A la Sierra, su magisterio

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Por Sara Sariol Sosa | 10 junio, 2021 |
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Fotos Rafael Martínez Arias

La Sierra Maestra, maestra de sierras, apuesta por estos días a reconquistar su magisterio, por devolverle a la tierra que asciende desde los pies del mar, sus partos fértiles, como principio ineludible para que la gente, allá arriba viva, mejor.

El diálogo sobre tal propósito, sostenido entre las máximas autoridades del Partido y del Gobierno en Granma con habitantes de aquellos lares, se produjo en los primeros días de este mes con dos incentivos esenciales, uno el aniversario 34 del Programa de Desarrollo Integral del Plan Turquino, y las medidas diseñadas por el país para dinamizar las actividades económico-productivas, clave para sostener y multiplicar mejoras sociales.

La montaña es acaso el entorno donde más debe asumirse esa perspectiva, por varias razones, dos de estas, sus altas potencialidades productivas, y las considerables distancias a vencer para subir desde el llano productos que allí objetivamente pueden conseguirse.

Lograrlo aseguraría fortalecer la alimentación popular, crear cuantiosas riquezas, toda vez que muchas producciones de esas alturas constituyen fondos exportables, y reanimar las estructuras sociales, (algunas de ellas con la marca inevitable del tiempo), en un entorno donde están enclavadas más de 400 comunidades y barrios con 85 mil habitantes, y 172 bases productivas.

Mirada desde el balcón

Los municipios de Bartolomé Maso y Pilón fueron los escenarios de los citados encuentros, particularmente, las comunidades de San Lorenzo, Juana y Habanita, en la primera localidad mencionada, y Caridad de Mota en la segunda.

¿Qué hacer para que en la Habanita o Balcón de la Habanita, como también se conoce esa comunidad del Consejo Popular de San Lorenzo, los actores económicos se inserten en este nuevo pero imprescindible desafío?

El reto es fuerte, porque la cooperativa de producción agropecuaria Desembarco del Granma, que muchos años atrás fue símbolo de apego a la tierra y al trabajo, poco a poco vino desmoronándose.

Al decir de Ermen Castellano Quesada, su nuevo presidente, fue incluso salvada de la extinción a la cual la precipitó su falta de membresía. Solo seis cooperativitas habían quedado para atender un área superior al centenar de hectáreas, y únicamente pudieron transformar 14 hectáreas de café, dicho sea de paso, su principal sostén económico.

“Hoy ya somos 15 socios, tenemos disposición de trabajar, pero urge negociar créditos bancarios para poder invertir”, reconoce.

El intercambio, tanto en la Habanita, como en la comunidad de San Lorenzo, Juana y Caridad de Mora, coincidentemente apuntó al fortalecimiento de las fuerzas productivas, a la necesidad de fomentar los módulos pecuarios, vincular más productores a la resolución 358 (usufructo de la tierra), insertarse en el mercado en MLC para sostener nuevas inversiones.

En San Lorenzo, se trabaja con prioridad en el proceso de disolución de organizaciones productivas ineficientes, entre estas cuatro CPA (Cooperativa de Producción Agropecuaria), de las cuales dos se fusionarán e igual número se extinguirá.

Varias UBPC (Unida Básica de Producción Cooperativa) se someten al mismo proceso, y sus productores vinculados a la empresa estatal se involucrarán a una nueva forma de gestión de la tierra, con el compromiso, como bien exhortó Francisco Escribano Cruz, Gobernador de Granma, de hacerla producir y con elevados rendimientos.

A propósito, para que se tenga una idea de la envergadura de cuánto debe hacerse, la empresa cafetalera de Bartolomé Masó solo consigue hoy 0,20 toneladas de café por hectárea, y la meta en una primera etapa es elevar ese índice a una tonelada, lo cual implica capacitación, aseguramiento de semillas de calidad, responsables atenciones culturales, adecuado empleo de medios biológicos…

Federico Hernández Hernández, primer secretario del Partido en Granma, reiteró en los intercambios la pertinencia de estudiar los documentos rectores del Congreso del Partido, y  las medidas  para eliminar las trabas que impactaban negativamente en las fuerzas productivas.

Cada medida tiene implícita una solución a las trabas que existieron, detalló, pero hay que ir a un cambio en la mentalidad de los hombres, poner la tierra en manos de quienes la deseen explotar al máximo para desarrollar el país y, por consiguiente, disponer de comida y prosperidad para todos.

Cuando así suceda, la Sierra Maestra, maestra de sierras, inigualable patrimonio histórico, habrá también rescatado su magisterio como fuente diversificada de riquezas.

 

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