Las urgencias no son solo sanitarias (+fotos)

Granma acumula más de 16  mil personas contagiadas por Covid-19 desde inicios de la pandemia, una cifra que impacta con gastos que no solo se asocian a medicamentos  
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Por Anaisis Hidalgo Rodríguez y Juan Farrell Villa | 20 agosto, 2021 |
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FOTO/Luis Carlos Palacios Leyva

Si el efecto de la Covid-19 a la economía mundial ha sido devastador, qué quedaría para Cuba, una nación que vive la pandemia y sus secuelas bajo la asfixiante presión del bloqueo impuesto por el gobierno de los Estados Unidos.

Sin embargo, en medio de las carencias, cada ciudadano enfermo, sospechoso y contacto, se ubicó en centros de aislamientos, concebidos y mantenidos por el Estado con el apoyo multisectorial.

Según Alejandro Gil, titular de Economía y Planificación, el presupuesto estatal asumió en lo que va de 2021, cinco mil 772 millones de pesos, equivalente a 240 millones 500 mil dólares para el combate a esta pandemia sin que ello comprometa la canasta familiar normada.

DONACIONES AGROPECUARIAS

Más de 300 toneladas de productos agrícolas reciben  las instituciones  de asistencia médica de Granma  mensualmente, coste que corre a la cuenta del  presupuesto territorial.

Carlos Román Rodríguez,  jefe del Departamento comercial de la Empresa  provincial de Acopio,  dijo  que a partir de la pandemia han  reforzado  con prioridad las instituciones del consumo social y  dietas, entre otros destinos,  en los cuales están los centros de aislamiento para casos sospechosos y positivos de la Covid-19.

Explicó que les sirven los productos,  mediante contratos con las empresas de Gastronomía y Alojamiento, estas últimas responsabilizadas con la prestación del servicio a los pacientes.

Román Rodríguez informó que a raíz de la nueva política de comercialización  la entidad ha quedado con una estructura más fuerte  para la atención a la  mayorista  en  el consumo social.

Las entregas  se cumplen, de acuerdo  a la demanda  de plátano vianda, hortalizas  y frutas, según las campañas de las cosechas como son los casos del mango, guayaba y melón, mientras los vegetales frescos  los tributan de forma directa  los organopónicos y huertos intensivos, pertenecientes a las unidades empresariales  granjas urbanas.

Mientras,  son sistemáticas las donaciones de granos, viandas, huevos,  cárnicos y leche por parte de  empresas  agropecuarias, agroforestales  y del movimiento cooperativo y campesino, gesto solidario y voluntario  que no afectan la contratación.

CONTRIBUCIONES DEL MINAL

El Ministerio de la Industria Alimentaria (Minal), -refiere Roger Diego Fernández Bodaño, su coordinador en Granma- tiene la primer gran misión de asegurar la canasta básica, en la que participan fundamentalmente la industria láctea, cárnica; conservas con la compota; la pesca con las dietas médicas; la alimentaria con el pan y el fideo, lo cual significa producir considerables volúmenes de alimentos para abastecer a la cuarta provincia con mayor número de habitantes del país.

FOTO/Luis Carlos Palacios Leyva

“Enfrentamos con mucho esfuerzo la atención a la pandemia, un número que a veces no asociamos al parte que el doctor Durán ofrece todos los días, con lo que supone más allá del número de evacuados.

Vale decir que en Granma esta cifra oscila en un día en el orden de las dos mil personas, según las diferentes categorías, y las cuales tienen un ciclo de desayuno, almuerzo, comida y tres meriendas al día”, explica Fernández Bodaño.

Existe además, un personal que en la práctica casi duplican esta cifra, entre los que se enmarca el personal sanitario, el transporte dedicado al traslado de muestras, la gestión de aseos y temas logísticos de estos centros de aislamiento, los cuales deben respaldarse también con alimentos, en lo cual el Minal tiene un peso significativo.

FOTO/Luis Carlos Palacios Leyva

“La industria cárnica destinó a los pacientes de Covid-19, en julio, 1,4 toneladas de carne de res, seis de carne en conserva; 16 de pollo; seis de masa de croqueta, nueve de vísceras y 1,6 de cerdo.

“Esto constituye unas 25 o 30 toneladas de productos cárnicos, un consumo superior al de las escuelas internas, círculos infantiles y universidades, cuando están activos”, ejemplifica el también director de la Empresa cárnica Granma.

Según Grisel Pérez Pérez, Jefe de operaciones de la Alimentaria Bayamo, Granma como el resto del país experimentan este año serias dificultades en el tema productivo debido a la dificultad de adquirir materias primas como la harina de trigo y la azúcar, en estos últimos tiempos.

“Ello conllevó a reprogramar la producción y a asumir solamente el pan de la población y la atención a algunos organismos priorizados como comercio, gastronomía, salud y los centros de aislamientos para la Covid-19.

Grisel pérez Pérez/FOTO. Rafael Martínez Arias

“Primeramente recibían una sección de pan y dos de dulces, y posteriormente solo tres secciones de dulces”, explica Pérez Pérez.

“La entrega en el mes de agosto de 80 toneladas de harina, pone a la Epiia en condiciones no solo de retomar la elaboración de pan liberado, galletas de sal y repostería tradicional, sino ofrecer a estos centros de aislamiento y personal adjunto, un pan y tres unidades de dulce”, comenta Davisnel Peña Peña, sub director comercial.

FOTO/Armando Contreras Tamayo

También han asistido a estas instalaciones con  mermeladas, trozos de fruta bomba y siropes.

“La Covid-19 nos ha obligado a volcar los pocos recursos con que cuenta la industria alimentaria para generar alimentos para estos centros de aislamientos. ES un gasto extra de recursos que debemos poner en función de pacientes y personal responsabilizado de su cuidado.

“Por otro lado, la inmovilidad, como medida para evitar contagios por la enfermedad, limita el acceso de materias primas provenientes de Santiago de Cuba y La Habana, sobre todo sabor, color y manteca para la repostería”, ejemplifica Pérez Pérez.

Luis Rafael Virelles Barreda, director de la Empresa de productos lácteos Granlac, de Granma, refirió que los daños de la situación pandémica son similares al resto del país tras el cierre de las instalaciones turísticas por lo que representan para la economía y el sector empresarial.

FOTO/Anaisis Hidalgo Rodríguez

“La industria láctea debe producir mensualmente alrededor de dos mil 724 toneladas de productos. En julio se materializaron mil 73; mientras en el segundo trimestre del año se destinaron 31,4 toneladas de alimentos a los centros de aislamiento.

“A excepción del queso crema, el resto de los renglones se destinó a los centros de aislamientos, a los cuales se les ha suministrado, además, cubetas plásticas para la distribución de agua, alimentos y en medio de las limitaciones no ha fallado la canasta básica, la leche y el yogurt de dieta.

“En algún momento se ha retrasado la leche descremada; en otros hemos dado leche fluida porque preferimos que el diabético al menos tenga esta opción a quedarse sin tomar nada”, explicó Virelles Barreda.

La existencia de la Covid-19 significa un alto costo material para el sector empresarial. Muchos coinciden en que las restricciones de las unidades de comercio y los reajustes de horario imposibilitan ofrecer al pueblo un servicio de mayor calidad y un mayor tiempo de venta, algo que se revierte en utilidades para la empresa y en salario para el trabajador.

Desde otra perspectiva podemos decir que también ha significado improductividad, si tenemos en cuenta que el Estado cubano ofreció garantías salariales a trabajadores en grupos vulnerables y asegura el pago a trabajadores cuyos centros de trabajo fungen como centros de aislamiento, y que por tanto desempeñan otra labor.

A las sombras de esta pandemia, hay ciertas luces, pues la Covid-19 nos enseñó a organizarnos, a disponer el transporte y los recursos donde son más necesarios; a acercar las producciones al barrio, a aprovechar el tiempo de producción que también transita contra  recortes en el consumo del agua, la electricidad, el combustible y las materias primas.

Ante  estos sobresaltos, que obligan a planificar la vida diaria a cuentagotas, cabe el mérito de un Estado que no ha abandonado a su pueblo, y de un pueblo que ha sido solidario, creativo y altruista en medio de la escasez y la pandemia.

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