La nocividad o bondad de internet depende de nosotros

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Por Luis Morales Blanco | 18 febrero, 2020 |
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La inclusión de nuevos usuarios en las redes sociales entraña riesgos de toda índole; esa telaraña tiende múltiples trampas a quienes acuden a ellas como insectos golosos.

El internauta cubano afronta aún mayores retos en ese entramado, pues muchos son nuevos o relativamente nuevos y ante la masividad del acceso criollo a las redes sociales, hay que estar siempre alertas, pero sin ver fantasmas. También está como desafío la desventaja tecnológica que muy  muy lentamente va desapareciendo.

A todo ello se suma el feroz cerco que tienden algunas plataformas digitales “muy libres”, según pregonan, pero cuando ven contenidos políticamente diversos de lo que siempre ponderan ya sea el mundo capitalista o sus paradigmas, ponen obstáculos, bloquean y vuelven a bloquear.

Eso ha pasado muchas veces a este usuario cuando hay una celebración patriótica o un tuitazo en favor de una causa justa, o a para vindicar a Cuba   enseguida bloquean la cuenta. O si en Facebook comparte rápidamente algunos posts que le agraden, sale enseguida el sacrosanto cartelito que reza: “no soy un robot”, pero  otros facebuqueros afines a los llamados del imperio comparten y comparten… y no pasa nada.

Hay otros consumidores nuestros que suben contenidos aparentemente inofensivos, y como vienen cubiertos con fino u ordinario maquillaje , sin darse cuenta, hacen el juego a la contrarrevolución.

Debemos estar vigilantes, reitero, siempre que los contenidos aludan a cibercuba, cubitanow u otros tan “bobitos” como youtube, pues esconden la oreja peluda, la verdadera, la de la enemistad con Cuba.

Por otra parte en las propias redes un usuario representa una millonésima parte del ciber universo, por ejemplo Facebook tiene dos mil 200 millones de usuarios, Youtube mil 900 millones,  Whatsaap mil 600, el Messenger   de Facebook cuenta mil 300  e Instagram mil millones.

Entonces somos como unas hormiguitas en la red, por lo que debemos seguir siendo como ellas laboriosos, pero sumamente cuidadosos ante quienes quieran nuestro hogar y patrimonio inmaterial.

El blog @websa100,(una agencia de marketing digital)considera que hay 12 tipos de usuarios y, a mi juicio, los detalla muy bien. Entre ellos destaca uno: el criticón.

Dicen sus redactores: “Comentes lo que comentes o publiques lo que publiques, él va a discrepar. Su especialidad es poner comentarios críticos disfrazados de “bromitas” (sin ninguna gracia)  o poner emoticonos simpáticos para suavizar sus duras críticas.”

De esos también tenemos en el universo digital que nos es adverso, pero una gran ventaja no se le puede negar a ese mundo también nos sirve como buena herramienta para disentir y defender las  verdades y razones de Cuba.

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