La salud y la serranía granmense

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Por María Valerino San Pedro | 18 noviembre, 2019 |
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Policlínico del montañoso municipio de Bartolomé Masó. Foto Luis Carlos Palacios Leyva.

Como una enseñanza de vida quedó en el corazón del Doctor Nicolás Rosales Matamoros, su estadía por 24 meses, hace 31 años en las montañas de Granma.

Corría el año 1988, él era un recién graduado y tuvo el privilegio de ser el primer galeno del consultorio de la Sierrita de Nagua, en el municipio de Bartolomé Masó.

Lo recuerdo decir cuando venía a su casa, cercana a la mía, con la mochila al hombro, una vez al mes:

“Aquello allí es lindo, la naturaleza lo premió, pero el mayor galardón es su gente, tan sencilla, humana… Extraño, sobre todo cuando oscurece, pero es mi mejor escuela….”

Cada mes traía una anécdota nueva, una historia de serranos laboriosos, cordiales, de cosas aprendidas en el fragor del trabajo de atención directa a los pacientes.

Ha pasado el tiempo, ya no visita la zona con frecuencia, como lo hacía los primeros años de haber concluido su servicio social, pero está convencido que ese sitio y todos los restantes de la Sierra Maestra, y su gente siguen siendo prioridad para el Estado cubano.

En eso tiene toda la razón, porque, por ejemplo, en lo referente a la salud, las áreas del Plan Turquino en Granma, integrado por los municipios de Buey Arriba, Guisa, Bartolomé Masó, Campechuela, Media Luna y Pilón cuentan con un gran número de instalaciones dedicadas a garantizar la asistencia médica y social.

Además, la totalidad de la población serrana está cubierta con el Programa del Médico de Familia, la red de Atención Primaria de Salud consta de 117       consultorios, policlínicos y 156 salas de televisión con servicios de rehabilitación; existen igualmente farmacias comunitarias y poco más de un centenar de bodegas habilitadas para la venta de medicamentos, un Centro para el Desarrollo de la Medicina Natural y Tradicional (MNT) en la montaña, y sillones estomatológicos.

El uso de la MNT en la serranía forma parte de las raíces culturales, y algunas de sus técnicas se localizan en los consultorios, en el Centro para su desarrollo situado en el municipio de Bartolomé Masó, ya mencionado anteriormente, y en los servicios integrales de rehabilitación (se promedian por día 13,6 pacientes por fisoterapeuta).

En los meses transcurridos del presente año se ha cumplido en todas las zonas pertenecientes al Plan Turquino la planificación de las consultas de las especialidades básicas a las comunidades.

Asimismo se materializan todos los indicadores del Programa Materno Infantil, con una tasa de mortalidad infantil de 3,2 por cada mil nacidos vivos (dos fallecidos menores de 1 año, uno en Guisa y otro en Bartolomé Masó) y un índice de bajo peso al nacer de 4,9, por debajo de los propósitos nacionales.

El Plan Turquino es un programa de desarrollo fundado por el Consejo de Estado de Cuba el 2 de junio de 1987 con el objetivo de lograr un desarrollo integral y sostenible de las zonas montañosas y de difícil acceso del país, fusionando armónicamente los requerimientos productivos con el desarrollo social, la conservación de la naturaleza y el fortalecimiento de la defensa del país, e integrando en sus acciones a los organismos e instituciones involucrados en el proceso.

Actualmente el Doctor Nicolás es especialista de Primer Grado en Pediatría y labora en el hospital infantil General Milanés, de Bayamo, pero atesora recuerdos únicos de aire puro, ríos de aguas cristalinas, exuberante vegetación y trino de aves, exclusivos del lomerío granmense.

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