La COVID-19, culpable de muchos sueños en pausa

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Por Agencia Cubana de Noticias (ACN) | 10 agosto, 2021 |
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FOTO/ Autor desconocido

Como una suerte de experimento social aparece en la plataforma digital Facebook la pregunta: ¿Qué quisieras?, sin más preámbulo que el contexto epidemiológico convulso que vive el mundo hace casi dos años por el azote del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, causante de la enfermedad COVID-19.

Tras el momento de compartir el post, de inmediato las amistades del planeta Facebook se sinceran, comentan sobre esos planes que a causa de la pandemia han tenido que postergar pero va más allá porque no sólo son objetivos por cumplir, son sueños en pausa por culpa de la terrible enfermedad que ocupa todos los esfuerzos en Cuba desde marzo de 2020.

Leonardo Jiménez es estudiante de la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI) en La Habana y se ha enfrentado a la enfermedad en casi 10 ocasiones en el centro hospitalario que allí funciona, ha simultaneado los estudios y trabajos finales de materias complejísimas como Inteligencia Artificial con los desvelos y responsabilidades que impone estar en zona roja.

Su mayor deseo es que se complete la vacunación masiva en toda Cuba y que pueda graduarse en diciembre de este año, pues le correspondía hacerlo en julio de no haber llegado la COVID-19, de ahí que Leonardo añora cerrar con broche de oro sus años de esfuerzo universitario consciente de que ha dado su aporte en la lucha contra la COVID-19.

Otra amiga, Ludys, residente en la comunidad costera de Guayabal, en el sureño municipio de Amancio, quiere poder abrir su restaurante particular y tenerlo lleno como todos los veranos, sin embargo la provincia de Las Tunas vive su peor escenario epidemiológico y a pesar de las estrictas medidas para controlar el virus, los casos positivos siguen en ascenso.

Zoila Pérez y Félix Anazco se estrenaron recientemente como mamá y papá de la pequeña Mar, una niña muy esperada a la que la mayoría de amistades y familiares repartidos entre Las Tunas, Camagüey y La Habana, aún no conocen a causa del azote pandémico.

Al decir de la propia Zoila llevan desde el nacimiento de Mar viviendo en una burbuja para evitar el contagio y su mayor deseo es que la niña conozca que hay un mundo afuera; así son muchas las familias que hoy se reinventan para acortar las distancias y transmitir cariño desde videollamadas, fotos, y chat grupales en Whats app.

Un sueño en común es evidente entre quienes comentaron la publicación como si fuese una encuesta, y resulta la ilusión de volver a ver a madres, padres, abuelas, visitar los terruños aquellas personas que no viven en sus provincias o países natales.

Que todo esto termine, volver a vivir y hacerlo sin miedo, que se acabe la pandemia en todo el mundo, resaltan entre las peticiones más recurrentes.

Pero… si la COVID-19 nos ha quitado tanto y continúa su escalada: ¿por qué hay quienes todavía no han hecho conciencia del problema y siguen violando las medidas de bioseguridad, quitándose el nasobuco (mascarilla sanitaria) para hablar en una cola o celebrando reuniones familiares sin los cuidados correspondientes?

¿Cuántos sueños más habrá que postergar mientras hay quienes burlan los protocolos de aislamiento y asisten a centros de trabajo y circulan por la comunidad con síntomas propios de la enfermedad; exponen a infantes y adultos mayores vulnerables y hacen caso omiso de los esfuerzos materiales y humanos que invierte el país en medio de una crisis económica y sanitaria global?

Ya no se trata de percepción de riesgo, sino del peligro real que azota y sobre el cual urge accionar con el concurso de todas las personas desde todos los frentes; son tiempos difíciles que exigen actuaciones más dinámicas y eficientes ante un panorama con cepas más contagiosas y letales de la COVID-19.

Las cifras de contagios y fallecimientos a causa de la pandemia son alarmantes pero más que paralizar, deben ser el detonante de una oleada de responsabilidad, solidaridad, ganas de hacer las cosas bien y asumir el nuevo código de vida como esa fórmula eficiente que permitirá no seguir poniendo sueños en pausa.

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