Un león en la carretera

TITI, CHOFER MEDIALUNERO, NARRA CON DETALLES EL INESPERADO Y PELIGROSO ENCUENTRO CON EL ANIMAL
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Por Pedro Mora Estrada | 8 agosto, 2019 |
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Salir a la calle en horas de la madrugada y toparse con los ladridos y amenazantes colmillos de un fiero perro, pudiera ser el mal inicio de un nuevo día, pero tropezar con los rugidos de un señor león, desafiante y empecinado en comerse su automóvil en medio de una carretera cubana, ¡eso sí es mala suerte!

Lloviéndole múltiples pensamientos, humedecidos con la fresca madrugada, Eduardo Aguilar Guerra (Titi), había partido del aeropuerto de Manzanillo, rumbo al poblado de Media Luna, exactamente a las 12:30 a.m.

Como conductor de vehículos ligeros del municipio y cumpliendo con eficiencia la orientación de su jefe, recogía a esa hora, compañeros llegados en un vuelo procedente de La Habana.

Cerca de la 1:00 ya estaban en territorio de Campechuela y, frente a la edificación de una escuela Secundaria Básica, divisó a lo lejos, al lado de la vía, un animal grande, tal vez un buey, una vaca, un caballo… pero, cuando se acercó al objetivo, comprobó que era un león, recuerda Titi, a quien el asombro lo colmó de inmediato. Sin embargo, al posicionarse el automóvil a corta distancia del animal, su estado, como ser humano, pasó de la estupefacción a la defensa rápida de su vida y la de sus acompañantes.

“El animal, furioso, rugiente, a poca distancia, amenazaba arremeter contra el lateral derecho del vehículo, principalmente en la zona del asiento delantero, donde viajaba un compañero.

“Aceleré y me alejé de allí, evitando que me rompiera el parabrisas y cristales de las ventanillas. Entonces, utilizando un teléfono móvil que traíamos, llamamos a Campechuela, para alertar sobre el peligro. Nos dijeron más o menos: “¿Un león aquí? ¿Usted está seguro? ¡Eso es cosa de selva! También, llamamos a la dirección del gobierno de la provincia, y desde allí se comunicaron con la Guardia Operativa de la PNR de Manzanillo, quienes ya sabían de la desaparición del animal y actuaban.

“Vimos al león resbalar en la vía, pues estaba lloviznando. Luego penetró en territorio de la escuela, donde el guardia responsabilizado con la protección del centro tuvo que guarecerse. El felino intentó, asimismo, agredir a un caballo que estaba en una corraleta de un vecino’’.

Explica Titi que el león estuvo un rato al lado de una puerca  parida con sus puerquitos, a la cual no molestó, y que alrededor de las cuatro de la madrugada llegó la Guardia Operativa con el domador y otros conocedores y lo atraparon sin dificultad.

En seguida se conoció que pertenecía a un circo que, terminada la función en aquella zona costera, lo trasladaban en una jaula encima de un camión y, sin que se percataran, escapó y calló a la carretera.

Titi refiere que el susto grande llegó a los transportistas del animal, cuando el camión arribó a Manzanillo y al entregar la supuesta carga fiera, le dijeron al guardia responsabilizado con el resguardo del animal:

-Ahí le dejo en una jaula un cocodrilo y en la otra un león.

Solo transcurrieron unos instantes para recibir una  respuesta que ocasionó pánico.

-¡Oiga, la jaula del león está vacía!

-¡¿Cómo…?!

Era una madrugada calurosa y agitada del año 2015.

Al final, la fiera volvió a su lugar seguro, y ahora, continúa atrayendo la atención de grandes y chicos, sin peligro alguno.

Un número musical del popular grupo Manolito y su tirijala, recuerda el hecho.

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