Los CDR, un pilar de la Revolución

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Por Yelandi Milanés Guardia | 15 septiembre, 2018 |
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FOTO Luis Carlos Palacios

Carlos Alberto López Pérez es un manzanillero radicado en Bayamo que impresiona por su gran tamaño y contextura física, sin embargo sus conocidos y amigos lo llaman Carlitos, porque hay en él un alma limpia y fiel como la de un niño.

Desde los 14 años ha estado vinculado a diferentes cargos en los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), a los cuales ha entregado prácticamente su vida, por eso a muchos no les extrañó que mereciera el premio del barrio, distinción otorgada por la mayor organización de masas de Cuba.

Como presidente del CDR 5, Zona 31 del reparto bayamés Ciro Redondo,  ha realizado una labor encomiable reconocida por sus vecinos y por cuadros de los Comités de Defensa de la Revolución.

Por tal razón La Demajagua dialogó con este hombre de barrio sobre sus experiencias y los motivos de su galardón.

“El premio lo he recibido por el trabajo desempeñado en las cuadras desde 1984, momento en el cual me inicié como cederista y desde entonces he cumplido diversas tareas y misiones que me han otorgado méritos que no he buscado, porque solo me anima el deseo de cumplir la palabra empeñada.

“Recibir tan alta distinción es un reconocimiento a mi esfuerzo y el de mis vecinos, pues sin ellos nada podría lograr. El premio es también de mi familia y compañeros de trabajo, quienes han contribuido a que uno se dedique por entero a esta labor. También he sido vanguardia municipal, provincial y nacional.

“Desde mi responsabilidad como presidente de CDR tengo como prioridades la formación de valores, la vigilancia, el trabajo en torno a la unidad y el cumplimiento de las tareas históricas.

“Para mi los CDR constituyen un pilar de la Revolución cubana porque allí se sustenta la unidad, que como nos enseñó Fidel es compartir el combate, los riesgos, los sacrificios, los objetivos, ideas, conceptos y estrategias para alcanzar nuestros fines.

“Aunque algunos no lo crean la Revolución también se defiende desde el barrio, donde convergen de manera heterogénea varias personas, a las cuales dirijo con espíritu aunador. Contribuyo al buen funcionamiento combatiendo las ilegalidades, el delito, las conductas inapropiadas e intercambiando con los diferentes grupos etarios.

“Me interesa mucho mantener los valores en el orden moral, ético, social y político-ideológico, de manera que seamos consecuentes con el pensamiento de nuestros próceres. Trabajo para que esta organización siga siendo eterna”.

Al interrogarlo sobre los retos actuales de los CDR manifestó que entre ellos está el trabajo con la familia y los jóvenes, quienes son el futuro de la Patria.

“No podemos dejar perder los comités, tenemos que incorporarle novedosos elementos y aprovechar las nuevas tecnologías para apoyar la propaganda revolucionaria.

“Otro de los desafíos es consolidar la vigilancia en función de la prevención de situaciones y actos negativos, desarrollar una labor sistemática, aprovechar los valores de la comunidad y la identidad del barrio. Debemos utilizar todos los espacios y llevar la cultura, el arte y la historia a las cuadras, para que las personas valoren la importancia de los CDR y no los vean como una organización más.

“Mi mensaje a los cederistas granmenses es que hay que seguir batallando y luchando por resultados superiores, porque tenemos que ser eternos inconformes. Debemos contribuir a la educación, higienización y a la perpetuidad del legado de los grandes héroes, pues así seremos más cultos, mejores cubanos y patriotas.

“Los Comités de Defensa de la Revolución deben estar basados en la unidad de todas las generaciones, y seguir contribuyendo a que Cuba sea un ejemplo para los pueblos oprimidos y explotados del mundo. Como dije anteriormente son un pilar, que agrupa en su seno al cimiento de una nación, su pueblo”.

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