La Esperanza tabacalera

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Por Juan Farrell Villa | 6 noviembre, 2020 |
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FOTO/Luis Carlos Palacios

José Joaquín Fonseca Espinosa es el propietario de la finca La Esperanza, perteneciente a la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Manuel Muñoz, ubicada en el sitio conocido por Horno Centro, en Bayamo.

El destacado campesino explicó que para la actual campaña de siembra preparó la tierra con la utilización combinada de la maquinaria y la tracción animal.

“Tengo contratadas la producción de tabaco en dos hectáreas y media para la elaboración industrial de puros con destino a la exportación y el consumo nacional; aunque el cambio climático viene afectando el crecimiento agrícola, espero alcanzar un buen rendimiento en la plantación”.

Sus posturas de la variedad Criollo 2010, las obtiene en su casa de cultivo tapado, también denominado túnel por la estructura constructiva, y la Corojo 2006, simiente que adquiere en la CCS Braulio Coroneaux, de Guisa.

Fonseca Espinosa dijo que a la falta del paquete tecnológico prepara la tabaquina y el agua con hojas del árbol del Neem para el control de plagas y fertiliza el terreno con materia orgánica y elíxir, de la lombricultura, alternativas con las que consigue un buen color en la hoja y desarrollo del follaje.

Asimismo, siembra otros renglones entre estos viandas, hortalizas y granos, aprovechando los espacios libres e intercalándolos para con la diversificación responder al llamado de producir más alimentos y venderlos en el mercado estatal y la feria en la localidad.

“Este es un productor que sobrecumple los planes, en todas las cosechas; en la última logró 2.4 toneladas por hectárea y el ocho por ciento de capa exportable, señaló Julio César Echavarría, jefe de producción de la Unidad Empresarial de Base (UEB) Bayamo.

“Ha comenzado temprano la actividad agrícola con garantía de posturas y condiciones en el suelo, lo que le posibilitará sobrepasar la calidad y mantener los altos rendimientos”.

Julio César informó que en el territorio bayamés avanzan las labores con el riego de semilleros, en la zona de desarrollo de Madrecita para plantar en total 320 hectáreas y aportar igual cantidad de toneladas de tabaco.

“No debemos tener problemas, buscamos las posturas en otros lugares para continuar en el empeño de exceder las primeras 20 hectáreas y llegar al cierre de noviembre con las áreas previstas”.

Walfrido Carbonell de la Cruz, director agrícola de la Empresa de acopio, beneficio y torcido de tabaco Granma, dijo que hoy enfrentan la tarea con recursos muy limitados, situación provocada por la Covid-19 y el recrudecido bloqueo del Gobierno estadounidense, además del comportamiento lluvioso que ha dañado los semilleros, los cuales más del 90 por ciento son tradicionales, bajo condiciones naturales.

“No obstante, tenemos el propósito de superar las 900  hectáreas y terminar la siembra en diciembre con rendimientos por encima de una tonelada por hectárea, aspiración de los granmenses”.

Carbonell de la Cruz insistió que eso se logra plantando posturas de calidad y en su etapa óptima, mientras, reconoció el rol que tiene en este plan anual la UEB de Bayamo y la CCS Manuel Muñoz por donde comenzaron las siembras el pasado 9 de octubre.

“Entre las prioridades que tenemos está la vinculación directa con las cooperativas y la atención a todos los productores;  sí estamos a su lado,  le explicamos las carencias y como enfrentarlas, vamos a dar el salto en el cumplimiento con la participación de los más de 700 tabacaleros”, concluyó.

Este año la entidad ha hecho contratos con 44 cooperativas, en Bayamo, Guisa, Jiguaní, Yara, Buey Arriba, Manzanillo y Bartolomé Masó.

De sus 15 UEB, cinco son fábricas para el torcido incluida la Rubén Nogueras Castillo, la que produce el tabaco hecho a máquina, similar cantidad de unidades de acopio y beneficio, una de despalillo, otra de tapado y tres que brindan servicios de preparación de tierra, riego y asistencia técnica.

Para el mercado internacional elabora cuatro tipos de vitolas: Crema, Coronita, Peticetro y Peticorona bajo las marcas Romeo y Julieta, Montecristo, Partagás y José L. Piedra, comercializadas directamente con el distribuidor HABANOS. S. A.

Además, confecciona  Brevas y Cremas con la denominación Moya, en venta nacional mediante la Unidad de tabaco en rama La Vega, del Grupo TABACUBA.

El sector cuenta con una fuerza laboral cercana a los dos mil trabajadores, el 53 por ciento son mujeres, de una elevada gestión  en los recursos humanos, financieros y de control interno.

Así resulta de grande el desafío para el colectivo que busca un desempeño eficiente, el rescate de un crecimiento sostenido y exhibir el prestigio de antaño, imprescindible ahora, cuando la nación y la provincia, concentran los esfuerzos para llevar adelante la Estrategia Económica-Social post Covid-19.

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