Las tradiciones de lucha heredadas del 26

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Por Andy Zamora Zamora | 26 julio, 2019 |
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FOTO Andy Zamora Zamora

La lucha debía ser indetenible y precisaba aunar cuantas fuerzas fuesen posibles para derrocar a la tiranía batistiana de forma paulatina, con la toma de los puntos estratégicos del enemigo.

Fidel Castro Ruz, creador y líder indiscutible del movimiento revolucionario 26 de Julio, defendió una táctica secreta apoyada por una amplia participación de rebeldes, necesaria para materializar los planes insurreccionales.

Como parte del programa, el Comandante en Jefe dio órdenes al Capitán Carlos Borja Garcés de organizar una célula para desarticular el poder de las hordas neocoloniales y lograr el control de la zona del Cauto.

Según afirmó el investigador cautocristense Manuel Escalona Fernández, la misión era atacar un pequeño cuartel ubicado en uno de los laterales del puente de comunicación vial entre las ciudades de Holguín y de Bayamo.

La historiografía lo confirma. Tal agrupación fue organizada en la comunidad de Ingenio Viejo y mantuvo también reuniones sediciosas en los barrios de El Recreo, El Salvial y San Luis. Así consta en un mapa de la época, expuesto actualmente en el Museo Municipal.

Hombres y mujeres sumaron esfuerzos a la causa justa de la libertad, con el envío de contenidos antibatistianos, provisión de alimentos, curación de enfermos y otras acciones a favor de los jóvenes insurgentes.

Tal es el caso de Melchor García Sánchez, Ángel Falcón, Bertila Trinchet y Reinerio Almaguer Paz, entre otros.

Bertila hacía función de enfermera para atender a los soldados heridos, en tanto Reinerio era comerciante y trasladaba café de Bayamo a Cauto Cristo. En ese trayecto aprovechaba para entregar volantes con mensajes destinados a sumar más habitantes a la ofensiva contra el gobierno de Fulgencio Batista.

El cuerpo de Reinerio fue encontrado sin vida en La Luisa, del poblado de Babiney, donde años más tarde quedó erigida una tarja en memoria de su ejemplo.

Tales actos incrementaban el malestar popular y el ataque al cuartel de los esbirros en Cauto Cristo fue consumado ya el 1 de abril de 1958.

La figura más destacada de esa gesta fue Ángel Fernández Parra, quien como consecuencia del fracaso militar es asesinado vilmente a los 19 años de edad y sus restos desaparecidos para dar un escarmiento a quienes pretendían derrocar el régimen. Este joven es reconocido como el mártir del territorio.

Varios objetos relacionados con el Movimiento 26 de Julio conforman la colección del museo local, pero sin dudas, el ideario independentista constituye el más alto tesoro heredado de aquellos héroes y heroínas.

Los propósitos del Líder Histórico y sus seguidores fueron cumplidos, sin embargo, mantener la firmeza de pensamiento, la valentía y las tradiciones de lucha, continúan como motivaciones para las generaciones de hoy.

Por eso, representantes del pueblo de Cauto Cristo rememoraron las acciones de aquel 26 de Julio, con un asalto simbólico, resultado de ese espíritu campesino y conquistador característico de los “hijos de Fidel”.

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