Llegó el verano, cuida tu salud

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Por María Valerino San Pedro | 3 julio, 2017 |
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Y llegó el verano, etapa esperada por la familia y en especial por los más jóvenes, para disfrutar, según el gusto de cada cual, y cargar “las pilas”  para entrar en septiembre de a lleno en las tareas escolares y laborales.

Son muchas las actividades previstas estatalmente para propiciar la alegría y el esparcimiento, también para la planificación de modo individual, pero será preciso no descuidar nuestra salud.

Las altas temperaturas y el fuerte sol resultan peligrosos para todos y,  principalmente, para los bebés, niños y ancianos, por lo que es imprescindible  observar algunas medidas que  mediante la prensa y la propaganda de educación para la salud se ofrecen a la población.

Debemos en este período estival vestir ropas ligeras, holgadas y de colores claros, buscar lugares frescos y de sombra para estar al aire libre, limitar la exposición al sol , entre las 11:00 de la mañana y las 4:00 de la tarde, sobre todo en playas, ríos y piscinas, además ingerir agua y otros líquidos con frecuencia para mantenernos hidratados.

Igualmente, evadir las bebidas muy azucaradas o alcohólicas en exceso y extremar el cuidado con los alimentos, es decir, cocinarlos bien, no dejarlos a temperatura ambiente por más de dos horas seguidas, obviar el contacto entre crudos y cocinados y lavar con cuidado las frutas y vegetales antes de comerlas.

Es positivo tener en cuenta también que la sal contenida en el agua de mar y el cloro de las piscinas pueden afectar la salud de los ojos.

Los procesos inflamatorios, como la conjuntivitis alérgica o irritativa, aumentan su incidencia en los meses de calor y las radiaciones resultan dañinas para la córnea y el cristalino, por tanto, es factible el uso de espejuelos oscuros y viseras o sombreros.

La ocurrencia de accidentes, principalmente por ahogamiento, es mayor en julio y agosto, pero esa situación puede neutralizarse si nuestros los aprenden a nadar y si  mantenemos sobre ellos una adecuada supervisión.

También se protege a los niños impidiéndoles salir a la calle o acercarse a árboles y postes cuando se producen tormentas eléctricas, guiándolos a jugar en las áreas de recreación y no en la vía pública e imposibilitándoles empinar papalotes en las azoteas.

Hagamos nuestra, en estos meses de descanso, paseos y alegrías, las palabras mágicas educación y prevención.

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