La impronta de Agustín

A propósito de la muerte, este jueves, del extoperdero Juan Agustín Arias Tornés, La Demajagua repone una versión de la entrevista realizada, en diciembre de 2010, a uno de los más grandes peloteros granmenses de la historia.
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Por Leonardo Leyva Paneque | 22 diciembre, 2016 |
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Foto Luis Carlos Palacios Leyva
Foto Luis Carlos Palacios Leyva

Cuenta que pasó mucho trabajo para llegar a los clásicos cubanos de béisbol. No obstante, pudo insertarse y dejar su impronta en la larga y rica historia de la pelota revolucionaria en el país.

Fueron el sacrificio diario y el enorme deseo de jugar las claves para que Agustín Arias Tornés (5 de mayo de 1942-22 de diciembre de 2016) se convirtiera en una de las figuras imprescindibles de aquella época, al incursionar en 17 campeonatos de forma ininterrumpida.

“En tres ocasiones me habían dejado fuera de los torneos interprovinciales de Oriente, pero estaba seguro que cuando cogiera no iba a soltar”, así recuerda sus pretensiones de involucrarse en el mayor pasatiempo de los cubanos.

Finalmente integró el conjunto de Orientales, con solo 22 años de edad. Debutó en la quinta serie (1965-1966) y no tardó mucho tiempo en ser considerado uno de los más grandes defensores del campo corto en el archipiélago.

Quienes lo vieron jugar, cuentan que impresionaba por su movilidad, desplazamiento y certero brazo. Ganó la admiración de los principales especialistas de aquellos tiempos, hasta formar parte de la selección nacional, en 1966, y la delegación antillana que viajó en el “Cerro Pelado” a los Juegos Centroamericanos y del Caribe, de San Juan, Puerto Rico.

Agustín llegó y convenció a pesar de las agotadoras jornadas que enfrentaba: “Vivía en La Sal (en el municipio de Yara) y tenía que caminar unos 17 kilómetros cuando me dejaban en la carretera, y al otro día salía temprano para el entrenamiento en Santiago de Cuba.

“Dormía en albergues, sin condiciones y una mosquitera que no era fácil…”, rememora mientras regresan a su mente las enormes diferencias con la pelota actual.

“Ahora, los atletas tienen comodidades que nunca tuvimos, sin embargo no juegan con el amor que lo hacíamos”, asegura con casi siete décadas vividas el líder de bateo de la VIII Selectiva en 1982, con average de 404.

“Nos entregábamos día a día y logramos muchas cosas, los de ahora tienen todas las facilidades y no ponen todo el corazón”.

Para suerte del béisbol en Granma, a partir de 1977, pudo defender los colores del territorio luego de la nueva división política administrativa. “Era la estrella de la provincia, tenía que estar en todas y ayudar a mis compañeros”.

SÍNTESIS DE LA TRAYECTORIA DEPORTIVA DE TINGO

Tingo, como muchos lo llamaban, formó parte de la selección nacional por más de 15 años (de 1966 a 1982), con la que subió en varias ocasiones a lo más alto del podio en eventos internacionales.

Entre esos títulos aparecen el Campeonato mundial de Nicaragua en 1972 y los Juegos Panamericanos de México en 1975; además en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de San Juan ’66 (Puerto Rico), Panamá ’70, Santo Domingo ’74 (República Dominicana) y La Habana ’82.

Por muchos años, Arias Tornés dedicó sus esfuerzos a la formación de varias generaciones de peloteros granmenses, además formó parte del colectivo técnico de selecciones granmenses en Series nacionales.

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