Las órdenes que extendieron la guerra

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Por Yelandi Milanés Guardia | 18 agosto, 2017 |
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Fidel junto a los jefes invasores

El 18 y el 21 de agosto de 1958 fueron días memorables para las tropas del Ejército Rebelde que se encontraban en la Sierra Maestra. Fidel estaba entusiasmado por la victoria obtenida sobre la Ofensiva de verano, lanzada por el enemigo contra la zona del primer frente José Martí, la cual culminó en un rotundo fracaso para las huestes batistianas.

El triunfo impulsó las ansias de los rebeldes de abarcar mayor espacio y de querer extender la guerra a todo el país, por ello el 18 de agosto de 1958 Fidel Castro Ruz firma la orden militar que dispone la invasión a Occidente por la Columna No. 2 Antonio Maceo, bajo las órdenes del Comandante Camilo Cienfuegos.

Tres días después rubricaría el documento que disponía el avance sobre la antigua provincia de Las Villas de la Columna No. 8 Ciro Redondo, al mando del Comandante Ernesto Guevara.

El objetivo de ambas órdenes era llevar  el conflicto a toda Cuba, de modo que se efectuara una operación militar similar a la que habían realizado durante la gesta de 1895 Máximo Gómez y Antonio Maceo.

Los jefes  para la arriesgada y ambiciosa empresa fueron guerrilleros por los cuales sentía Fidel un gran respeto y admiración, y en ellos depositó toda su confianza.

En el documento oficial dirigido al Che el jefe del Ejército Rebelde  aclaraba:  “La columna No. 8 Ciro Redondo partirá de Las Mercedes entre el 24 y el 30 de agosto. Se nombra al Comandante Ernesto Guevara jefe de todas las unidades rebeldes del movimiento 26 de Julio que operan en la provincia de las Villas, tanto en las zonas rurales como urbanas”.

La orden también orientaba: “Coordinar operaciones, planes, disposiciones administrativas y de organización militar con otras fuerzas revolucionarias que operen en esa provincia, las que deberán ser invitadas a integrar un solo cuerpo de Ejército para vertebrar y unificar el esfuerzo militar de la revolución, organizar unidades locales de combate y designar oficiales del Ejército Rebelde hasta el grado de Comandante de columna.

“La Columna No. 8 tendrá como objetivo estratégico batir incesantemente al enemigo en el territorio central de Cuba e interceptar hasta la total paralización los movimientos de tropas enemigas por tierra desde Occidente a Oriente, y otros que oportunamente se le ordenen”.

Sin dudas, el Che tenía ante sí una gran responsabilidad, que al igual que Camilo cumplió, porque los dos jefes guerrilleros con sus columnas, le dieron el tiro de gracia a la tiranía batistiana y propiciaron el triunfo glorioso del 1 de enero de 1959.

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