Los amores y descendientes de Céspedes

Share Button
Por Yelandi Milanés Guardia | 18 abril, 2021 |
0

Carlos Manuel de Céspedes fue un hombre apasionado, y de tal manera amó, que varias mujeres removieron su corazón inquieto. La primera que le agitó su pecho, henchido de sentimientos profundos, fue su prima hermana María del Carmen de Céspedes y López del Castillo, con quien contrajo matrimonio el 18 de abril de 1839, exactamente cuando cumplía 20 años el ilustre bayamés.

De esa unión nacieron tres hijos: Carlos Manuel de Céspedes y Céspedes, quien vino al mundo el 3 de enero de 1840 y obtuvo los grados de coronel en la guerra. Su primogénito estuvo casado con una hija de Perucho Figueredo y acompañaba a su padre cuando cayó asesinado en San Lorenzo. Luego emigró a Jamaica y murió en Manzanillo en 1915.

Otros retoños de la relación con su prima fueron María del Carmen de Céspedes y Céspedes, la cual falleció a edad temprana, y Amado Oscar de Céspedes y Céspedes, quien vio la luz en 1847 y al desembarcar en Cuba en 1870 -procedente de los Estados Unidos- lo capturan e intentan disuadir al protagonista del alzamiento en La Demajagua de la empresa independentista, con la amenaza a la vida de su simiente.

Ante ese deshonroso ofrecimiento el iniciador de nuestras luchas por la independencia alegó que Oscar no era su único hijo, pues él era el padre de todos los cubanos que habían muerto por la Revolución. Lamentablemente su primera esposa feneció de tuberculosis el 19 de enero de 1868.

Fue tal vez a mediados de 1868 cuando se vinculó sentimentalmente con la joven Candelaria Acosta Fontaigne (Cambula), descendiente de su mayoral Juan Acosta y quien confeccionó la bandera enarbolada por Céspedes al iniciar la insurrección.

Ese amor le prodigó nuevamente la dicha de ser padre de dos niños nombrados Carmen y Manuel, este último nacido durante la emigración de Cambula en Jamaica, la cual expiró el 23 de mayo de 1932.

Gracias a su participación en la Asamblea de Guáimaro conoce a la camagüeyana Ana de Quesada y Loynaz (Anita), con quien contrae segundas nupcias el 4 de noviembre de 1869 y en julio de 1870 tienen el primer descendiente, al que nombraron Oscar en memoria del fusilado por los españoles.

En el mes de septiembre Anita es hecha prisionera junto con su familia y luego de liberarla se juntan nuevamente: ¨Ya reunida con mi esposo, vi extinguirse la vida de mi niño, que murió por las inclemencias del tiempo y las fatigas de esos días en que, perseguidos sin cesar, marchábamos de un lado para otro, sin recursos de ninguna clase con que atender a su curación y salvarlo¨.

Frutos de esta unión también fueron los mellizos Carlos Manuel de Céspedes y Quesada y Gloria de los Dolores de Céspedes y Quesada, nacidos durante la emigración de Anita en Nueva York. Su segunda esposa murió en Paris el 22 de diciembre de 1910.

La última fémina amada por el hombre de mármol fue Francisca Rodríguez (Panchita), quien vivía en un bohío próximo al del expresidente en San Lorenzo, facilidad que propició el inicio de relaciones íntimas.

Luego del asalto a esa comunidad intrincada por tropas españolas y asesinado el Padre de la Patria, la hicieron prisionera junto con otras personas que allí se encontraban y los condujeron a Santiago de Cuba.

Manuel Francisco Rodríguez fue el vástago resultante de este amorío, el cual vio la luz meses después de la muerte del Iniciador, y estableció residencia en Palma Soriano, donde se dedicó al comercio hasta su fallecimiento el 15 de octubre de 1921.

Aunque el célebre bayamés quiso mucho a sus retoños, sus madres despertaron en él tan honda emoción, que en hermosos versos expresó: ¨Yo idolatré tan sólo, en las mujeres/ el amor, el talento y la hermosura/ Y de ellas no esperaba más placeres/ que la fe, la adhesión y la ternura (…) ¨.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *