Las Pascuas Sangrientas: Noche de terror en Cuba

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Por Gislania Tamayo Cedeño | 25 diciembre, 2019 |
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Batista ( al centro) ordenó uno de los crímenes más horrendos de Cuba. FOTO/ ACN

El desembarco del yate Granma por Las Coloradas, un punto de la costa sur del Oriente de Cuba, selló una nueva etapa en el enfrentamiento a la dictadura de Fulgencio Batista.

Con la llegada de 82 hombres a la Isla se reiniciaba la lucha armada. Varios tropiezos dieron estos jóvenes en su travesía hacia la Sierra Maestra en los días posteriores al desembarco.

En el norte de Oriente, zona de manifiesta efervescencia revolucionaria y, además, en la cual se encontraban  parte de los centrales azucareros, los latifundios cañeros, las minas de níquel y muchas de las extensiones de tierras de la United Fruit Company, es donde con mayor fuerza recae la mano asesina.

Los enemigos perseguían evitar cualquier cobertura de apoyo al Ejército Rebelde en la Sierra Maestra a la vez que impedir algún intento de levantamiento popular en el llano.

Varias acciones macabras comenzó a registrar la dictadura de Batista en vista al auge revolucionario que iba alcanzando la lucha por obtener la independencia.

Batista y su camarilla le  ordenaron al jefe del regimiento de Holguín, el chacal Fermín Cowley Gallego, llevara a cabo el asesinato de aquellos luchadores que más se habían destacado en contra del despótico régimen a partir del artero golpe de estado del 10 de marzo de 1952.

La masacre comenzó en la noche del 23 de diciembre  cuando fue asesinado Rafael Orejón Frómeta, un revolucionario que era el presidente del Colegio municipal de Técnicos y dirigente del Movimiento 26 de Julio. Todo inició en la noche a la salida de la entonces Nicaro Nickel Company y se extendieron hasta el 26. En diversos lugares se encontraron 23 cadáveres de hombres revolucionarios.

Fueron asesinados campesinos, trabajadores, estudiantes y dirigentes gremiales en su mayoría, los cuales fueron torturados hasta la muerte al amparo de la más terrible soledad.

Esta acción es conocida como Las Pascuas Sangrientas, una de las acciones más horrendas.

Sin embargo el hecho no frenó  la lucha en Cuba, todo lo contrario fue un impulso a continuar guerreando para derrocar al régimen de oprobio. Hoy nuestro mejor homenaje es seguir sirviendo a esta Revolución Socialista donde el bien común llega a todos los rincones de este planeta.

Sirva nuestro ejemplo de revolucionario para rendir nuestro  mejor tributo a quienes no pudieron ver hecho realidad el sueño de una Cuba libre.

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