La Patria por encima de todo

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Por Anaisis Hidalgo Rodríguez | 22 abril, 2019 |
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A cada cubano nos corresponde el homenaje oficial a Carlos Manuel de Céspedes. No por  cumplido, sino por deuda y agradecimiento al iniciador de nuestras luchas por  la  independencia, Padre de la Patria y primer Presidente de la República de Cuba en Armas.

Cada 18 de abril es inevitable el tributo a este hombre, inquieto de carácter, estudioso de las leyes, amante de la tierra, el ejercicio físico y mental, cuyo mérito mayor fuera, a decir de muchos historiadores, prender la llama que hizo a la Patria visible.

Cómo olvidar el sacrificio de su amado hijo Oscar, capturado por el enemigo y su respuesta ante  el ofrecimiento de su vida a cambio de sus ideas responderá Oscar no es mi único hijo; soy el padre de todos los cubanos que han muerto por la Revolución.

Su postura, a decir del historiador Eusebio Leal, “resume la dureza inquebrantable de su integridad y de su amor patrio al sopesar en una balanza el afecto hacia su hijo y las lágrimas de incontables familias cuyos vástagos habían sido inmolados.”

En cada cubano que se caracterice por la modestia, el altruismo y el amor patrio se encuentra Carlos Manuel de Céspedes, un hombre que a decir de Rafael Acosta de Arriba, representa para la historia de Cuba “el origen del espíritu civilista; fue el primer ciudadano libre al ser el primer mambí, el primero en levantarse en armas contra la colonia; fue también, el artífice de la unión táctica que condujo a la Asamblea de Guáimaro y a nuestra primera Constitución independentista”.

Este 2019 al cumplirse el aniversario 200 de su natalicio, el sempiterno patriota aun permanece en los recuerdos de cada niño, hombre o mujer de estos tiempos, quienes lo recordamos desde el pupitre, la oficina o desde la tranquilidad del hogar como el defensor de los esclavos que fue; el gestor de la cultura en Bayamo y Manzanillo; el Padre de la numismática y precursor del ajedrez;  el hombre sencillo y de etiqueta; el de delicada frase y ríspido carácter, el oriental que amó por encima de todo y todos, la Cuba que lo vio nacer.

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