Llanto y dolor de familiares de tripulantes de submarino argentino

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Por Prensa Latina (PL) | 23 noviembre, 2017 |
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Buenos Aires, – Me quedé viuda, gritaba hoy desconsoladamente Jessica Gopar, la esposa del cabo principal y electricista del submarino argentino San Juan, tras conocer la noticia de una explosión en el sumergible, perdido hace ocho días.

Gritos, dolor, bronca y mucha furia se viven en estos momentos en la base naval de Mar del Plata, donde se encuentran los familiares de las 44 personas que viajaban en la embarcación, que dejó de establecer contacto el pasado miércoles 15.

Lo único que les pido es que no nos dejen solos porque después de esto no se sabe que va a pasar. Al principio todos te ayudan pero después se olvidan, decía como casi una súplica Gopar, cuya vida se desmoronó este jueves al llegar a la base y conocer el parte de la Armada.

Fernando, su esposo de 35 años, era submarinista desde hace nueve, e ingreso en la Marina hace 15. Con una foto de él y un nene pequeño de un año repetía una y otra vez que ahora no sabe si podrá ponerle una flor o una vela.

Estaba en Usuahuai, desde donde partió de regreso en el sumergible, y no pudo festejar el primer año de vida de su hijo. La última vez que hablaron, dijo Jessica, todo estaba bien y no se había reportado ninguna falla.

Me quede viuda con un hijo de 11 meses, repetía entre un llanto conmovedor. Acaban de decir que explotó, que no podre ponerle una flor, es muy duro estar en nuestros zapatos, decía con voz quebrada.

En medio del dolor, Jessica agradeció a todos los países hermanos que se unieron para ayudar a encontrar al San Juan e incluso a los británicos.

Dejamos a un lado las diferencias territoriales para esto. Estoy molesta y dolida, subrayó.

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