El lobo que invadió el Congreso

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Por Luis Morales Blanco | 19 enero, 2021 |
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FOTO/ Autor desconocido

El concepto de lobo sería un disparate, un monstruoso híbrido a medio camino entre carnívoros y herbívoros, cruce improbable.

Pero existe, no como un despropósito de la naturaleza sino de la política y es uno de los rostros visibles de los más recalcitrantes entre los supremacistas blancos en los Estados Unidos.

Sí, esos mismos que incitados por el presidente Donald Trump protagonizaron el 6 de enero último un asalto sin precedentes al Capitolio, el sobredimensionado símbolo de la democracia en Estados Unidos.

Todos quisieron saber  enseguida quién estaba tras la careta del autotitulado Lobo de Yellowstone, que ocupó la mesa del Capitolio.

Según diversas fuentes se trata de Jacob Anthony Chansley, más conocido como Jack Angeli, uno de los sujetos más buscados  a nivel nacional después del asalto y quien fuera detenido varias jornadas después.
Ahora el “lobezno con astas” afronta  cargos por permanecer en suelo federal restringido y por entrada violenta en el Capitolio.

Podría “halar” hasta 10 años en prisión como diría mi vecino Mongo Tusa.

¿Es culpable? ¡Claro! es mayor de edad y en pleno uso de sus facultades mentales, pero amamantado por la idea de la superioridad de algunos grupos sobre otros se creyó con el derecho divino de hacer y, sobre todo, deshacer.

Y mire, Usted amigo lector, el lobo tarrúo es miembro del grupo QAnon, un colectivo que cree en una serie de teorías de la conspiración, increíblemente se describió a sí mismo como un “elegido” enviado por QAnon, ente formado en foros de internet y que ha sido etiquetado por el FBI como potencial amenaza de terrorismo doméstico.

Angeli explicó que su deber es “informar” a la comunidad de los diferentes escándalos que supuestamente esconde el Partido Demócrata, como la trata de personas, la injerencia en el Gobierno estadounidense, o el fraude electoral en contra de Trump.

Su intención era “defender los votos de Trump en Arizona” mediante la “desobediencia civil”, en una burla a grandes y verdaderos líderes históricos que lo hicieron contra las discriminaciones y por la independencia.

Tras entrar en el edificio federal y alcanzar el Senado con sus compañeros,  presidió momentáneamente la Cámara Alta, una imagen vergonzosa que pasará a la historia, desafortunadamente.

Una falta de respeto capital en un  estado que ha defendido a capa y espada los valores de “su” democracia aunque,  esta dañe a otros países que realmente se acercan más al gobierno del pueblo.

La idea está en la raíz del movimiento QAnon su grupo, el cual afirma que una élite podrida carcome a los Estados Unidos, supuestamente forman parte de ella líderes demócratas como los ex presidentes Barack Obama y Bill Clinton, además de empresarios o artistas, como el actor Tom Hanks, e incluso el papa Francisco.

Irreverencia no solo hacia el Papa.

Ya el estrafalario personaje se ganó su ulterior correctivo judicial y el repudio de gran parte de la comunidad mundial pero su mayor instigador anda libre con un discurso hipócrita que habla de paz y tranquilidad cuando la verdad es que desató una caja de Pandora, su promesa de “hacer grande a América otra vez”, en cambio, logra ahondar el surco de división que surgió desde el primer Día de acción de gracias en el año 1621 y, después ,con la Guerra de secesión 1861-1865, cauce que se ha ahondado con la ya saliente administración trumpista.

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