La Voluntad de Fidel

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Por Orlando Fombellida Claro | 6 octubre, 2016 |
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En estos días se cumplen 53 años del paso devastador del ciclón Flora por la región oriental de Cuba, durante los días 4, 5, 6, 7 y 8 de octubre de 1963.

Los siguientes, son solo dos de los incontables y dramáticos testimonios que dan idea de los efectos del meteoro:

“Horrible espectáculo. Todo parece un campo de concentración después de una preparación artillera, debilitado por las masas de tanque y la infantería en pleno fuego (…) Ahora, clavadas contra las cercas o colgadas sobre ellas, infladas, aparecen también personas que se encuentra uno en todo el trayecto…”

La dantesca descripción del desguace causado por el meteoro, la hace el Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, en su libro Contra el agua y el viento.

En un reportaje de su corresponsal en la provincia de Holguín, Germán Veloz Placencia, el periódico Granma, expuso:

“La vida le hizo malas jugadas a Antonio y José Soler Ledea. Además de nacer con discapacidad intelectual severa, los colocó en el escenario del ciclón Flora (…) Los rescatistas que los encontraron en un profundo hueco días después de la tragedia, siempre se preguntaron cómo aquellos niños habían sobrevivido aislados”.

Sus nombres y apellidos, aclara Germán Veloz,  fueron tomados de dos hermanos mártires de la Revolución, porque jamás se supo de los familiares”, también, que ambos fueron acogidos por instituciones estatales y sobrepasan las seis década de vida.

Durante los cinco días mencionados, en el territorio de la ahora provincia de Granma, cayeron macondianos aguaceros que anegaron la llanura del Cauto.

En medio de aquel mar de aguas turbias que corren con imparable  fuerza, está el Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, dirige las acciones de salvamento de la población, y al mismo tiempo piensa en cómo evitar se repitan desastres similares.

El presidente del Instituto Nacional de Recursos  Hidráulicos,  doctor Faustino Pérez, es llamado, con su equipo de expertos, al embravecido y acuoso escenario.

Narra Martha Rojas que, sobre la capota de un yipi, abren un mapa, y con los ingenieros, estudian los primeros pasos para reordenar el proyecto hidráulico iniciado por la Revolución.

Fue el nacimiento del programa Voluntad Hidráulica, el cual aquí en Granma se traduce en 11 represas con capacidad para retener casi mil millones de metros cúbicos de agua, utilizada para el abasto a la población, la industria, la ganadería y la cría de peces.

Gracias a ese sistema de embalses, no  ha ocurrido otra tragedia como la ocasionada por el huracán Flora, como puso suceder debido las inundaciones provocadas por las intensas lluvias asociadas a la tormenta tropical Noel, en 2007, si hubiera existido la presa Cauto el Paso, llamada la llave de oriente.

La Voluntad Hidráulica fue voluntad de Fidel y con ella estuvo, también, entre nosotros.

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