La tarde en que el terrorismo enlutó a la Patria

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Por Agencia Cubana de Noticias (ACN) | 3 marzo, 2018 |
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El vapor “La Coubre”, un barco francés objeto de un acto terrorista en el puerto de La Habana el 4 de marzo de 1960

Tenía apenas ocho años cuando la explosión del vapor La Coubre me sorprendió en un cine de la barriada habanera de Luyanó. ¿Cómo olvidar aquella terrible detonación que derrumbó la pantalla,  destrozó parte del local y casi me puso a temblar?

Esa fue la primera vez que escuché la palabra sabotaje, no conocía su significado, pero lo aprendí de la manera más cruenta, jamás olvidé tan trágico suceso.

Ya en la calle, de la mano de mi abuela,  escuchamos noticias confusas, se hablaba de muertos, heridos, pero aún se desconocían las verdaderas causas; una segunda explosión, media hora después, sembró aún más la incertidumbre.

En “La Coubre” tuvieron lugar dos explosiones que produjeron cerca de un centenar de muertos y cuatroscientos heridos y lesionados

Al rato supimos la verdad, a las 3:15 minutos de la tarde del cuatro de marzo de 1960 se produjo la primera de las detonaciones ocurridas en ese buque de fabricación francesa, anclado en la rada habanera con una carga de granadas para fusiles FAL destinadas a defender a la naciente Revolución de la hostilidad norteamericana.

La segunda explosión- mucho más potente- encontró en la escena a cientos de personas en tareas de rescate y, como consecuencia, una masacre que fundió cuerpos mutilados con los hierros incandescentes que volaron por los aires.

Los testimonios son desgarradores. Alfredo Vidal recuerda que no había manera de controlar a la población que acudió a prestar ayuda, pues vecinos, obreros de todo el muelle, bomberos, soldados del Ejército Rebelde y de la Policía Nacional Revolucionaria desafiaron el peligro y  se sumaron a las labores de socorro; por ello esa segunda explosión provocó tantas muertes.

De desgarradoras anécdotas está llena la historia de ese fatídico día. Los asesinados en el acto terrorista del vapor La Coubre eran personas comunes que tenían un proyecto de vida abierto a la esperanza, entonces cercenado de golpe.

Esta acción terrorista dejó una secuela de hijos sin padres, familias despedazadas, hogares mutilados, dolor y mucha ira. 

 La disyuntiva será !Patria o Muerte!

Durante las honras fúnebres a las víctimas, realizadas el cinco de marzo de 1960 en la intersección de 23 y 12, en el Vedado, Fidel recordó las acciones emprendidas por el gobierno de Estados Unidos para impedir la llegada de las armas a Cuba.

También  se refirió a los actos terroristas perpetrados contra la naciente Revolución  y denunció a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) como la autora material del hecho.

En esa despedida de duelo el Comandante en Jefe expresó que tal y como resistieron a las numerosas fuerzas de la tiranía de Fulgencio Batista, en un momento en  que solo contaban con 12 hombres, sabrían resistir  y vencer cualquier agresión.

Argumentó que “nuevamente no tendríamos otra disyuntiva que aquella con que iniciamos la lucha revolucionaria: la de la libertad o la muerte.  Solo que ahora libertad quiere decir algo más todavía: libertad quiere decir patria.  Y la disyuntiva nuestra sería patria o muerte”, acotó Fidel.

Lágrimas de plomo, convicción y acero rasgaron las gargantas y templaron el recio carácter de un pueblo que lejos de atemorizarse ante las acciones terroristas hizo suya una consigna que, enarbolada por primera vez allí por el líder de la Revolución, quedó para la historia.

A los mártires de La Coubre su pueblo los mantiene vivos porque sin la sangre derramada por ellos no hubiera sido posible abonar el camino hacia la victoria.

De eso son testigos los hijos que cada cuatro de marzo lloran frente al monumento erigido en  la Avenida del Puerto para evitar que hechos como ese mueran en el olvido.

También, las viudas que dejaron colgadas en las perchas las esperanzas de acariciar junto a su pareja  un proyecto común, y  las madres cansadas de esperar en vano en la puerta de la casa el retorno del hijo amado.

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