Los diferentes rostros de una misma infancia

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Por Zuleidis Gutiérrez Quiala | 12 junio, 2019 |
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El 12 de junio es una jornada marcada en el mundo para unirse en el propósito de suprimir el trabajo infantil, iniciativa que desde el 2002 se celebra en todo el orbe con un solo fin, concientizar sobre la necesidad de erradicar ese flagelo social.

Estudios aseveran que alrededor de 150 millones de niños con edades comprendidas entre los cinco y los 14 años son víctimas de la explotación laboral, fenómeno con alta incidencia en África, América y Asia.

Se estima que más del 50 por ciento de los infantes que laboran están vinculados a la agricultura, motivado por la inseguridad y vulnerabilidad económica de las familias, la miseria, el hambre, las pocas oportunidades de empleo, de generación de ingresos para los adultos y el casi nulo acceso a servicios públicos de calidad.

Muchos niños en el mundo trabajan porque tienen la responsabilidad de garantizar la comida y el sustento de su familia. En ese afán muchos ponen su vida en riesgo y otros caen en las peores formas de empleo, la esclavitud, la servidumbre y la explotación sexual.

Aunque es de horror, esa cruda realidad, que pudiera parecer ficción, existe, está latente y afecta a infantes de todo el planeta.

Gracias al triunfo de la Revolución el 1 de Enero de 1959, en nuestro país no existe la explotación infantil. El estado cubano invierte inmensos recursos con el propósito de garantizar una niñez segura, plena y el acceso de manera gratuita a servicios esenciales como la salud y la educación.

Bajo la norma martiana de que…para los niños trabajamos, porque los niños son los que saben querer, porque los niños son la esperanza del mundo; Cuba refrenda en su carta magna los deberes y derechos de los infantes a la vida, al descanso, al esparcimiento, al juego, la creatividad y la recreación, a un nombre y una nacionalidad, a una familia.

Asimismo, el gobierno cubano emplea mecanismos legales para garantizar a los niños un entorno familiar responsable, seguro y sin violencia, así como su cuidado y sostén, porque como bien dijo el Apóstol, nacen para ser felices.

Erradicar el trabajo infantil a nivel global demanda de voluntad política, de acciones coherentes, continúas, permanentes, y de la unión con organismos internacionales y de todos los sectores de la sociedad, para eliminar de la faz de la tierra esa problemática que repercute negativamente en el pleno desarrollo de los niños.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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