Las perlas del caminero y otras historias

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Por Orlando Fombellida Claro | 22 enero, 2016 |
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FOTO / Rafael Martínez Arias
FOTO / Rafael Martínez Arias

En fecha reciente La Demajagua llevó a cabo una expedición a Buey Arriba, para realizar trabajos periodísticos sobre el quehacer de quienes viven y trabajan en la parte de la Sierra Maestra perteneciente a ese municipio de la provincia de Granma, sudeste de Cuba.

En la sede de la Asamblea municipal del Poder Popular, su presidenta, María Caridad Martí Santana, detuvo una reunión con los vicepresidentes del Consejo de la Administración local y los delegados de circunscripción para recibirnos y poner a nuestra disposición dos potentes yipis Waz, uno de los cuales es utilizado por ella para recorrer lugares de difícil acceso y el otro de la dirección del Banco allí.

Leonardo Leyva Paneque salió en el carro de la directora de Deportes, Teresa Méndez Álvarez,  para hacer periodismo de mochila en el  centro urbano; Leslie Anlly Estrada, Luis Morales Blanco y el fotorreportero Rafael Martínez, enrumbaron hacia San Pablo de Yao, donde se encuentra la multipremiada Televisión Serrana, y nosotros, a subir y bajar empinadas lomas en las zonas de Pinar Quemado y La Estrella.

A muchos residentes en el llano, nos emociona recorrer el lomerío en medios automotores y, por qué negarlo, a veces hasta “saca las vetas”, principalmente en los desguindes, por la idea de que el vehículo dé la vuelta de carnero.

PLATERITO Y EL CAMINERO

Con esa sensación de éxtasis y temor, ascendíamos hacia el primer paraje mencionado, llenando los ojos de verde paisaje y aire filtrado por la fronda, perfumado por flores de mariposa, romerillo, rosas…, cuando a la vera del camino un borriquillo de medio metro de altura, cesó de pastar para mirar displicente nuestro vehículo.

“Es mansito”, dijo el chofer, Esneidi Rivera,  a quien solicitamos detener la marcha para tirarnos una foto con el asnillo.

Seguimos, y al salir de una curva en el lugar nombrado La Estancita, un hombre zanjeaba el vial. Se nombra Manuel Domínguez Refeca, trabajador de la Empresa municipal Agropecuaria de Buey Arriba, quien explicó que desempeña la labor de caminero, consistente en “limpiar cunetas, chapear, rellenar baches con tierra y piedras, liberar la vía de escombros…, mejorar el camino, para que los carros puedan subir”.

-¿Qué longitud atiende?

-Un kilómetro y  pico. Más o menos.

-¿Con qué medios lo hace?

-Con pala, pico, azadón, machete, barreta… y estos brazos. El sol no había ascendido mucho, pero el rostro de Manuel estaba lleno de gruesas perlas.

QUEMADO SOLO DE NOMBRE

El conductor -y guía- puso otra vez el carro “a halar de las cuatro patas”. Seguimos hasta Pinar Quemado, asentamiento en medio de verdes picachos, compuesto por casas de mampostería y madera, techadas con planchas de fibrocemento; bodega, sala de televisión, consultorio médico, despulpadora y escuela, instalaciones electrificadas mediante una minihidroeléctrica, todas con florecidos jardines.

Sus habitantes viven, fundamentalmente, del cultivo del café y su procesamiento industrial, la cría de ganado, mayor y menor, y la silvicultura.

LA PRENSA EN LA ALTURA

Una decena de respetuosos y aplicados alumnos tiene la remozada escuela Ricardo Medina Reyes,  que cuenta con dos aulas, un laboratorio de computación, televisor, biblioteca y los educadores Aibel Díaz Avilés,  recién graduado, que pernocta allí, y Roselis Urquiza Cruz, que camina durante una hora para arribar al centro.

Hasta el plantel llegan publicaciones periódicas, entre estas La Demajagua, utilizada por los docentes “para informarnos y leer las efemérides a los pioneros”, afirma Urquiza Cruz, quien sostiene en sus manos un número de este semanario en cuya página tres aparecen, ¡vaya casualidad! sendos comentarios de estos redactores.

EL MÉDICO

Adrián Alcolea Guerra, médico de la familia en Pinar Quemado, es continuador de aquel programa ideado por el Comandante en Jefe, Fidel Castro, legitimado por los resultados, incluida la reducción de la mortalidad infantil en la serranía.

El joven, graduado en la Filial de Ciencias Médicas Efraín Benítez Popa, de Bayamo,  iba a la casa del niño Yurisnel Verdecia, quien tenía gripe.

Por el camino, conversamos sobre su estancia en ese sitio, desde hace más de tres años, aunque solo debía permanecer uno, sin embargo, “preferí quedarme  más tiempo porque me gusta el lugar y atender a esta gente humilde. Me encanta salvar vidas y ayudar en lo posible”, dice y mira hacia una pequeña elevación, que comenzamos a subir.

“Suelo pasar 25 días sin ver a mi familia, radicada en la cabecera del municipio, y eso es un poco difícil, aunque aquí tengo amigos y hasta nuevos tíos y primos”, agrega sonriente.

Él atiende a 252 pacientes residentes en las comunidades de Pinar Quemado, Las Guásimas y Cirugía, bastante distantes. Narra que la mayor parte de las veces lo hace a pie,  y otras monta mulos. “Casi nunca tengo tiempo libre, pero, en ocasiones, voy al río y a cumpleaños. La gente dice que soy buen médico”.

En una pequeña casa, sobre lo alto, lo confirma Dailenis Avilés, madre del pequeño enfermo: “Es  maravilloso y sabe mucho. Lo buscamos o le mandamos una razón y viene rápido”.

DESPULPADORA

A unos 100 metros, más o menos, de la escuela Ricardo Medina, hay una despulpadora encargada de procesar el café producido en la cooperativa de créditos y servicios (CCS) Rey Gutiérrez.

En sus secaderos, Marciano Hernández Garcés remueve con una especie de haragán los granos en la superficie de cemento, para que el sol les extraiga la humedad.

“En tiempo de zafra (cafetalera) me gano hasta 700.00 pesos en un mes, por la vinculación del salario a la producción, después es menos”, expresa.

LA CASA DE VISITANTES             

Al hogar del campesino Jorge Luis Bacallao Milán, un poco más abajo de Pinar Quemado, fuimos en busca de nuevas historias. Se encontraba en el campo, recogiendo hermosos y rojos granos de café.

Él es presidente de la CCS Rey Gutiérrez. Ya el chofer nos había dicho: “Es un hombre especial. Su vivienda es también la de los choferes y otras personas, porque vamos a tomar agua y a saludarlo”.

Graduado de técnico de nivel medio en Agronomía, nos recibió con un apretón de manos. De forma natural, fluyó el diálogo en la sala. Nos contó sobre el buen momento de la CCS, integrada por 69 socios, que en ese instante cumplían el plan de café al 85 por ciento y estaban a punto de entregar la cantidad prevista de leche”.

Dijo, con orgullo, que vive ahí desde niño, el mismo lugar donde nacieron sus padres, y permanecerá “hasta que pueda trabajar la tierra, también tengo sembrados malanga y otros cultivos. Además, poseo animales, incluidos seis toros de ceba y cuatro yeguas”.

Afuera, una mata de aguacate lucía decenas de la gustada fruta: “Son de los amigos, aseveró sonriente”, nos regaló algunos y nos invitó a llegar siempre que anduviéramos cerca. Por supuesto, que lo haremos.

El gratificante viaje incluyó, además, visitas al Centro Mixto de Educación Gallardo Medina y a la UBPC José Martí, donde conversamos con Osvel Hernández, su presidente.

De regreso a Bayamo, Buey Arriba nos quedaba a las espaldas, pero lo vivido aquel día, las experiencias e imágenes de algunos de sus pobladores, permanecían en nuestras mentes.

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  1. Saludos hermanos periodistas granmenses bonito reportaje del quehacer diario de mi patria chiquita Buey Arriba, tierra que no abondonares porque lo que tengo y lo que soy se lo debo a ella, a mi patria mediana la provincia Granma y mi patria grande Cuba, tierra hermosa y revolucionaria, aunque estamos lejos de ustedes no nos olvidamos y estamos al tanto de todo lo que acontece alla, desde esta tierra venezolana que hemos venido aqui a cumplir con nuestro deber de ser internacionalista, le decimos a ustedes que no los desfraudaremos jamas y pronto con con la ayuda del señor estaremos de vacaciones en la patria, para despues volver y terminar nuestra mision, a ustedes al pueblo Boyarribense, a los granmenses a los cubanos adelante, el pais necesita mucho de nosotros y siempre estaremos a su lado, saludos desde La region del sur del lago de Maracaibo, Estado Zulia, Msc Dr. Enrique Caise Lara.