“La historia cultural de la revolución es un reto”

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Por Anaisis Hidalgo Rodríguez | 17 abril, 2019 |
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FOTO/Rafael Martínez Arias

“La historia cultural de la revolución es un reto latente en las investigaciones  historiográficas”, apuntó la doctora en Ciencias Mildred de la Torre Molina, ponente del panel 60 años de la Revolución cubana: aproximaciones a un trascendental acontecimiento político y sociocultural que sesionó en el XXIII Congreso nacional de historia en Bayamo.

“Los estudios que se desarrollan en nuestro país, cada vez mayores en cantidad y calidad, están referidos a dos grandes temáticas, las políticas culturales y la historia cultural de la república burguesa hasta el año 58.

“La historia cultural que mayor fuerza ha tenido está dirigida hacia los años coloniales, referido a localidades, provincias, municipios y la plantación esclavista.

Tanto en la república  burguesa como en menor medida en la etapa colonial aparecen algunos imaginarios, costumbres, tradiciones, formas de vida, comportamientos cotidianos que permiten comprender a la sociedad por dentro.

“Una historiografía centrada solamente en la historia política o en los movimientos revolucionarios, desconociendo que el movimiento de ideas es también emancipador, está incompleta”.

“No se puede olvidar que existen diferentes formas para enfrentar las grandes tragedias de la sociedad, que las grandes verdades no solamente se encuentran en las políticas gubernamentales sino en la forma de vivir de la gente.”

En este sentido acotó de la Torre que se han concretado estudios en provincias como Santiago de Cuba, Matanzas, La Habana, Camagüey, Santa Clara y Cienfuegos.

La producción, a su juicio, cada vez aumenta y es mayor por develar las formas de vivir de la gente y sacar experiencias de ello.

“La periodización es sumamente elástica  y generalmente se hace sobre la base de la gestión del estado, no  sobre los  efectos de esa política en la sociedad.

“Hoy día comienza a observarse con toda libertad una literatura muy fuerte de carácter epistemológico donde se vincula de manera acertada lo que inciden las políticas en los cambios de la sociedad.

“Insistimos todavía en que esos estudios tienen que ser más globales, siempre van a la parte que duele, que significa una llaga en el camino como lo fue el quinquenio gris.

“Estamos en condiciones  y urgidos de que los estudios de historia cultural en el arte y la literatura den una mirada a los efectos que estas políticas culturales han tenido en la vida de la gente.

“Las fuentes aun no palpan cómo esa política cultural y esas estrategias llevadas a diferentes partes del país han avanzado en la transformación de la sociedad. Se habla del baile, la poesía, la recreación, pero el cambio de mentalidad, lo que puede significar la ruptura o continuidad con respecto a lo anterior todavía no tiene una respuesta epistemológica.

“Es una obra basada en la construcción de documentos, no en la construcción de realidades”, recalcó.

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