La “Paquito Rosales” no quiere un réquiem

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Por Juan Farrell Villa y Sara Sariol Sosa | 23 mayo, 2018 |
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La Paquito Rosales quiere, y debe ser, el patrimonio agropecuario que siempre fue/FOTO Luis Carlos Palacios

Si algo Veguitas atesora en su memoria, es aquel plan agrícola homónimo que lo cubrió de verde durante tantos años, plátanos de vistosos tamaños y otras viandas que viajaban más allá de sus fronteras, tomates y otras hortalizas que se enseñoreaban en cualquier pedazo de sus fértiles tierras.

Fue famosa aquella zona productiva, a la cual aportaron con entusiasmo, quién sabe cuántos miles de muchachos y muchachas matriculados en las aledañas escuelas en el campo.

No solo en Granma, sino en todo el país, muchos asumían su potencial productivo, como el más vívido referente de ese poblado, del municipio de Yara.

Por eso, a no pocos fue estrujándoseles el corazón cuando la entidad, con nombre Paquito Rosales, comenzó a desaliñarse, al punto de caer en peligro de desaparecer por continuada ineficiencia.

Cómo sucedió semejante cosa, si sus tierras, paridoras por excelencia, son las mismas, y además la empresa se privilegia con 13 máquinas de Pivote Central para el riego eléctrico (amén de ciertos deterioros) y equipos necesarios para el laboreo, asignados en los últimos años.

LA HECATOMBE

Parece demasiado fuerte el término, pero no viene a la mente uno mejor para catalogar su descenso.

Estadísticas de los últimos cinco años, por citar un período, dan cuenta de una bajada en los volúmenes de alimentos, en tanto la organización se iba al declive, al no honrar sus débitos financieros.

No es sencillo darle orden de prioridad a los factores que conllevaron al desmoronamiento. Para Dioselis Estrada Meriño, presidente de la Cooperativa de créditos y servicios José Arteaga, todo aconteció por la mala situación económica de la empresa, las deudas contraídas, después de ser renegociadas en varias ocasiones, y estas, a su vez, resultaron de impagos de los servicios recibidos por unidades productoras de base.

Omar Vilar Téllez, jefe del departamento Económico de la Delegación de la Agricultura en Granma, coincide en que la entidad ha tenido dificultades para pagar a sus proveedores, gasta más de lo producido y no logra los rendimientos que posibilitan sus sistemas de riego.

“En tres ocasiones se les restructuraron deudas por valor de 26, 19 y 23 millones de pesos; el Estado le entregó más de 200 mil pesos para pagarles a sus trabajadores, y asumió deudas de las Ubpc ascendentes a un millón 600 mil pesos”, detalló, para dar una noción de cuánto se ha hecho para salvar a la Paquito Rosales, pero la ineficacia continuó rondándola como fantasma.

Detrás de ese lastre económico concluyente, hay muchos otros factores negativos que se anudan entre sí, desde la ineficaz conducción que arrastró la entidad durante varios años, tanto en su estructura principal como en algunas de las estructuras que atiende, entre las cuales cuentan 14 Ubpc, 21 cooperativas de créditos y servicios y siete de cooperativas de producción agropecuaria.

A la lista de irregularidades fueron, también, la falta de planeación estratégica y de control de las actividades y de los recursos financieros; desorganización; poco cuidado de la técnica; no buscar soluciones inteligentes, colectivas y ágiles a los problemas; procederes negligentes, y debilitamiento de su área económica.

Abelardo Sánchez Montero, director comercial en funciones en Acopio municipal, hizo también reciente mención a una mala contratación de los productos, al no firmarse los documentos, lo que provocó serios atrasos en la siembra y recolección de cultivos.

Y, por supuesto, alusión aparte merece el mal tratamiento de las mencionadas deudas, a tal punto, que no pudieron saldarse en un período más reciente, cuando la entidad de Suministros Agropecuarios, a la que la Paquito Rosales le debía más de un millón de pesos, propuso que le fuera pagando a razón del pírrico monto de dos mil pesos mensuales.

Eso llevó a la congelación de las cuentas operacionales, y concluyó, por supuesto, en freno a un necesario y continuo desarrollo, mientras se oía el grito reiterado en los bolsillos de los trabajadores.

Entiéndase, entonces, por qué tampoco pudo impedirse que el módulo de 30 casas de cultivo protegido (de estas 23 hoy activas, pero a medias) llegara al deterioro, tanto en sus sostenes estructurales y sistemas de riego, como en el suelo, con un consiguiente bajo rendimiento productivo.

Idael Ballester Chacón, director, añade a ese rosario la inestabilidad e insuficiente fuerza de trabajo, tras el período más floreciente de la organización, la inadecuada ubicación y promoción de los cuadros (objetivo no resuelto totalmente), la no utilización racional de los créditos bancarios, y pobres inversiones y mantenimientos.

Ante tal estado, nadie puede negar que faltaron control y acciones más contundentes para depurar a tiempo responsabilidades individuales, frenar la hecatombe y salvar lo que ha sido sin dudas una de las entidades más distintivas del municipio, para no pecar de absolutos.

LA SALVACIÓN

Si la salvación esta vez llega, la entidad yarense deberá agradecerlo a las máximas autoridades del Partido y del gobierno granmenses, enfrascadas de lleno en ayudarla y recuperarla.

Con esa voluntad, la organización se benefició este año con 300 mil pesos, asignados de la contribución territorial a nivel de provincia para créditos de producción y la recuperación del polo (limpieza y drenaje de canales, compra de combustible y de semillas, entre otros destinos), en tanto la Osde situó el dinero para saldar la deuda con Suministros Agropecuarios y quitarle el embargo.

Pero nada de eso resultará, sin un programa bien coherente, que evite tropezar con las mismas piedras, pues, al fin y al cabo, como queda claro, no es la única vez que a la Paquito se solventa y vuelve a caer en lo mismo.

A propósito, Ballester Chacón, destaca que todo se dirige a fortalecer las unidades de base y potenciar el patrimonio cultivable propiamente de la empresa, y recuperar áreas que desde hace mucho no se cultivan y se sembrarán de plátano (tienen siete y esperan llegar a 24 hectáreas con un crédito de inversión aprobado).

“Dentro de la recuperación, agregó, recibimos ocho nuevos tractores que, aunque no llegaron con implementos, con los viejos  la empresa y las bases productivas pueden responder a las campañas anuales de frío y primavera.

“Tenemos en total 32 equipos y recibiremos dos más, donados por la India, para las casas de cultivo, con implementos que humanizarán el trabajo, mientras los nuevos créditos contribuirán a fomentar varios cultivos, (como la malanga en 16 hectáreas), aunque estos últimos están demorados, tanto por los factores involucrados en su emisión (Banco y Seguro), como por la presentación no objetiva y en el momento preciso de determinados créditos por parte de la entidad”.

La Paquito Rosales no puede perder de vista los marcos de plantación para obtener rendimientos adecuados, y tiene que eliminar las fisuras en la contratación a partir de una actualización objetiva de los fondos de tierra, pues quedan reservas e incumplimientos, como se percibió en reciente reunión de la entidad con jefes de bases productivas, en muchos de los que primaron, al menos en ese espacio, justificaciones y protestas, en lugar de la alternativa inteligente e ineludible.

Es preciso, también, eliminar el trasiego de los tractores en actividades administrativas, diversificar y conseguir más control de los destinos de los productos, en lo cual, igualmente, se han presentado irregularidades.

Como bien dice el director, es un gran desafío, y para vencerlo no podrá haber paños tibios con quienes no se empeñen a fondo (de hecho, algunas Ubpc podrían disolverse), y pongan por delante todo el interés colectivo, porque Granma no puede ver esfumarse lo que fue su mejor polo agropecuario, y porque la Paquito Rosales no quiere un réquiem, sino una demostración absoluta e imprescindible de voluntad.

 

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  1. Este artículo, por fin un poco más crítico de la prensa sobre los problemas que han determinado la ineficiencia de una entidad productiva, tiene mucha tela por donde cortar, se habla de todos los desastres económicos de la entidad que parece nadie del sistema de dirección desde la base hasta arriba conocía, y si lo conocían nada hicieron, que es un crimen mayor que lo ocurrido, cuántas veces se hizo un análisis a fondo de la incapacidad de los directivos a todos los niveles para enderezar la empresa, cuántas veces se pensó en lo que significaba para Granma el deterioro de esta famosa empresa que fue insignia de la agricultura granmense, cuánto tiemopo transcurrido para que las personas implicadas decidieran tomar las riendas del asunto y resolver este problema, lo peor de todo es que el pueblo que tanto disfrutó de las bonanzas de la famosa empresas en épocas del Capitán Arteaga, necesitaba de los frutos de dicha entidad pero nadie se percataba de ello, esperemos que ahora se de seguimiento seguro a los resultados y finalmente los granmenses podamos disfrutar de las bondades de las fértiles e increíbles tierras del plan viandero de Veguitas, como solía conocerse, esperemos que se evalúen sistemáticamente los resultados y no le hagamos nuevamente la autopsia al cadáver

  2. una vez leido este articulo me invadio tremenda tristeza ,estas irresponsabilidades y negligencias se pueden catalogar de crimen contra nuestro querido pueblo, de accion inconsciente contrarrevolucionaria de todos los involucrados, si el Capitan Pitute resucitara moriria de inmediato de trizteza conoci muchos hombre y mujeres en el plan V eguita de viandas y vegetales conque amor ,esfuerzo personal trabajaban ,cuanto orgullo sentia la poblacion del plan de produccion de Veguitas ,tengo la esperanza que la administracio y el fuerte control del partido logren de la Paquito ROSALES SU FLORECIMENTO