La más bella

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Por Orlando Fombellida Claro | 8 mayo, 2016 |
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Cursaba la Educación Primaria. Cuál grado no puedo precisarlo porque fue hace mucho tiempo. Estrenamos mayo con el siguiente planteamiento de la maestra: debíamos confeccionar una tarjeta para regalarla a nuestras progenitoras el Día de la Madres.

Con su entusiasta orientación, todos los alumnos, de primero a sexto, nos enfrascamos en la tarea de recortar las hojas de papel, dibujar las postales con lápices de colores y escribir de puño y letra cada quien, la felicitación a su destinataria.

Al entregar la que hice, a la autora de mis días, no entendí por qué se le iluminó el rostro de felicidad, me abrazó fuerte, besó y dio las gracias por tan modesto presente hecho a mano, calificándolo de precioso. Lo comprendí más tarde y agradecí la enseñanza a mi joven educadora, y por obsequiarme con gesto maternal el libro Platero y yo, al egresar de su aula.

Para las madres un gesto de cariño hacia ellas por parte de los hijos, es el mayor premio a todos sus desvelos, preocupaciones y angustias, justificadas o no. Aunque estos crezcan, pierdan el pelo o se les ponga blanco, siguen siendo su niño o  niña.

Son adivinas. Saben, con solo mirar a sus bebés, si incuban una gripe o les dará fiebre. Ya adultos, presienten si están en problemas, contrariados, tristes, aunque lo nieguen y rían a carcajadas. ¿Quién no ha escuchado alguna vez: a mi tú no me engañas, acuérdate que te tuve aquí, y señalan el vientre?

Sobre ellas se han escrito hermosos poemas, bellas canciones, novelas, artículos, crónicas… pero el tema no se agota, pues es sinónimo de  amor, y éste es imperecedero.

En un foro de la publicación digital de la escuela de escritores Alonso Quijano, ubicado en el convento de Santa Clara, en el Alcázar de San Juan, provincia Ciudad Real, en La Mancha, España, un numeroso grupo de internautas eligieron a la palabra madre como la más bella del castellano.

Entre sus argumentos dicen: nos dio la vida, tuvo en su vientre, alimentó, da amor incondicional y comprensión; significa dulzura, ternura, sabiduría; encierra entrega, amistad, seguridad, afecto…todas las  virtudes del ser humano.

Concibe,  educa, enseña y es la que moriría por nosotros. La aprendemos (la palabra madre) al poco tiempo de nacer, la decimos cuando estamos enfermos o vamos a morir.

La fuerza de una madre sólo es comparable con la de la Naturaleza, pero es que esta también es madre. ¿Puede alguien parar a una madre que busque a su hijo?

La belleza que se desprende de la palabra madre es tan grande como el milagro de la vida.

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