los 10 años.

Esa destitución demostró que el esquema de dirección establecido en Guáimaro no era el mejor, pero ello no fue un hecho casual, pues como decía Martí sobre el Iniciador: “Jamás se le vuelve a ver como en aquellos días de autoridad plena; porque los hombres de fuerza original solo la enseñan íntegra cuando la pueden ejercer sin trabas”.

Mas a todos ese hecho triste nos dejó una duda bien esbozada por el Apóstol que nunca pudimos aclarar: “¡Mañana, mañana sabremos si por sus vías bruscas y originales hubiéramos llegado a la libertad antes que por las de sus émulos”.

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  1. Los hombres aprenden en la vida y en la marcha, no son adivinos, yerran y rectifican, Guaimaro no fue fatal, fue unidad ,los hombres en su aprendizaje de revolucionarios cometieron errores. Por encima de todo me adhiero al pensamiento martiano en sus artículos valorativos sobre el teme: El 10 de abril y Céspedes y Agramonte

    1. El título del trabajo es la carga honrosa y fatal de guáimaro porque céspedes dice que al otrogársele la más alta magistratura de la república asume una carga honrosa, pero fue fatal porque desde el día que se nombró presidente crecieron sus enemigos y adversarios, además la cámara con los mayores poderes no lo dejó ejercer la presidencia libremente lo tenía maniatado y los hombres como céspedes de gran ímpetyu y carácter irrascible se sienten mal cuando ejercen el gobierno con trabas y para más desgracia la cámara lo destituye sin el cuorum requerido, no asume la presidencia el vicepresidente Aguilera sino el jefe de la cámara Salvador Cisneros y no se le deja partir al exterior sino vagar detrás de la cámara hasta que deciden olvidarlo en San Lorenzo, donde lo dejan sin escolta y a merced de los españoles. Y entonces un hombre que sacrificó todo por la independencia, incluso uno de sus hijos crees que estaría alegre con lo que fue si vida después de guáimaro. En su diario perdido escribió en sus últimos días que era como una sombra que vagaba en las tinieblas creo que más explícito no podía ser