Latir por Bayamo

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Por Osviel Castro Medel | 4 noviembre, 2018 |
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FOTO Rafael Martínez Arias

Todavía hay discusiones sobre el punto original donde surgió la villa.  Muchos defienden que nació cerca del actual poblado de Yara; pero otros se aferran a la idea de que los conquistadores españoles la levantaron en las proximidades de Palmas Altas, territorio perteneciente hoy a Manzanillo.

Discusiones teóricas aparte,  lo cierto es que San Salvador de Bayamo, la segunda población surgida a la usanza de los colonizadores, se proyectó con el tiempo en una ciudad extraordinaria.

Más allá del hecho fundacional, aquel 5 de noviembre de 1513, Bayamo es, irremediablemente, una piedra angular en la historia de Cuba y del mundo porque dentro de ella o su radio de acción acontecieron hechos curiosos, asombrosos, históricos, fundacionales, bellos o cautivadores.

¿Cómo olvidar que fue en esta región donde se jugó ajedrez por primera vez en Cuba (1518) o donde se produjeron los sucesos que dieron lugar a Espejo de Paciencia (1608), primera obra literaria en la Isla?

Varios han abogado porque se le llame Ciudad Primera o Ciudad de las Primeras Veces pues fue el primer lugar en tener un camposanto a campo abierto en Cuba, fue la cuna del Himno Nacional, la tierra que vio nacer a Carlos Manuel de Céspedes, Padre de la Patria, y la primera gran población en ser libre del yugo español.

Sumemos que Bayamo escuchó, en marzo de 1851, la primera canción trovadoresca y romántica cubana, vio orgullosa la primera victoria del Ejército Libertador y observó surgir el primer periódico independentista (El Cubano Libre).

Remarquemos que tuvo el primer Gobierno Revolucionario y la primera Plaza de la Revolución.

Digamos también que resultó la primera ciudad en ser quemada por sus propios hijos antes de entregarla a los soldados de la metrópoli, un hecho que todavía sobrecoge a locales o extraños.

Levantada de sus cenizas casi de manera increíble, Bayamo fue declarada en 1935 Monumento Nacional, primera urbe con tal distinción.

Sus calles conocieron los pasos de la gloriosa Generación del Centenario, la misma que en 1953 reinició la Revolución de Céspedes.  Por eso, junto a Santiago de Cuba, fue escenario de comienzo de la última gesta libertaria en la nación.

Hay más, mucho más… Sin embargo, más que cualquier acontecimiento, lo que enaltece a Bayamo por encima de todo son sus hijos, los del pasado y del presente. Esos que saltaron de las mansiones o las viviendas modestas pero cómodas, a los zarzales y los montes; esos que se convirtieron en generales libertadores; esos que hoy sueñan o sonríen, madrugan y cantan, bromean y trabajan, viven con la frente en alta por haber latido y construido en Bayamo.

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