La vida con la que el Che ahuyentó la muerte

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Por Osviel Castro Medel | 7 octubre, 2017 |
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Por más que pretendieron cercenarte las manos, esconder tu cuerpo en un lugar secreto de Valle Grande, llenarte de ráfagas en la escuelita de La Higuera, transfigurarte en mercancía… tú permaneciste, tangible y tierno, en cualquier parte del universo.

Nunca, en estos 50 octubres, faltaste a la hora del recuento guerrillero, del verso agradecido o de la ejemplificación de las virtudes.

Por más que intentaron borrarte la verdad o disminuirte la luz, siempre estuviste en el camino, alumbrando con una estrella bien sencilla, burlándote del asma tremendísima y de los que pensaban que con una bala a quemarropa te apagaban.

Nunca, en estos 50 años, faltaste en la expedición en un pequeño yate blanco, ni en la espesura del paisaje del Congo, ni en la inmensidad de la pampa de Bolivia, ni en el verdor de los helechos de la Sierra, ni en el fragor de un duro trabajo voluntario.

Por más que intentaron eliminarte aquel octubre, tú mantuviste la sonrisa eterna y creciste como mito y bandera, como tiempo y ejemplo sin decirle a nadie que te colocara en pedastales; no te hacía falta. Por más que buscaron asustarte con la muerte no pudieron siquiera hacerte temblar ya tu la habías ayuhentado con tu propia vida.

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  1. Un hombre extraordinario que vive en cada niño, joven y hombre de nuestros tiempos quisieron apagar esa luz que nunca se ha extinguido sino que es mas fuerte cada dia. Eres CHE Comandante, Amigo.Hasta la Victoria Siempre.