Las cenizas de la inmolación

Share Button
Por Yelandi Milanés Guardia | 12 enero, 2021 |
0
FOTO Rafael Martínez Arias

Pocos pueblos del orbe han reducido a cenizas sus casas y bienes más preciados, como muestra inequívoca de su decisión de perderlo todo por la causa de la independencia.

Aún en los bayameses hay cicatrices de aquel sacrificio acaecido el 12 de enero de 1869, que encumbró aún más el nombre de la primera ciudad libre de Cuba, y cuyos hijos legaron a la historia un ejemplo de rebeldía y patriotismo.

De seguro aquel histórico 20 de octubre de 1868, cuando entraban triunfantes a la Ciudad Monumento Nacional las tropas insurgentes, muy pocos imaginaron que dos meses y medio después los independentistas y los nativos saldrían de la urbe dejando tras de sí llamas devoradoras y desolación.

Pero la decisión de los oriundos, aunque algunos no la entendieran tenía su justificación, el enfrentamiento armado entre las tropas cubanas al mando de Donato Mármol contra las del Conde de Valmaseda, terminó lamentablemente en éxito para los hispanos.

Frente al peligro del avance ibérico hacia la urbe, los patriotas- ausentes Céspedes y Aguilera- se citaron a toda prisa para deliberar. Una hora duraba este encuentro sin que pudiera llegarse a un acuerdo.

Ante aquella situación, y dominando la confusión, resonó en el espacioso salón la voz imperativa de Don Joaquín Acosta, Gobernador de la ciudad:” ¡Bayameses!, ante la desgracia que palpamos y los horrores que se avecinan, sólo hay una resolución: ¡Prendámosle fuego al pueblo! jQué las cenizas de nuestros hogares le digan al mundo de la firmeza de nuestra resolución de libertamos de la tiranía de España! ;Que arda la ciudad antes de someterla de nuevo al yugo del tirano! ”

Esta exclamación enérgica, que nadie osó discutir, fue la que predominó, aceptándola unánimemente. Aquella, era la dolorosa y viril respuesta a Valmaseda; aquella, nada mejor que aquella, la demostración de rebeldía de un pueblo digno, el cual ofrecería a las futuras generaciones un ejemplo indeleble de inmolación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *